Expulsan de la profesión a un médico italiano ¡por oponerse a las vacunas!

Roberto Gava, conocido médico italiano de 59 años, fue expulsado a mediados de abril pasado de su colegio médico de Treviso y no podrá pues ejercer su profesión ¡por oponerse a las vacunas! La decisión la tomó una comisión de ética –léase tribunal de inquisición de defensa de las verdades médicas decididas por el poder establecido- integrada por 15 personas que entendieron que con su actitud violó gravemente el código deontológico. Claro que no se trata de un médico cualquiera sino de alguien que ha investigado a fondo el asunto de las vacunas, tiene varios libros publicado sobre sus riesgos, ha organizado varios actos sobre el tema y encima está especializado en Farmacología Clínica, Toxicología Médica y Cardiología además de tener conocimientos de Homeopatía, Acupuntura y Bioética.

Walter Ricciardi, Presidente de la Sección III del Consejo Superior de Salud de Italia y expresidente de la Sociedad Italiana de Directores Médicos, manifestó su alegría al conocer la decisión “debido a su comportamiento no ético y anticientífico en relación con las vacunas”. Añadiendo: “La decisión es un paso importantísimo que debe constituir una señal para todos los médicos que no se comporten según la deontología. Es una medida más que justificada”. Lo que sin duda dijo porque como él mismo reconoció “en Italia estamos viendo los efectos de las campañas contra las vacunas con tasas de cobertura que han caído en picado”. Y es que en Italia hay vacunas ¡obligatorias”: las de la difteria, el tétanos, la poliomielitis y la hepatitis B (las demás son voluntarias).

En suma, en lugar de abrir un debate científico con quienes afirman que las vacunas son ineficaces y peligrosas y demostrarles con argumentos que no tienen razón ¡les calumnian y les echan de la profesión! Y tales inquisidores medievales se consideran ¡representantes de la autodenominada “medicina científica”! Si tal despropósito se consuma el edificio de la medicina convencional va a venirse abajo de forma tan rápida como estrepitosa. Solo falta saber quiénes, cuándo y cómo derribarán sus hoy infranqueables muros de arrogancia y prepotencia; porque contra lo que creen la sociedad no se quedará cruzada de brazos cuando asuma en masa que está en juego su salud.