Acusan a GlaxoSmithKline de ocultar datos sobre el antiasmático Seretide

 

La conocida organización norteamericana Public Citizen ha acusado a la multinacional farmacéutica GlaxoSmithKline por boca de Peter Lurie y Sidney Wolfe –miembros de su grupo de investigación en temas de salud- de haber tergiversado los datos que presentó ante la agencia estadounidense del medicamento (FDA) tras revisar los efectos negativos del antiasmático salmeterol que en España se comercializa como Seretide. La multinacional, por supuesto, lo niega. Tanto la acusación de Public Citizen como las alegaciones de GlaxoSmithKline acaban de ser publicadas en The Lancet.
Según Public Citizen la multinacional intentó minimizar el número de casos en los que el fármaco -un broncodilatador que se receta para prevenir el resoplo (silbido al respirar) provocado por el asma- puede provocar ataques asmáticos severos.
Ya en 1996 -sólo dos años después de su lanzamiento- el fármaco se asoció con un exceso de complicaciones respiratorias. Es más, como pertenecía a la familia de medicamentos que ha provocado incluso la muerte de personas que lo han tomado el fabricante puso en marcha un nuevo estudio sobre su seguridad… pero suspendió la investigación antes de terminar porque entre los enfermos tratados con él hubo un mayor número de fallecidos por complicaciones asmáticas.
La multinacional alegó entonces que había que aumentar el número de participantes en el estudio para ver si se trataba de un porcentaje significativo y se justificaba o no su retirada pero los resultados han tardado años en salir a la luz. Es decir, durante años y años la gente ha estado tomando el fármaco sin ser realmente consciente de sus potenciales riesgos -incluido el de muerte- en lugar de ser retirado de forma cautelar hasta conocer los resultados. Un verdadero escarnio demasiado habitual en el sector.
Pues bien, ahora resulta encima que según Public Citizen los datos finales del estudio fueron tergiversados para evitar que el medicamento se retirase (a pesar de lo cual la FDA decidió que se incluyera una severa advertencia en grandes letras en los envases… pero decidió dejar que se siguiera vendiendo). Para Peter Lurie y Sidney Wolfe el análisis no respondía al protocolo que se había planeado inicialmente (únicamente 28 semanas). Consiguieron así que las probabilidades de morir fueran de “sólo” dos veces y media –cifra considerada estadísticamente no significativa- en lugar de la real que cuadruplicaba el riesgo (y sí se considera estadísticamente significativa).
Para los expertos de Public Citizen los propios documentos de la multinacional “proporcionan pistas del modo en que la compañía manipuló los datos presentados a la FDA en un aparente intento de convencer a la agencia de que los riesgos del fármaco eran más pequeños». Acusación a la que GlaxoSmithKline ha respondido que en todo momento “ha actuado de forma responsable y transparente”.
En fin, si usted –o alguien de su entorno- consume Seretide queda advertido. Porque en la revista dudamos mucho de que el Ministerio de Sanidad y Consumo vaya a hacer algo.