La aspirina infantil necesitará receta

En Gran Bretaña se prohíbe a los menores de 16 años

La aspirina infantil, que hasta ahora se publicitaba libremente como si fuera agüita del grifo y se podía comprar como si se tratara de un caramelo, sólo podrá adquirirse en breve por prescripción médica. ¿La razón? Sus conocidos y nunca valorados efectos secundarios potenciales. Por eso el hecho de que la Ministra de Sanidad, Ana Pastor -tan dada a retirar productos inocuos-, alegue que ha tomado esa medida por la relación descubierta entre la aspirina y el “Síndrome de Reye” es una burla. “El comité de seguridad de los medicamentos –dijo-, tras estudiar detalladamente los informes farmacoepidemiológicos, ha decidido hacer las nuevas recomendaciones únicamente como medida de precaución». Y luego intentó colocarse medallas diciendo que la nueva medida forma parte de su «trabajo habitual para velar por la seguridad de la población“ agregando que es importante tener en cuenta que «los medicamentos son una cosa muy seria que hay que tomar sólo cuando se necesita y que si se toman con prescripción facultativa la seguridad es total».
Pero la verdad es muy otra. El Gobierno británico tiene prohibido dar aspirina a los menores de 12 años desde 1986 y amplió esa prohibición en marzo pasado a los menores de 16. Porque saben bien que la masiva ingesta actual de aspirina –ácido acetilsalicílico- no se justifica ya que no es inocua. La gente parece ignorar que además de afectar al cerebro y al hígado puede hasta provocar embolias, ataques de apoplejía, el coma e, incluso, la muerte. Y está demostrado que incrementa el riesgo de aborto en las embarazadas.
Nos solivianta que en Sanidad hayan buscado una excusa en lugar de alegar la razón real de su decisión, minimicen el riesgo de la aspirina y, encima, nos vendan que todo que lo hacen es por nuestra seguridad. Un poco de ética, por favor.