Innegable eficacia del Líquido Rojo

Hace año y medio dimos a conocer que el conocido Tejo de Pontedeume, ejemplar de quinientos años y seña de identidad del pueblo, estaba a punto de morir y la Consejería de Medio Ambiente gallega había invertido cerca de 36.000 euros para tratar de recuperarlo… sin éxito. De hecho el informe del Jefe de la Estación Fitopatológica de Areeiro de 25 de junio de 2015 decía textualmente: “Dada la evolución del árbol en los últimos años no parece factible su recuperación mediante cualquier tipo de actuación”. Sin embargo un mes después la directora del Laboratorio Lage y Veiga, Antonia Veiga, decidió echar su Líquido Rojo alrededor del tronco y sobre sus partes aéreas y unos meses después la mejoría era notable. El artículo apareció en el nº 202 de la revista y en se explicó asimismo cómo una plaga de picudo rojo que afectó a las palmeras del Levante provocando en unos viveros la muerte de 400 palmeras de 3 a 6 metros de altura hizo que su dueño, Juan Francisco Serrano, decidiese también usarlo en unas ya dadas por muertas pulverizando el cogollo y aplicándolo también en el agua de riego. Según declaró “las palmeras volvieron a la vida, si cabe con más vigor que antes. Eso me animó a pulverizar y regar otro tipo de plantas -naranjos, ornamentales y también hortalizas y otras variedades- y el resultado es espectacular produciendo frutos de mejor calidad. El producto es increíble. Da vida”.

Pues bien, como quiera que han sido muchos los lectores que en el último año nos han preguntado qué pasó con él y si finalmente el tejo había muerto publicamos una fotografía del mismo tomada a primeros de mayo de este año.

Lo llamativo es que se trata de un producto hecho con extractos y aceites vegetales naturales que no se desarrolló para tratar plantas y árboles sino humanos pues como ya explicamos está constatada su eficacia en numerosas patologías de muy distinto signo: acné, aftas, rosácea, vitíligo, psoriasis, manchas, micosis, quemaduras, varices, pérdida de cabello y otras muchas. Y es que mejora los procesos de cicatrización, previene la formación de adherencias y queloides y ayuda en la insuficiencia venosa, las quemaduras, las dermoabrasiones, las úlceras por presión, la radiodermitis y el pie diabético. La idea de probarlo en un árbol solo tenía la intención de demostrar que las mejorías no se deben a un efecto placebo como algunos alegaban. Y la foto que esta vez publicamos es prueba palpable de que la recuperación ha sido total.