La industria controla ya hasta los estudios de las universidades

 

La industria farmacéutica controla también buena parte de los estudios que se realizan en las universidades por la sencilla razón de que en muchos casos sufragan hasta el 70% de sus costes. Y es que entre los acuerdos previos a su patrocinio siempre incluyen cláusulas que, entre otras cosas, a veces limitan la libertad académica o les permiten decidir sobre la publicación de los resultados.
Así acaba de denunciarlo en el New England Journal of Medicine un equipo de investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard (EEUU) que decidió investigar qué tipo de acuerdos suelen hacer los centros académicos mediante el envío de cuestionarios completos a las 122 facultades de Medicina que hay en Estados Unidos; y salvo quince, las demás contestaron.
"Nuestros hallazgos–aseguran- apoyan empíricamente las preocupaciones que ya se habían expresado sobre la amenaza que pueden suponer unas condiciones contractuales restrictivas para la libertad académica".
En todo caso, existen notables divergencias entre las facultades en lo que a “permisividad” se refiere.  "Hay muchas diferencias –se dice en el informe- en la visión que tienen las instituciones de lo que constituyen condiciones aceptables o inaceptables en tales acuerdos”.
Según los autores de este trabajo más del 85% de los encuestados aseguraba que en su centro no se aprueban cláusulas que concedan al patrocinador la posibilidad de revisar el manuscrito final –el que se envía a las revistas para su publicación- ni la de decidir en última instancia si los resultados deben o no publicarse. En cambio, mientras un 47% dijo que tampoco permitía al patrocinador introducir su propio análisis estadístico de los resultados un 24% reconoció que sí lo consentía y otro 29% decía no estar seguro de ello. Asimismo, la mitad reconoció que permitiría a la compañía farmacéutica escribir un borrador del artículo mientras otro 11% tenía dudas.
El estudio deja claro también que los conflictos sobre cuestiones económicas entre la industria farmacéutica y los centros universitarios tras firmar los acuerdos son habituales y constantes. De hecho, tres cada cuatro facultades reconoció que es así. Sólo que, según los autores del trabajo, las descripciones de los conflictos sugieren que, en realidad, “tras muchos de ellos hay temas éticos involucrados".
"Los resultados son realmente preocupantes Es obvio que los patrocinadores preferirán hacer sus estudios en las instituciones más permisivas", denunció Jerome Kassirer, conocido autor de una obra sobre los conflictos de interés con la industria.