Intentan hacer creer que la vitamina E carece de efecto protector

“Los suplementos vitamínicos empiezan a perder en los ensayos clínicos muchos de los pretendidos beneficios que se les venían atribuyendo desde la década de los noventa”.Tal afirmación –por supuesto, completamente gratuita- abre una noticia publicada a mediados de marzo pasado por el diario español “El Mundo” dejando meridianamente claro -una vez más- su postura de defensa de los intereses de la industria farmacéutica. A pesar de que –y eso sí que está perfectamente demostrado- la inmensa mayoría de los fármacos no sirven para curar ninguna patología. La afirmación la basan en un artículo que acaba de publicar la revista Journal of the American Medical Association en el que un grupo de científicos canadienses niega la capacidad de la vitamina E para reducir la incidencia de cáncer o eventos cardiovasculares. Es decir, con tan exiguo argumento intentan desprestigiar los beneficios de todos los suplementos vitamínicos. La verdad es que si no se tratara de un periódico que en otros ámbitos nos merece el máximo respeto la afirmación nos la habríamos tomado a chufla y no le dedicaríamos una línea pero dada la repercusión social de ese medio nos vemos obligados a ponerles en su sitio. ¡Es intolerable una aseveración como esa! ¿Hasta cuándo va a consentirse al responsable de Salud de ese periódico, José Luis de la Serna, tales dislates en su defensa de las multinacionales farmacológicas?
Porque el estudio al que se refiere -llamado HOPE-TOO,dirigido por Eva Lonn en la Universidad McMaster de Ontario (Canadá) y que no es sino continuación de otro que se llevó a cabo entre 1993 y 1999- lo único que “demuestra” –eso dicen en el informe- es que administrar a alguien un suplemento diario de 400 unidades internacionales (UI) de vitamina E no logra reducir ni la incidencia de tumores, ni las muertes por cáncer, ni el riesgo de padecer ciertas dolencias cardiacas. A pesar de lo cual se atreven también a insinuar que una ingesta excesiva de vitamina E puede asociarse con un inesperado aumento de fallos cardiacos y aconsejan que no debería emplearse en pacientes con enfermedades vasculares o diabetes. En otras palabras, ponen en duda la seguridad de dosis altas de vitamina E. Y ya en el colmo del despropósito se dice que "estas conclusiones enfatizan la necesidad de evaluar rigurosamente todos los suplementos vitamínicos, productos naturales y terapias alternativas en estudios rigurosamente diseñados antes de que puedan usarse de forma generalizada para obtener presuntos beneficios médicos" (el subrayado es nuestro). Y se han quedado tan frescos.
Es decir, para esos “investigadores” todos los estudios anteriores existentes sobre la vitamina E son un camelo, quienes los hicieron deben ser poco menos que memos y su trabajo sobre una sola vitamina –cuya credibilidad es nula para nosotros a la vista de lo expuesto- justifica poner en duda la eficacia de todos los suplementos vitamínicos y de cualquier terapia alternativa. Absolutamente grotesco.