La Asociación Española de Médicos Naturistas reclama el reconocimiento del Naturismo, la Homeopatía y la Acupuntura y su inclusión en el sistema sanitario

La Asociación Española de Médicos Naturistas (AEMN) ha solicitado públicamente el reconocimiento oficial de la Medicina Naturista, la Acupuntura y la Homeopatía, una normativa que regule su enseñanza y su práctica y su inmediata inclusión en el sistema sanitario. Para los médicos que integran esta asociación es incomprensible que disciplinas como las mencionadas estén reconocidas y validadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y aquí –a excepción de algunos colegios médicos- aun se dude de su validez y eficacia terapéutica.
En primer lugar reclaman que su enseñanza se regule y valide oficialmente porque lo lógico es que estas disciplinas las practiquen personas suficientemente formadas. Aunque luego reclamen que esas personas sean ya sólo médicos olvidando que la mayor parte de ellos se han formado y aprendido con profesionales sin titulación médica precisamente porque en las facultades de Medicina su enseñanza no se ofrece. Por otra parte, el argumento de que sólo un médico puede emitir un diagnóstico fiable provoca risa. Los médicos alópatas o convencionales –salvo excepciones- desconocen hoy día la etiología o causa de la inmensa mayoría de las enfermedades y además no saben cómo tratarlas eficazmente. Bien está pues la aspiración de que se forma adecuadamente a los profesionales del futuro en esas y otras disciplinas pero antes habrá que reciclar los conocimientos médicos actuales, más bien escasos, ineficaces, con frecuencia obsoletos o sin fundamento y a veces, sencillamente, falsos.
También reclaman, con toda razón, que estén a disposición de la gente en la Sanidad Pública y muy especialmente en los centros de Atención Primaria. Es intolerable que siendo todas ellas inocuas y de eficacia demostrada el Estado sólo financie fármacos paliativos y sintomáticos que no sólo no curan nada en la mayor parte de los casos sino que son peligrosos.
La demanda de este tipo de terapias aumenta cada vez más en todo el mundo. Más de la mitad de los europeos las utiliza hoy ya y la tendencia va en aumento. En Estados Unidos, por ejemplo, el 70% de los pacientes graves recurren a ellas, un porcentaje similar al de Cataluña donde también un 70% reconoce haberse tratado con terapias médicas no convencionales en algún momento de su vida.
Por otra parte, cada vez hay más médicos que se forman en ellas. Y muchos colegios médicos se han visto por ello obligados a habilitar espacios específicos para registrarlos. Es más, algunos han empezado a organizar cursos y a dar documentos que acrediten la formación recibida.
Lo singular es que hasta hace muy pocos escasos años la postura de los médicos ante este tipo de terapias era de rechazo por no decir de rechifla. Hoy empiezan a respetarlas -en unos casos- y a formarse en ellas -en otros-. Cada vez en más número. Y no sólo porque la demanda social va en aumento sino porque empiezan a darse cuenta de que realmente funcionan y de que obtienen mejores resultados terapéuticos que con los tratamientos farmacológicos. Y eso hace que el paciente vuelva luego a su consultas.
Además hay estudios que demuestran que quienes recurren a las llamadas medicinas alternativas son en general personas de un nivel medio-alto de formación que utilizan de forma paralela los recursos de la convencional (más bien los recursos de diagnóstico). que han recibido y los lugares donde han ejercido.