Desmentido sobre la leptospirosis y las latas de refresco

Hace varios años que circula por Internet una noticia que habla de la muerte de varias personas –unas veces hombres, otras mujeres, cada vez con nombres y procedencias distintas, etc.- que se habrían infectado por leptospirosis –patología causada por la bacteria Leptospira interrogans– al beber una lata de refresco previamente contaminada por orina de ratas. Es más, en esa información –que se transmite en forma de Power Point o de supuesto artículo científico- se afirma que “probablemente la persona en cuestión no había lavado la parte superior de la lata antes de beber y ésta estaba contaminada de orina seca de rata que contiene sustancias tóxicas y mortales, entre ellas las leptosporinas, que provoca la leptospirosis. Las bebidas y otros alimentos en lata se almacenan en naves que suelen estar infestadas de roedores y se transportan después hasta el punto de venta sin haber pasado por ningún tipo de limpieza”. Y quien haría esa aseveración sería Mar Mellado de la Secretaría de la Facultad de Física de la Universidad de Barcelona.

Pues bien, como quiera que varios lectores nos han preguntado sobre su credibilidad decidimos ponernos en contacto con la mencionada institución y desde ella se nos explicaría que conocen desde hace tiempo la existencia de la noticia pero la calificaron de bulo, aseguraron que no conocen su procedencia, que llevan años desmintiendo que Mar Mellado sea su autora, que no saben quién puede haber utilizado su nombre para darla crédito y que no existe fundamento científico para sostener lo que en ella se afirma. Lo mismo nos dijeron en el Hospital Carlos III –centro de referencia sobre enfermedades infecciosas- y en la Agencia Española de Seguridad Alimentaria dependiente del Ministerio de Sanidad y Consumo. Y como quiera que todos los entrevistados solicitaron nuestra colaboración para desmontar tan extendido rumor así lo explicamos.

La leptospirosis la causa una bacteria -la leptospira interrogans- que puede en efecto trasmitirse al hombre por aguas contaminadas por animales infectados -perros, vacas, cerdos, caballos, ovejas y roedores sobre todo- y cursa con fiebre, escalofríos, dolor muscular, dolor de cabeza, tos seca, náuseas, vómitos o diarrea pero es raro que la enfermedad se complique y produzca la muerte, especialmente de forma fulminante como se afirma en la información que ahora desmentimos.

Dicho lo cual añadiremos que no está de más que antes de consumir una lata de refresco la pongan antes bajo el grifo de agua hirviendo. Que la noticia se base en alguien que no ha dicho lo que se le adjudica y los problemas se hayan exagerado no implica que no sea verdad que muchas latas están efectivamente contaminadas por esa bacteria y por otros muchos microbios patógenos. Las inspecciones sanitarias de los almacenes en España y otros muchos países son más bien escasas por no decir nulas. Lo mismo que cabe decir, por poner un ejemplo, de los urinarios de bares, cafeterías y restaurantes, auténticos focos de infección.