Los stents no previenen los accidentes cardiacos

“La intervención percutánea coronaria (angioplastia con ‘stent’) no reduce el riesgo de muerte, infarto de miocardio u otros eventos cardiovasculares graves“. Quienes tal cosa afirman son los miembros de un equipo dirigido por William E. Boden -del Buffalo General Hospital de Nueva York- tras efectuar un estudio de cinco años que acaba de ser presentado en el congreso del Colegio Americano de Cardiólogos y que ha publicado en su web el New England Journal of Medicine.
El estudio se hizo siguiendo a algo menos de 2.300 personas que sufrían arterosclerosis -un 70% con obstrucción arterial- y dolor crónico de pecho (angina) de las que a 1.077 se les practicó una -o varias- angioplastias y luego recibieron medicación -entre otros productos, aspirina y estatinas- mientras al resto sólo se les dio fármacos. Y cinco años después se constató que no había diferencia alguna; ni a la hora de prevenir los eventos coronarios graves ni los óbitos. Lo único que logra el stent es aliviar mejor el dolor de pecho. Por tanto, no previenen los accidentes cardiacos pero pueden permitir sufrir menos.
En pocas palabras, en el mundo se implantan cada año millones de stents que según este estudio en muchos casos no se justifican. Y no olvidemos que se trata de un procedimiento caro (cuesta 10 veces el valor de la terapia farmacológica).
En suma, la eficacia de los stents para recuperar el flujo sanguíneo tras un infarto de miocardio no se discute. Ni tampoco su uso para mantener el aporte sanguíneo cuando la vida del paciente corre peligro. Lo que este trabajo indica es que la práctica de colocarlos se ha hecho masiva en la creencia de que también sirven para “prevenir” accidentes coronarios graves y por eso se instalan en todo enfermo que presenta obstrucción arterial aun cuando su estado no sea de extrema gravedad. Y resulta que no es así: los stents no previenen los accidentes coronarios graves ni la muerte.