¿Está en peligro la salud de los vecinos?


Explosiona una subestación eléctrica en Valencia 

El pasado 16 de mayo explosionó en el barrio valenciano de Patraix una subestación eléctrica de Iberdrola que además de dejar sin servicio a 50.000 clientes y sin semáforos a muchas calles afectó a varias casas reavivando la polémica sobre la idoneidad de ubicar tales instalaciones cerca de viviendas. Por supuesto, la alcaldesa Rita Barberá justificó su presencia pero no dio un solo argumento convincente. En cuanto a Iberdrola, tan acostumbrada ya a que explosionen sus subestaciones –gran parte de ellas vetustas- e incluso se produzcan incendios en las casas vecinas, le da igual. “Apaciguará” el interés de los medios de comunicación invirtiendo en ellos dinero en campañas de publicidad en las que se afirmará que le preocupa mucho el medio ambiente y la salud de la ciudadanía.
Nuestra preocupación, sin embargo, es notoria y lo hemos denunciado varias veces. Y no sólo la nuestra. En el momento de cerrar este número recibimos una nota de D. Claudio Gómez-Perretta -uno de los mayores expertos en Bioelectromagnetismo de España y que trabaja en el Centro de Investigación del Hospital Universitario La Fe de Valencia- en la que asevera que “es imprescindible analizar la subestación de arriba a bajo y comprobar que no había PCB (tóxicos Bhopal que al inhalarse en el humo puede causar graves problemas de salud a la larga entre los vecinos de la zona).
Transcribimos su texto tal cual lo emitió en su momento porque habla por sí mismo: “El incendio ocurrido en la subestación de Patraix puede tener consecuencias graves a medio plazo sobre la población más expuesta. Entre los materiales que se eliminan a la atmósfera se encuentran los Bifenilos Policlorados (PCB), sustancias con probable acción carcinógena sobre el ser humano pero de concluyente evidencia en la experimentación animal según la Agencia Internacional sobre la Investigación del Cancer (IARC)y la norteamericana Environmental Protection Agency (EPA).Este compuesto(PCB) se encuentra formando parte de fluidos refrigerantes de transformadores eléctricos principalmente, constituyendo por lo tanto un riesgo potencial para la salud de los vecinos de transformadores o subestaciones eléctricas principalmente. Mientras que en la mayoría de países los PCB están en vías de ser retirados España, a pesar de reconocer por decreto publicado en el BOE de 1999(1378/1999) la necesidad de retirarlos, establece una incomprensible moratoria fijando un plazo máximo de 6 años más que aún ignoramos si se ha cumplido. Estos accidentes es para los expertos una clara evidencia del enorme riesgo que corre la población vecina de estas infraestructuras no sólo por la acción directa del fuego y las explosiones previas sino por el posible efecto que sobre la salud pueda tener esta exposición al cabo del tiempo. Así, estos síntomas pueden derivar en alteraciones del tiroides, inmunológicas y neurológicas principalmente debiendo controlarse dicha población exhaustivamente durante los próximos años. Tras este nuevo suceso, que ha puesto de manifiesto la certeza de que el riesgo de explosión en las subestaciones eléctricas no es una quimera; habría que adelantar la fecha de eliminación de los PCB de forma urgente, y desde luego establecer franjas de seguridad suficientes entre estas infraestructuras y la población para evitar los riesgos inmediatos tras la explosión y ALERTAR a la población que se proteja con máscaras y permanezca en lugares cerrados hasta que finalice la amenaza”.