Ocho de cada diez asociaciones de pacientes recibe dinero de la industria

El 83% de las 104 asociaciones estadounidenses de pacientes recibe dinero de las industrias farmacéutica y/o biotecnológica y en la tercera parte de sus juntas directivas hay ejecutivos o exejecutivos de las mismas. Lo ha constatado un estudio dirigido por Matthew McCoy que acaba de publicarse en el New England Journal of Medicine. Bueno, en realidad solo una de las 104 analizadas aseguró de forma explícita que no aceptaba dinero de la industria. El estudio detalla que las asociaciones más importantes reciben más de 7 millones de dólares al año y que una quinta parte recibe al menos 1 millón. El trabajo complementa uno previo publicado en su momento en el Journal of the American Medical Association (JAMA) según el cual ese porcentaje era “solo” del 67%.

Hasta aquí la noticia. Nosotros debemos recordar que denunciamos esta vergonzosa y lamentable situación hace ya ONCE AÑOS en el reportaje que con el título Las multinacionales farmacéuticas controlan gran parte de las asociaciones de enfermos publicamos en el nº 80 correspondiente a febrero de 2006. Texto que empezaba así: “Gran parte de las asociaciones de enfermos no son sino entidades creadas y/o controladas por las grandes multinacionales farmacéuticas para asegurarse de que los pacientes reciben la misma información que los médicos a través de las revistas del sector y de sus visitadores. Para ello “patrocinan” sus actividades, sus órganos de difusión, sus consejos médicos con gente de “confianza”, sus reuniones o sus congresos. De lo que se trata es de que a los enfermos no se les ocurra buscar alternativas a las farmacológicas. Todo en nombre de la Ciencia pero lo que realmente se busca es asegurar el negocio”.

Denuncia que reiteramos en febrero de 2009 en el reportaje Crean un complejo entramado para manipular a médicos y enfermos que apareció en el nº 113 explicando que ya se había creado “una red en la que están implicados partidos políticos, fundaciones, universidades, laboratorios, centros de investigación, asociaciones de pacientes y otras instituciones cuyo objetivo básico es manipular a médicos y enfermos a fin de ‘educarlos’ sobre las ‘enfermedades’ para que éstas se afronten desde una óptica puramente mercantilista que no tiene otro objetivo que favorecer la venta de fármacos y equipos médicos”.

Y en el nº 174 correspondiente a septiembre de 2014 publicamos el reportaje Las sociedades profesionales sanitarias están al servicio de la industria farmacéutica al darse a conocer un documento de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) elaborado por el Dr. Alberto Ruano que volvió a poner en evidencia los poco recomendables lazos que unen a la industria farmacéutica con las asociaciones profesionales sanitarias. Esclarecedor texto en cuyas conclusiones se lamenta la falta de transparencia e independencia de éstas que se han convertido en “parte inconsciente de la estrategia de marketing de la industria“. La lectura de ese artículo deja claro que las sociedades científicas sanitarias españolas no son independientes sino que están condicionadas por la industria farmacéutica que las utiliza para vender fármacos y proponer protocolos médicos basados en ellos. Es más, demuestra que los llamados “cursos de formación” organizados por la industria que suelen recibir los médicos no son más que charlas en las que se promocionan fármacos de dudosa eficacia y graves efectos secundarios negativos. Claro que en España ninguna de las asociaciones sanitarias declara públicamente tener conflicto de intereses cuando todas ellas están básicamente financiadas por la industria. Esperpéntico. Porque si la industria financia las asociaciones profesionales sanitarias es para condicionarlas mediante prácticas que el fiscal Valentín José de la Iglesia calificó ya entonces de “ilícito civil, fraude y delito de cohecho”.

Una vez más el tiempo confirma nuestras reiteradas denuncias.