La soja reduce el riesgo de cáncer de mama y osteoporosis en la menopausia

 

El consumo diario de soja protege a las mujeres del riesgo de sufrir cáncer de mama y osteoporosis en la menopausia debido a las isoflavonas que contiene, unos fitoestrógenos con propiedades similares a las de los estrógenos naturales, según se puso de manifiesto en el XIX Congreso Nacional de Senología y Patología Mamaria que acaba de celebrarse en nuestro país. El cáncer de mama es la primera causa de muerte entre las mujeres occidentales de entre 40 y 44 años de edad.
La eficacia de los fitoestrógenos se debe a que poseen una estructura química que, sin ser hormonas, se difunden en el organismo de la mujer supliendo el papel de los estrógenos, cuya ausencia durante la menopausia provoca la aparición de sofocos, sudoraciones, enfermedades cardiovasculares, cáncer y osteoporosis.
Si bien ya se conocía la acción de los fitoestrógenos en los sofocos y otros síntomas asociados a la menopausia, recientes estudios han despertado expectativas sobre el papel de estas moléculas frente al cáncer hormonodependiente, como el de mama y endometrio.
Uno de los argumentos que se barajan es la baja tasa de estos cánceres en mujeres de origen asiático, consumidoras de altas cantidades de alimentos ricos en fitoestrógenos. Los especialistas creen que esta diferencia en la incidencia del cáncer de mama radica en factores ambientales y no genéticos, como se pensaba años atrás. De hecho, las mujeres asiáticas que se marcharon en los últimos años a vivir a Occidente tienen hoy la misma incidencia de cáncer de mama que las de los países receptores.
El consumo medio de isoflavonas de soja en la mujer oriental es de 40 mg. mientras en las mujeres occidentales apenas alcanza los 5 mg. Para paliar esta carencia, los expertos recomiendan incluir en la alimentación más cantidad de alimentos con fitoestrógenos (cereales, hortalizas, legumbres y, especialmente, soja) o bien aportar al organismo complejos nutricionales ricos en isoflavonas.
El consumo de soja también está relacionado con la prevención de otras enfermedades asociadas a la ausencia de estrógenos, como la osteoporosis o el infarto. Los fitoestrógenos -y, particularmente, las isoflavonas- han demostrado también tener efectos preventivos sobre la pérdida ósea que acompaña a la menopausia. Los fitoestrógenos, a la vez que actúan a nivel del hueso, también mejoran el perfil lipídico y, por tanto, el riesgo cardiovascular.