El Vioxx puede haber provocado entre 88.000 y 144.000 accidentes cardiovasculares graves… ¡sólo en Estados Unidos!

El polémico analgésico no lo retiró la Merck hasta el 30 de septiembre del 2004

El analgésico Vioxx(Rofecoxib) que hasta septiembre del año pasado comercializó durante años en todo el mundo la multinacional Merck Sharp & Dome –a la que se le permitió retirarlo “voluntariamente” porque las agencias del medicamento andan con mucho cuidado a la hora de molestar a alguno de los grandes monstruos farmacéuticos- provocó desde 1999 entre 88.000 y 140.000 accidentes cardiovasculares graves de los que se calcula que el 44% murió por ello.
Estas cifras proceden del análisis de un estudio que realizó la aseguradora médica Kaiser Permanente sobre 1,4 millones de pacientes tratados en California desde principios de 1999 hasta septiembre de 2004 con antiinflamatorios no esteroideos (AINE),unos con ibuprofeno, otros con el mencionado Vioxx de la Merck, otros con Celebrex (Celecoxib) de la multinacional Pfizer y otros con Aleve (Naproxeno) de la Bayer. Investigación cuyo resultado era claro: el riesgo de sufrir un problema coronario entre quienestomaron Vioxx fue un 34% mayor que en el resto. Es más, la patología era 1,6 veces más probable entre las personas que tomaban la dosis estándar de Vioxx, comparada con los que consumían Celecoxib y 3,6 veces mayor entre los que recibían dosis más altas. El estudio también halló que el Aleve(Naproxeno) de la Bayertenía un 14% más de riesgo cardiovascular que el generado por otros AINE a pesar de que se había hecho creer que protegía de la enfermedad coronaria.
El asunto es tan grave que The Lancet reclama que “a partir de ahora” los fabricantes, bajo estricta supervisión de las autoridades reguladoras, deberán proporcionar la “evidencia de que esta clase de fármacos es segura aportando incluso estudios sobre morbilidad cardiovascular”.
¡A buenas horas! Discovery DSALUD ya publicó ¡en noviembre del 2001! que el Vioxx podía provocar problemas cardíacos recogiendo los datos de un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association según el cual tanto el Vioxx como el Celebrex aumentan el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares y ataques al corazón “si bien el primero –decíamos- en más proporción que el segundo”. Y agregábamos queuno de los autores del estudio, el doctor Eric Topol -jefe de Medicina Cardiovascular de la Clínica de Cleveland (EEUU)- recomendaba a sus colegas médicos “ser cautelosos a la hora de prescribirlos al menos hasta que se realicen nuevas investigaciones”. No le hicieron mucho caso.
Ahora un nuevo trabajo publicado en Annals of Internal Medicine reconoce que sigue habiendo dudas considerables sobre si los demás inhibidores selectivos de la COX-2 no suponen un riesgo similar”por lo que se advierte a médicos y pacientes que si losemplean lo hagan “con extrema precaución, incluso en población con riesgo relativamente bajo de sufrir problemas cardiovasculares”.
Esto ha llevado a los consumidores estadounidenses agrupados en Public Citizen a volver a pedir que también se retiren del mercado al menos Celebrex (Celecoxib) y Bextra (Valdecoxib), éste no comercializado en España. Ya en 1999 se constató que entre 285 personas a las que se dio Celebrex hubo 22 infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares u otros problemas cardiacos frente a sólo 3 casos entre los 140 voluntarios asignados al grupo placebo. Sólo que ese estudio –que se hizo para saber si el producto prevenía el Alzheimer- no fue nunca fue publicado aunque la organización de consumidores norteamericana lo ha encontrado en la web de PhRMA -el organismo que agrupa a las principales farmacéuticas de Estados Unidos y donde las compañías han empezado a hacer públicos todos sus ensayos clínicos-. Bueno, pues el fabricante se defiende ahora diciendo que ese estudio era “defectuoso” porque los voluntarios del primer grupo presentaban cuatro veces más factores de riesgo cardiovascular que aquellos que tomaron el placebo y además era un grupo demasiado “pequeño” para ser estadísticamente significativo. Y se han quedado tan frescos tras una mentira tan burda.
Todo este escándalo lo ha hecho aumentar el diario financiero Wall Street Journalque acaba de publicar que un comité de vigilancia externo de la Merck-integrado por cinco personas- supo muy pronto que el Vioxx podía aumentar el riesgo de sufrir problemas cardíacos: sólo cuatro meses después de empezar a comercializarlo. Pero se callaron. Y denuncia que entre los miembros de ese comité “independiente” había un empleado de la propia Merck y dos médicos que ya habían trabajado como asesores para la compañía. La vicepresidenta de Asuntos Públicos de Merck, Joan Wainwright, saldría al paso afirmando que ese comité ”hizo rigurosamente su trabajo” y “nada permite concluir su falta de imparcialidad”.
Mientras todo esto sucede, Novartis pretende que se le autorice un nuevo analgésico bautizado como Prexige a pesar de que los primeros resultados indican que posee riesgos similares al Vioxx: ataques al corazón, apoplejía y hasta muerte. Así lo indican al menos documentos filtrados por funcionarios de la Dirección de Fármacos y Alimentos (FDA) de Estados Unidos.
Es evidente que a las decenas de miles de personas que han muerto a causa de estos fármacos y a sus familias todo esto les debe provocar -como a nosotros- náuseas. Especialmente porque ninguno de los responsables de lo que está pasando en el ámbito sanitario va a pagar por ello. Ni siquiera quienes autorizaron ese fármaco y lo mantuvieron en el mercado sabiendo lo que pasaba. ¿No va siendo hora de empezar a actuar, al menos en nuestra propia casa? A ver, ¿cuándo va a procederse a hacer una purga en nuestro Ministerio de Sanidad? ¿Hasta cuándo vamos a permitir tanta corrupción?