¿Provocan cáncer la Coca-Cola y la Pepsi-Cola?

El colorante que da tanto a Coca-Cola como a Pepsi-Cola su peculiar color oscuro -el 4-metilimidazol (4-MEI)– podría ser cancerígeno. De hecho las autoridades de California (EEUU) han decidido incluirlo en la lista de “sustancias potencialmente cancerígenas”. Así que para evitar tener que comercializar sus colas con una “etiqueta negra” advirtiendo de eso a los consumidores los fabricantes han aceptado reducir la cantidad del mismo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo sabía pero lo considera un riesgo asumible pues es “inferior al de la acrilamida”. Como nuestros lectores habituales recordarán en su día explicamos que la agencia sueca de seguridad alimentaria –la NFA- comunicó a Bruselas -en mayo de 2002- que había detectado “dosis desaconsejables” de un agente cancerígeno -la acrilamida- en las patatas fritas –tanto de bolsa como en las caseras-, en las galletas, en los crackers y, en menor medida, en el pan, en algunos cereales para el desayuno y en los aperitivos de maíz. La acrilamida se utiliza en la industria química para sintetizar plásticos y se sabe desde hace tiempo que se trata de un producto tóxico y posible cancerígeno pero hasta entonces se vigilaba sólo su presencia en el agua corriente y en el tabaco. Se sabe que es capaz de dañar el ADN y que en ratas ha provocado tumores -sobre todo de mama, útero, escroto y glándula suprarrenal- y en ratones de pulmón y de piel. En el agua el nivel máximo aconsejado por la Unión Europea es de 0,1 microgramos por litro.
Bueno, pues la agencia sueca detectó una media de 1.200 microgramos por kilo en las patatas fritas de bolsa, 450 en las patatas fritas de tipo casero, 410 en las galletas y crackers, 160 en los cereales para el desayuno, 150 en los aperitivos de maíz y 140 en el pan. Es más, en general tienen “dosis desaconsejables” de acrilamida todos los alimentos ricos en almidón sometidos a altas temperaturas, es decir, fritos u horneados (alimentos que no tienen acrilamida cuando están crudos o son cocidos). Posteriormente la FDA reconocería haber encontrado acrimalida ¡en 750 alimentos!; con mayor concentración, efectivamente, en las bolsas de patatas fritas y aperitivos así como en las aceitunas negras y el jugo de ciruelas.
Pero volvamos a las colas. Como cabía esperar la Asociación de Fabricantes de Bebidas estadounidense salió rápidamente al paso diciendo que el estudio que ha llevado a las autoridades californianas a incluir ese colorante como potencialmente cancerígeno se ha hecho sólo con animales y según la FDA un ser humano debería beber 1.000 latas al día para ingerir la dosis que tomaron los animales en el laboratorio. Afirmación, por supuesto, que no han demostrado. Quizás por eso, a pesar de aseverar que no hay peligro, han decidido reducir la dosis del colorante… en California; no en el resto de Estados Unidos –de momento- y del mundo. Y eso que grupos de consumidores estadounidenses llevan alertando del riesgo de ese aditivo desde 2001. Entre ellos, el Centro para la Ciencia en Interés Público, cuyo director, Michael Jacobson, se pregunta con lógico sarcasmo si hay alguna cantidad de veneno “apropiada” o “razonable”.
En suma, otro problema que añadir al de la enorme cantidad de azúcar que llevan –o de aspartamo en el caso de las bebidas light– y gas. Lea al respecto en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título El abuso de bebidas con gas –sobre todo de colas- perjudica seriamente la salud publicamos en el número 91 donde dimos cuenta de que numerosos estudios indican que las bebidas carbonatadas pueden causar –entre otros problemas de salud- obesidad, descalcificación ósea, caries en la primera dentición, afecciones cardiovasculares, problemas de memoria y trastornos musculares.