Nace la Asociación Afectados por Vacunas (AxV)

Un grupo de familias que puso todas las vacunas recomendadas a sus bebés y como resultado de ello murieron o resultaron gravemente afectados ha creado la Asociación de Afectados por Vacunas (AxV) con el objetivo de impedir que vuelva a ocurrir y solo se oferten vacunas realmente necesarias, seguras y efectivas, se informe de manera veraz sobre ellas, se garantice el correcto consentimiento informado antes de cada vacunación, las vacunas sean personalizadas y antes de inocularlas se analicen posibles alergias y, en el caso de los bebés y los niños, la posible inmadurez del sistema inmune, se indemnice a los posibles afectados y se cree un centro específico a nivel ministerial que recoja toda la información sobre posibles reacciones adversas a las vacunas.

La iniciativa ha sido de tres padres cuyos hijos tuvieron serios problemas con las vacunas –Federico Sánchez Apellániz, José Antonio Narváez Bermejo y Luis Gascó- a los que pronto se sumarían otros y cuenta con el apoyo del Bufete Almodóvar & Jara. En los dos primeros casos los niños –Luca y Álvaro– sufrieron encefalitis y terminaron muriendo mientras en el tercero –Carlos– el niño quedó tetrapléjico. Casos dramáticos que se cuentan en la web de la asociación: www.afectadosxvacunas.org.
Hasta aquí la noticia. En la revista queremos en todo caso recordar que llevamos muchos años denunciando no solo el peligro real de las vacunas -tiene todos los textos en nuestra web (www.dsalud.com) agrupados en varios apartados- sino el hecho de que ninguna ha demostrado jamás su eficacia. Lamentamos sinceramente pues los dramas de quienes han constituido esa asociación porque han sufrido en las carnes de sus hijos y en sus almas los graves efectos negativos de las vacunas que aceptaron les pusieran a sus hijos y les acompañamos sinceramente en su dolor pero no compartimos la iniciativa: la única vacuna «segura y eficaz» es la que no se pone. Les instamos de hecho -como hicimos con los médicos y enfermeras que animan a los padres a ponérselas a sus hijos, a los laboratorios que las fabrican y a las autoridades sanitarias que las recomiendan- a que nos presenten las pruebas que demuestran que existe alguna vacuna eficaz y segura. Lamentablemente llevamos años reclamándolo y solo hay una respuesta: EL SILENCIO.