La GlaxoSmithkline, demandada por ocultar datos sobre su antidepresivo Paxil

Lo acusan de ineficaz y de aumentar además las ideas suicidas de quienes lo toman

La multinacional farmacéutica GlaxoSmithkline (GSK) ha sido demandada por Eliot Spitzer, fiscal del Estado de Nueva York, por ocultar tres estudios de los cinco hechos sobre su antidepresivo Paxil -nombre comercial de la paroxetina, que se utiliza en el tratamiento de la depresión en menores de 18 años según los cuales el fármaco no es más eficaz que un placebo. Y no sólo eso: uno de esos tres trabajos muestra que los comportamientos o pensamientos suicidas se dio en el 7,7% de los menores que lo tomaron mientras eso ocurrió sólo en el 3% del grupo que tomó el placebo. Spitzer acusa a la multinacional de «fraude repetido y persistente» a los consumidores por no hacer públicos esos datos. “La GlaxoSmithkline hizo varios estudios y sólo en uno de ellos aparecieron resultados positivos. Y es el que utilizaron para promover el fármaco. Los demás fueron ocultados en una clara trasgresión de la ley y un evidente comportamiento de deshonestidad hacia pacientes y médicos”.
Uno de los participantes en la investigación más negativa para el fármaco –conocida como Estudio 377 y efectuada en varios países a mediados de los años 90- fue el doctor Robert Milin –miembro del canadiense Real Hospital de Ottawa-, quien ya en 1999 decidió contar la verdad en una reunión de la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente al saber que la multinacional no tenía intención de publicar los resultados.
Que hayan pasado cinco años desde que esa denuncia se hizo hasta que la empresa haya sido demandada es vergonzoso. Y que después de éste y otros comportamientos similares esa empresa no haya sido sencillamente cerrada, lamentable. Una empresa que miente durante años es una empresa carente de ética y es intolerable que siga en el mercado.