Médicos ecuatorianos certifican la eficacia del dióxido de cloro ante la Covid-19

La Asociación Ecuatoriana de Médicos Expertos en Medicina Integrativa (AEMEMI) certificó el pasado 6  de mayo en Guayaquil ante el notario Ricardo Renato Vasquez Leiva que el dióxido de cloro -más conocido como MMS- es eficaz en el tratamiento de las personas diagnosticadas como afectas de la Covid-19 que se achaca al coronavirus SARS-CoV-2. Es más, en las conclusiones del trabajo que han efectuado aconsejan directamente a las autoridades sanitarias de Ecuador que lo permitan ya como tratamiento  alternativo coadyuvante para evitar las altas tasas de mortalidad que hay en el país.

La sorprendente eficacia del tratamiento se constató mediante un trabajo de investigación experimental realizado durante 10 días por un amplio grupo de médicos con 104 pacientes diagnosticados de Covid-19 en distintas fases de la enfermedad a los que tras proporcionárseles dióxido de cloro a las dosis adecuadas se comprobó que el 97% se recuperaba rápidamente y el otro 3% -que padecía coagulación intravascular diseminada (CID)- no necesitó hospitalización, sólo soporte médico y seguimiento en casa. Según afirman el 82,2% de la sintomatología desapareció al cuarto día de tratamiento mientras el 18.8% ya presentaba solo secuelas leves como tos seca y dorsa1gia. Finalmente todos se recuperaron, no murió ninguno y no se notificaron efectos tóxicos o adversos.

Cabe agregar que varios de los médicos participantes en la investigación -así como algunos de sus familiares- tomaron dióxido de cloro antes del experimento controlado para probar en ellos mismos la efectividad y, sobre todo, su inocuidad. Las personas interesadas en el experimento y en el propio producto tienen a su disposición un video en el que Andreas Kalcker -quien desde hace trece años lidera el movimiento para legalizarlo y se pueda utilizar terapéuticamente en hospitales- explica cómo se desarrolló; este es el enlace: https://lbry.tv/@Kalcker:7/100-Covid-19-Recuperados-Con-Cds–Aememi-1:1. Es más, si quieres leer el ensayo completo puede descargárselo en https://lbry.tv/$/download/CDS-ENSAYO-Preliminar-Ecuador/f565bba952d89af59ac186a8c3645280de725dc5

Terminamos recordando que el dióxido de cloro -que no tiene nada que ver con el hipoclorito sódico (lejía) aunque así lo afirmen muchos ignorantes- es una sustancia permitida hasta en alimentos como puede comprobarse leyendo la National List of Allowed and Prohibited Substances (Lista de Sustancias Aprobadas y Prohibidas) de Estados Unidos. El dióxido de cloro es clorito sódico diluido al 28% que al mezclarse con un ácido débil -como el ácido cítrico, el limón o el vinagre- se transforma en dióxido de cloro (CLO2), gas que si se ingiere diluido -en agua o zumo- provoca un potente efecto desinfectante que elimina todo agente patógeno anaeróbico que vive en terreno ácido sin afectar ni a las bacterias benéficas ni a las células sanas. Sólo acaba con los microorganismos cuyo pH es inferior a 7 y eso implica en principio que, siendo inocuo, es eficaz para resolver todas las patologías de origen parasitario, bacteriano, vírico o fúngico además del cáncer.  Su demonización es de hecho tan ridícula que hoy se usa en todo el mundo para potabilizar el agua y se agrega a las bolsas de sangre que se usan en las transfusiones ya que tiene una clara actividad antiviral, antibacteriana y antifúngica constatándose su completa inocuidad a las dosis adecuadas (su actividad viricida se comprobó con los virus H1N1, el de la Influenza B y el enterovirus EV71).

Agregaremos que en 2013 se publicó en PLOS ONE un trabajo  titulado El dióxido de cloro es un agente antimicrobiano selectivo por tamaño cuyo autor, Zoltán Noszticzius, afirma que es un antimicrobiano selectivo que destruye rápidamente incluso organismos del tamaño de micras y sin embargo “no puede hacer daño real a organismos mucho más grandes, como animales o humanos, porque no puede penetrar profundamente en los tejidos vivos”.