Medicar a los ancianos con dolencias leves es un error

Tomar fármacos de forma continuada para reducir los niveles de glucosa en sangre y la presión arterial -algo habitual entre las personas con más de 70 años- es muy contraproducente; de hecho pueden provocar el efecto contrario al que se busca. Tal es la conclusión de un nuevo estudio que acaba de publicarse en JAMA Internal Medicine efectuado por un equipo de investigadores de la Universidad de Michigan coordinado por Tanner Caverly. Según el estudio muchos ancianos reciben tratamientos anormalmente agresivos y continuados incluso en casos leves. 

Los médicos se empeñan en que se trata de fármacos que ayudan a reducir a largo plazo el riesgo de sufrir problemas -como un infarto cerebral, ataques al corazón, ceguera, amputaciones o una insuficiencia renal- y es mejor prevenirlos… sin tener en cuenta el daño que pueden provocar con esa decisión. Los propios investigadores del trabajo reconocen de hecho que es difícil que los médicos se planteen reducir los tratamientos, simplemente porque "se han acostumbrado a ellos".

Lo absurdo es que la mejor forma de prevenir esos problemas es seguir simplemente una alimentación adecuada libre de carbohidratos refinados y grasas saturadas animales, hacer algo de ejercicio, dormir suficientemente, no fumar y no ingerir toxinas (lo que incluye a los  fármacos).