Pedro Duque encarga al Instituto de Salud Carlos III que dictamine qué disciplinas terapéuticas son “pseudociencias”

Llamativa “ingenuidad” del Ministro de Ciencia

El Instituto de Salud Carlos III va a elaborar un “documento oficial” en el que se dictaminará qué disciplinas terapéuticas son “pseudociencias” y hacen “promesas que no son válidas”. Así lo anunció el ministro de Ciencia, Innovación y Universidades Pedro Duque durante una entrevista aparecida el pasado 4 de noviembre en el diario El País. Esta fue su respuesta exacta a la pregunta en ese sentido de los dos periodistas que le entrevistaron: “Desde nuestro ministerio proporcionamos el conocimiento. Los castigos y medidas legislativas las tomará el Ministerio de Sanidad. El Instituto Carlos III va a realizar una evaluación científica de las diferentes áreas en las que se están haciendo promesas que no son válidas y haremos un documento oficial como se ha hecho en Inglaterra, Australia, Canadá y otros países. En el mes de diciembre sacaremos una campaña para que la gente entienda lo que es ciencia y lo que no lo es. Nosotros podremos sancionar con la vergüenza. Si la gente tiene más conocimiento entenderá mejor que si una terapia no está en el Sistema Nacional de Salud con el 99% de probabilidades es porque no funciona”.

Dos días después -el 6 de noviembre- Pedro Duque asistía en el Congreso de los Diputados a la primera jornada de Ciencia en el Parlamento 2018, presunta iniciativa ciudadana independiente que afirma tener como objetivo “que la ciencia sea una de las principales fuentes de información en la formulación de propuestas políticas” pero tras la cual está en realidad -¡cómo no!- la industria farmacéutica. Hablamos de un tinglado desarrollado para “explicar” a nuestros legisladores en qué tienen que creer en el ámbito sanitario, qué deben aceptar y qué no, a quién escuchar y a quién ningunear o, incluso, perseguir legalmente. Todo ello con el consabido bla, bla, bla grandilocuente, retórico y demagógico a fin de intentar dejar claro que son ellos los que están en posesión de “las verdades científicas” y de que quienes no piensen igual son “pseudo-lo que sea.”  Patético. Desvelamos tan lamentable estrategia en el próximo número de la revista.