La genética tiene menos que ver con el cáncer de mama de lo que se afirmaba

 

Los oncólogos llevan años afirmando que las mujeres con mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA2 tienen el doble de probabilidades de sufrir un cáncer de mama, algo que en esta revista hemos puesto en entredicho ya en varias ocasiones. Pues bien, un estudio recientemente efectuado por investigadores de la Universidad de Washington en Seattle (EEUU) y que publica el último Journal of the National Cancer Institutre conoce que el riesgo se había exagerado y el “peligro” es sólo es sólo entre un 45% y un 68% mayor. Además se reconoce que “raras veces” la cuestión genética es el único factor desencadenante del cáncer. “Ahora es preciso identificar –dicen- qué otros factores desconocidos influyen en que la portadora del BRCA1 o BRCA2 desarrolle un tumor en la mama”.
Lo reiteramos una vez más: la genética predispone pero no determina. Influye mucho más cómo se afronta la vida y el entorno. A ver si enteran de una vez médicos e investigadores.