Un nuevo estudio lo confirma: los inhibidores de la bomba de protones son peligrosos

Ingerir omeprazol o exomeprazol dos o más años seguidos puede provocar un déficit grave de vitamina B12 y, por ende, anemia y daños neurológicos que lleven poco a poco a la demencia; y algo similar ocurre  con la familia de la ranitidina y la zamotidina aunque en menor medida. De hecho ya se sabía pero ahora se ha constatado por investigadores de Kaiser Permanente –empresa proveedora de servicios de salud en Estados Unidos- en un trabajo que acaba de aparecer en Journal of the American Medical Association (JAMA).

Tal es la noticia recién dada a conocer pero muchos médicos parecen ignorar que los actuales “protectores gástricos y esofágicos” -los llamados inhibidores de la bomba de protones de los que en estos momentos se utilizan clínicamente el esomeprazol (que se comercializa como Nexium), el omeprazol (como Pepticum, Losec y Parizac), el lansoprazol (como Opiren, Flas, Zoton e Inhibitol), el pantoprazol (como Pantecta, Protonix, Somac y Pantoloc) y el rabeprazol (como Rabecid, Aciphex y Pariet)- provocan también ¡acidez estomacal, reflujo ácido e indigestión! Lo publicamos en una noticia que apareció en el nº 119 dando a conocer un trabajo de investigación dirigido por la Dra. Cristina Reimer en la Universidad de Copenhague (Dinamarca) que se publicó en julio de 2009 en Gastroenterology. El estudio se hizo con 120 personas sanas a la mitad de las cuales se les dio durante doce semanas un placebo y a la otra mitad 40 miligramos al día de Nexium (esomeprazol) durante ocho semanas y luego placebo otras cuatro. Pues bien, el 44% de quienes ingirieron ese inhibidor de la bomba de protones sufrieron al suspender su ingesta -en comparación con el 15% del grupo de placebo- acidez estomacal, reflujo ácido e indigestión. El descubrimiento hizo que la doctora Reimer afirmara: “Tanto los pacientes como los médicos deben ser conscientes de que cuando se suspende la toma de este fármaco pueden aparecer o agravarse los síntomas”. Agregando que tampoco es aconsejable tomarlos en exceso ni durante tiempo prolongado y que desde luego no deben ingerirse nunca si no se está seguro del problema a tratar. Según la doctora Reimer ingerir estos fármacos a largo plazo sólo se justifica si se padece reflujo gastroesofágico grave y para evitar a quienes toman antiinflamatorios no esteroides -como la aspirina- que éstos causen estragos en el estómago. La propia revista, en un editorial, denuncia por su parte que al menos a la tercera parte de las personas que los toman se les renuevan las recetas sin necesidad.
Por otra parte ya en el nº 67 de la revista explicamos que estos medicamentos aumentan asimismo el riesgo de padecer neumonía. Lo descubrió un grupo de investigadores holandeses al sospechar que limitar la acción de los jugos gástricos con ellos podría impedir la destrucción de las bacterias patógenas que ingerimos con la comida; bacterias que pueden colonizar en tal caso el estómago y alcanzar el aparato respiratorio en mayor cantidad produciendo infecciones. Una sospecha que confirmaron tras analizar el historial médico de casi 370.000 pacientes y constatar que muchos de ellos consumieron esos fármacos antes de sufrir neumonía; según sus datos el riesgo se duplica. Asimismo vieron que el riesgo era mayor cuanto mayor es el consumo. Cabe añadir que además interfieren en la regeneración de los huesos y aumentan el riesgo de fracturas de cadera pudiendo igualmente provocar dolores de estómago y de cabeza, diarrea, estreñimiento, vómitos, mareos, sarpullido y tos. Y no digamos ya si se toman conjuntamente con otros fármacos con los que interactúan negativamente.
Y hay más: ¡provocan osteoporosis! Lo constató una investigación llevada a cabo por Michael Amling -del Centro Médico Universitario de Hamburgo-Eppendorf (Alemania)- tras un experimento con ratones que apareció en Nature. Al parecer porque provoca mutaciones en el gen TCIRG1 encargado de codificar una subunidad de la bomba de protones imprescindible para que se produzca una correcta resorción del calcio en las células óseas.
Y ahora tómeselos sin necesidad real pero luego no se queje….