Ineficacia de los tratamientos convencionales para el cáncer

Son cada vez más los investigadores que reconocen ya abiertamente la ineficacia de los tratamientos convencionales para el cáncer. El último ha sido Max Wicha quien recientemente ha afirmado en Pittsburgh que con frecuencia no sólo no funcionan sino que contribuyen a empeorar la situación. Lo singular es que esta afirmación no procede de un defensor de las medicinas complementarias sino del fundador del Comprehensive Cancer Center de la Universidad de Michigan (EEUU), pionero además en el estudio de las razones biológicas de las recidivas de los cánceres y de su capacidad para formar metástasis en otras partes del organismo.
Según Wicha la razón por la que el cáncer de mama y otros tumores malignos recidivana menudo tras un tratamiento agresivo es que al morir las células tumorales -tras ser agredidas con quimio y radio- desprenden sustancias que pueden reactivar las células-madre cancerosas. De hecho afirma haber encontrado en laboratorio moléculas inflamatorias secretadas al morir por las células tumorales que conectan con esas células-madre cancerosas provocando que salgan de su estado de hibernación.
Como en números anteriores ya hemos explicado la existencia de células-madre cancerosas es algo aún controvertido pero poco a poco la idea va ganando fuerza. En los últimos dos meses investigadores norteamericanos han publicado de hecho estudios sobre ellas en cánceres de mama, ovario, próstata y cerebro.
Las células-madre adultas existen en la mayoría de los tejidos y entran en acción para reparar los daños de las heridas o infecciones pero en el cáncer pueden mutar y no obedecer las señales del cuerpo para que dejen de crecer. De ahí que él -y otros investigadores- afirmen que aun cuando la quimioterapia y la radiación pueden reducir los tumores esas células-madre pueden mantenerse vivas, en estado de alerta, hasta que se ven impulsadas a actuar. También piensa que las células-madre cancerosas son probablemente las que se separan del tumor original llevándole a extenderse por otros lugares del cuerpo.
Para Wicha la quimioterapia y la radioterapia atacan las células del organismo que crecen más rápido -lo que puede aplicarse a la mayoría de las células cancerosas– aunque finalmente todas resulten afectadas si la terapia perdura en el tiempo. El problema según él es que aunque las células-madre cancerosas crean células tumorales que se dividen muy rápidamente ellas crecen más despacio y por eso son menos susceptibles a las terapias. Así que después de echar por tierra la eficacia de los tratamientos convencionales Wicha aporta otra solución: acabar con las células cancerosas y con las células-madre cancerosas a la vez.
Y para probar que puede hacerse hizo un estudio experimental con pacientes de cáncer de mama avanzado en la Universidad de Michigan, la Universidad de Baylor (Texas) y el Dana-Farber Cancer Institute de la Universidad de Harvard. Utilizando quimioterapia estándar junto con una sustancia especialmente diseñada para bloquear una de las vías bioquímicas de las células-madre asegura que el tratamiento permitió acabar con más del 90% de las células-madre cancerosas. Wicha espera que en el futuro los tratamientos de cáncer puedan prescindir de la quimioterapia actual y sólo se utilicen terapias dirigidas contra las células-madre cancerosas.
Hasta aquí la noticia. Por nuestra parte no podemos –ni debemos- dejar de hacer algunas consideraciones. Y son éstas:
1) La afirmación de que existen células-madre cancerosas jamás ha sido demostrada.
2) La afirmación de que los venenos que se dan a los pacientes para combatir los tumores –que eso es la llamada Quimioterapia- se centra en las células cancerosas porque éstas se dividen más rápidamente no ha sido jamás demostrada. Es una afirmación tan gratuita como la de que las células-madre cancerosas existen y la de que ésta se multiplican más despacio. Son meras especulaciones.
3) La afirmación de que las metástasis las provocan las células-madre cancerosas y no las células cancerosas es otra simple especulación.
4) Wicha tiene razón cuando afirma que ni la quimioterapia ni la radioterapia son eficaces para tratar el cáncer pero su afirmación de que ello se debe a que no atacan a la vez a las células-madre cancerosas suena a puro negocio de nuevo. Negocio que ahora consistirá en sacar un nuevo producto para que a los enfermos de cáncer se les dé conjuntamente con la quimio y la radio alegando que si se hace así entonces sí funcionará. Y durante unos meses -o años- ingresarán una fortuna… hasta que se descubra que no es verdad, que también así se mueren los pacientes.
Nuestra postura es clara: no existen células-madre cancerosas… salvo que se considere como tales a todas las células-madre que pierden el control por alguna causa (tóxicos, radiaciones, etc.). Y siendo así la solución TAMPOCO pasaría por agredirlas.