El selenio retarda la replicación del virus del Sida      

El VIH –virus al que se achaca el Sida- se replica diez veces menos rápido consumiendo selenio. Así lo ha constatado un estudio de la Universidad Estatal de Pensilvania (EEUU) dirigido por K. Sandeep Prabhu y publicado en Journal of Biological Chemistry. Ello se debe a que para poder multiplicarse con rapidez el VIH degrada rápidamente la selenoproteína TR1 del cuerpo. Se desconoce cómo pero los investigadores creen que se debe a la acción de una proteína denominada Tat (una de las 14 que produce el VIH durante la primera fase de la infección). Lo comprobaron aislando simplemente células sanguíneas de voluntarios humanos sanos que luego infectaron in vitro con el virus agregando a continuación pequeñas cantidades de selenita de sodio para ver cómo afectaba a la replicación. Y ésta fue un 90% menor que en los cultivos en los que no se añadió selenio. De ahí que piensen que este descubrimiento permitirá desarrollar nuevos fármacos para tratar el Sida.

Nosotros lo que creemos es que basta con ingerir cápsulas de selenio porque ya en el nº 95 de la revista dimos a conocer que su ingesta bloquea el desarrollo del virus según constató un equipo de expertos de la Universidad de Miami en un estudio que publicaron en Archives of Internal Medicine. Esos investigadores habían constatado que los pacientes con VIH tienen déficit de ese mineral así que proporcionaron durante nueve meses una cápsula diaria de 200 microgramos de selenio a 91 de ellos mientras a otros 83 se les dio un placebo comprobando al cabo de ese tiempo que en los primeros había mejorado el sistema inmune y su carga viral era menor. Asimismo explicamos en la sección de Medicina Ortomolecular del nº 107 que el selenio mejora además la actividad de enzimas antioxidantes, entre ellas la Superóxido Dismutasa (SOD) que impide la activación del virus y, por tanto, que se desarrolle la enfermedad.

A fin de cuentas el selenio es un mineral con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que, entre otras cosas, ayuda a neutralizar determinados agentes cancerígenos, favorece la formación de anticuerpos y es antídoto de metales como el cadmio, el oro, la plata, el mercurio y el arsénico. Favoreciendo su déficit el tabaco, el alcohol, la radioactividad, el consumo frecuente de alimentos ahumados o rancios y las amalgamas dentales de mercurio. Ahora bien, si va a ingerirse en cápsulas no es aconsejable excederse de 200 microgramos diarios y debe tomarse conjuntamente con vitaminas A, C y E. En cuanto a las mejores fuentes de este mineral son la levadura de cerveza, el germen de trigo, la cebolla, el tomate, el brécol, los ajos y los huevos.