El test más usado en el mundo para detectar el cáncer de próstata no sirve para ello

En el número 117 de la revista -correspondiente a junio del 2009- publicamos un extenso artículo titulado Ponen en duda que la prueba del PSA prostático sirva para algo -puede leerlo en nuestra web: www.dsalud.com– en el que decíamos textualmente: “Un reciente estudio del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos concluye que la prueba del PSA permite diagnosticar cánceres de próstata antes y en mayor número pero eso no sirve para reducir el número de muertes. Claro que la idea de que detectar un tumor cuanto antes permite mejorar la incidencia y supervivencia de los enfermos está muy extendida pero no es cierta cuando no se sabe qué hacer para afrontar el problema. Es más, según John E. Niederhuber -director de ese instituto- ese trabajo demuestra que muchos hombres sufren hoy graves efectos secundarios –como impotencia e incontinencia- tras ser tratados por dar positivo y en realidad no tenían cáncer o, teniéndolo, iban a pasar muchos años antes de que éste pudiera provocarles problemas ya que el de próstata avanza muy lentamente”. Y añadíamos en el texto:“El cáncer de próstata es un completo misterio para los oncólogos. No saben ni cuál es la causa ni cómo evoluciona ni cómo curarlo. Por lo que -como en los demás “tipos” de cáncer- se han dedicado a plantear hipótesis y a buscar “factores de riesgo”: la edad, cuestiones hereditarias o de raza, una dieta inadecuada… Así que han centrado sus esfuerzos en desarrollar métodos de diagnóstico específicos para detectarlo y en fomentar la idea de que detectar un tumor cuanto antes permite mejorar la supervivencia de los enfermos cuando tal cosa no es cierta ya que cuando no se sabe qué hacer para afrontar el problema conocerlo pronto sirve más bien de poco. Bueno, pues una de esas pruebas diagnósticas es la conocida como PSA y se supone que permite prevenir la muerte al enfermo si gracias a ella se detecta con prontitud el cáncer. Lo cierto, sin embargo, es que se trata de un método inmerso en controversia científica porque no es ya que sus presuntos beneficios sean cuestionables sino que hacérsela puede tener consecuencias graves”.

Y una vez más -¿cuántas van ya?- se nos tachó de exagerados y sensacionalistas. Pues bien, Richard Ablin, profesor de Inmunología y Patología en el Colegio de Medicina de la Universidad de Arizona (EEUU) y presidente de la Fundación Robert Benjamin Ablin de Investigación del Cáncer que fue quien desarrolló el análisis de antígeno prostático específico (PSA) acaba de reconocer públicamente en un artículo publicado en el New York Times que ese test, el más usado en el mundo para detectar el cáncer de próstata, es “demasiado caroy poco efectivo”.  “No es más eficaz que tirar una moneda al aire”, ha  reconocido añadiendo: “Nunca soñé que ese descubrimiento que realicé hace cuatro décadas iba a desatar un desastre para la salud pública impulsado por el ansia de ganancias“.
“Ese test –afirma-revela simplemente la cantidad de antígeno de la próstata que un hombre tiene en sangre pero una infección, la ingesta excesiva de medicamentos de venta libre como el ibuprofeno o una simple inflamación benigna de la misma pueden alterar los niveles del PSA sin que ello sea señal de la existencia de cáncer. Hombres con  lecturas de bajo nivel podrían albergar cánceres peligrosos mientras otros con lecturas altas pueden estar completamente sanos”.
“He intentado aclarar todos estos años–aseguraría- que LA PRUEBA DE PSA NO PUEDE DETECTAR SI UNA PERSONA TIENE CÁNCER DE PRÓSTATA y, lo que es más importante, no puede distinguir entre dos tipos de cáncer de próstata: el que puede provocar la muerte y el que no. El test simplemente revela cuánto antígeno prostático hay en sangre” (los subrayados, mayúsculas y negritas son nuestras).  Ablin termina su confesión denunciando que las farmacéuticas sigan vendiendo el test y los médicos recomendándolo.
A ver, ¿qué tienen ahora que decir quienes nos criticaron?