La OMS retira por fin el metilfenidato de su lista de medicamentos esenciales

Usado para tratar la hiperactividad

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sacado por fin el metilfenidato, principal fármaco usado en el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), de su lista de medicamentos esenciales. Comercializado con los nombres de Concerta, Rubifen, Metadate, Ritalín, Tradea, Aradix, Methylin, Ritalina, Ritrocel, Equasym, Medicebran y Medikinet es un derivado de la piperidina que incrementa los niveles de dopamina y norepinefrina en el cerebro por la inhibición de recaptación de los respectivos transportadores de monoaminas. ¿La razón? La gran cantidad de eventos adversos graves que provoca. Lo intolerable es que el fármaco se ha recetado a cientos de miles de niños en todo el mundo durante las dos últimas décadas negándose su ineficacia y peligrosidad. Nuestra revista lo ha denunciado en numerosas ocasiones, una de ellas en un amplio reportaje publicado en el nº 80 –correspondiente a febrero de 2006- con el titulo El metilfenidato, fármaco con el que se trata la Hiperactividad, es una droga adictiva e inútil que además incita al suicidio. Aquel texto haría que Laboratorios Rubió, que ya entonces lo comercializaba en España, nos llevara a los tribunales archivándose el caso de inmediato.

Pues bien, entre otras muchas cosas denunciamos que causa adicción e incita a comportamientos suicidas y que su consumo puede conducir a los niños y adolescentes que los toman a un deterioro físico y mental irreversible o, sencillamente, a la muerte.

Apenas cuatro meses después -en el nº 84- ampliamos la información con un nuevo reportaje titulado El metilfenidato (Rubifen), recetado a niños con hiperactividad, es potencialmente peligroso en el que entre otras muchas cosas añadimos que la propia FDA había reconocido en Estados Unidos ante el Subcomité del Congreso dedicado a la Niñez y la Juventud que el metilfenidato produce efectos similares a la cocaína tanto en animales de laboratorio como en humanos añadiendo que no encuentran diferencia entre cocaína, anfetamina o metilfenidato cuando se administran de la misma manera a dosis comparables. La FDA, a partir de ese momento, exigió que en el prospecto se advierta de que puede provocar “alucinaciones visuales, ideas suicidas y conducta psicopatológica así como agresión o conducta violenta”. Por supuesto, no espere el lector que las autoridades sanitarias y políticas, los fabricantes o los médicos pidan perdón a sus víctimas. El tiempo, de nuevo, nos ha dado la razón.