Lavidasigue.com, ¿una web para ayudar a los afectados por el cáncer o un negocio más?

 

El 30 de enero se presentó a los medios de comunicación una nueva web llamada “lavidasigue.com” que, según sus promotores -la Federación de Sociedades Españolas de Oncología (FESEO) y la empresa farmacéutica Esteve-, nace para “informar a los pacientes con cáncer y a sus familiares sobre aspectos relacionados con esa enfermedad” y como foro “donde los enfermos puedan compartir experiencias y ser escuchados”. La web la integra “un equipo multidisciplinar formado por oncólogos, psicólogos y radiólogos, entre otros especialistas, que responderán a las dudas que se les planteen, ofrecerán las últimas informaciones oncológicas y divulgarán actividades clínico-sociales. ”También se pretende ofrecer ayuda a los familiares ya que –dicen- son frecuentemente relegados por parte de los médicos y ello conlleva una gran frustración. Pero, sobre todo, para que “aprendan a afrontar el proceso oncológico y la muerte manteniendo la cohesión familiar” y “sean flexibles con aquellos otros miembros de la familia que no responden de la misma manera ante la enfermedad de un pariente”.
Según estos expertos, cada vez se necesitan más psicólogos para atender a los enfermos del cáncer y ayudarles a “superar la ansiedad y la depresión” que les provoca el importante deterioro de la calidad de vida que sufren.
María Die, miembro del equipo,  añadiría que “es necesario introducir la Psicooncología a nivel hospitalario” porque los enfermos “necesitan en muchas ocasiones ayuda para darle sentido a su enfermedad y, en algunas ocasiones, a su muerte”.
Juan Antonio Virizuela, adjunto del Servicio de Oncología Médica del Hospital Virgen de Macarena de Sevilla, añadiría por su parte que la web nace también con la intención de “proporcionar información veraz y actualizada a pacientes y familiares sobre el cáncer y la calidad de vida, finalizar con la visión fatalista que supone el diagnóstico del cáncer y convertirse además en una referencia de todos los temas relacionados con esta enfermedad promoviendo la concienciación social y administrativa”.
Cabe agregar que al acto de presentación acudió Carmen Morán, enferma de cáncer y una de las consumidoras de Bio-Bac que exigen su liberación, quien explicó su caso ante los creadores de la web para ver qué ayuda podían darla. Posteriormente, otros diez afectados que se manifestaban en las puertas del Casino de Madrid lograron subir hasta el salón donde se celebraba el acto para intentar contar sus dramáticos casos ante los expertos y los periodistas presentes, hecho inesperado ante el que los organizadores reaccionaron pidiéndoles que les dejaran terminar la presentación y prometiéndoles que al terminar el mismo les atenderían gustosamente. Sin embargo, finalizado el acto los organizadores desaparecieron sin escuchar a la decena de pacientes que querían explicarles sus dramas. Extraño comportamiento de quienes dicen haber creado esta web para ayudar a todos los enfermos de cáncer que lo necesiten. A la primera oportunidad de demostrarlo se escaquearon. Algunos de los enfermos burlados se preguntarían entonces si esa web se creaba realmente para ayudar o se trata de un negocio más de los muchos que se montan aprovechando la desesperación que genera el cáncer entre quienes sufren la enfermedad y sus allegados.
Por nuestra parte, nos preguntamos si la información que va a dar esa web incluirá todos los tratamientos que existen para el cáncer o sólo los “sanitariamente correctos” (y brutalmente agresivos), esto es, cirugía, radioterapia y quimioterapia.
Sólo nos resta añadir que es obvio que hacen falta psicólogos para tratar el cáncer. Claro que sí. Pero en absoluto para lo que dice la señora María Die sino para intentar curarlo ya que en un 85% de los casos esa enfermedad obedece a traumas psicológicos y es posible revertir el proceso con el tratamiento adecuado. El problema es que para que eso pueda hacerse habrá que formar y reciclar primero a María Die y a los demás psiconcólogos a los que se ha hecho creer absurdamente que su labor es la de conseguir que el enfermo y los pacientes acepten resignadamente –y, si pueden, hasta con alegría- su enfermedad, el sufrimiento que comportan los tratamientos convencionales y hasta la más que posible muerte. Lamentable.