Sigue ignorándose que el llamado Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) no existe

La Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (FEAADAH) lleva varios meses solicitando apoyo para pedir a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que institucionalice el Día Mundial de Sensibilización sobre el TDAH cuando se trata de una “enfermedad” ficticia, inexistente. El problema es que se ha convertido en un negocio tan lucrativo que muchos profesionales se resisten a dejarlo mientras otros –especialmente los padres de los niños a los que se les ha diagnosticado esa supuesta patología- no aceptan fácilmente que se les lleva años engañando.
Cerrazón inexplicable porque el propio Leon Eisenberg, psiquiatra que jugó un papel clave tanto en la definición de esa inexistente patología como en atribuirla un posible origen genético, reconoció siete meses antes de morir el 15 de septiembre de 2009 que “el TDAH es un ejemplo de enfermedad fabricada”. Confesión de la que se haría eco en febrero de 2012 el prestigioso semanario alemán Der Spiegel en un reportaje sobre el alarmante aumento de diagnósticos psiquiátricos.
Y Eisenberg no fue un peón cualquiera de esta farsa: fue el responsable junto a Mike Rutter de que en la segunda edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales -conocido como DMS– de la Asociación Americana de Psiquiatría– se incluyera con el nombre de Síndrome Hipercinético definiéndose éste como “un trastorno del comportamiento caracterizado por distracción moderada a grave, períodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas”. Llegando a asegurarse que en el 80% de los casos la causa es genética. Es más, se afirmaba –y se afirma- que lo padece entre un 5 y un 10% de los niños y jóvenes. Obviamente una soberana estupidez.
Claro que los psiquiatras llevan décadas dedicándose a convertir en “enfermedades” o “trastornos” las reacciones de rebelión espontáneas y naturales de los niños; en particular sus gritos de alarma ante un sistema educativo y social represor y antivital. Para que el lector se haga una idea: en la quinta edición del DMS que acaba de publicarse en mayo pasado aparece por ejemplo lo que los psiquiatras han dado en llamar ahora Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo, patología igualmente inexistente e inventada con la que podrá diagnosticarse como afecto a ella a todo niño que tenga tres rabietas semanales a lo largo de un año. Se trata en suma de meras etiquetas que se colocan a cientos de miles de niños permitiendo usar en ellos tratamientos psicoestimulantes de enorme toxicidad pero que suponen un lucrativo negocio para los fabricantes de fármacos.
Según Healthwatch –organización internacional de consumidores especializada en el ámbito de la salud- sólo en Estados Unidos la venta de fármacos para tratar el inexistente TDAH alcanzó 3.100 millones de dólares. Y en España un reciente estudio dio a conocer que las prescripciones de metilfedinato aumentaron entre 2002 y 2010 ¡un 1.800%! Cuando se han publicado ya numerosos trabajos documentando los efectos tóxicos del metilfedinato que incluyen la alteración del ritmo cardíaco con riesgo de ataques, derrames cerebrales y muerte repentina, daño grave en el hígado, anorexia, diarrea, estreñimiento, impotencia, erupciones, retraso en el crecimiento, aumento de la presión arterial, enfermedad pulmonar e inflamación del revestimiento de los vasos sanguíneos. Además el metilfedinato -como el resto de los fármacos empleados en el TDAH- produce adicción y síndrome de abstinencia, ideas suicidas, comportamiento psicótico, convulsiones, comportamiento violento, inquietud, mareos, insomnio, euforia, visión borrosa, irritabilidad, depresión, temblores, hipertonía, espasmos musculares, dolores de cabeza, alucinaciones visuales aterradoras y Síndrome de Tourette, trastorno neurológico que provoca movimientos y sonidos involuntarios. Suponemos que al lector no le sorprenderá saber que entre los colaboradores y patrocinadores de la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (FEAADAH) están laboratorios farmacéuticos como Eli Lilly y Janssehn (de Johnson & Johnson)… que comercializan el metilfedinato.
Invitamos a los lectores interesados a leer en nuestra web –www.dsalud.com– los artículos que con los títulos El metilfenidato, fármaco con el que se trata la Hiperactividad, es una droga adictiva e inútil que además incita al suicidio, El Metilfenidato (Rubifen) recetado a niños con hiperactividad es potencialmente peligroso, Juan Pundik: “No podemos consentir que se medicalice a los niños”, Postulan dar fármacos a los niños y adolescentes no sumisos: la enfermedad de la rebeldía, ¿Es la Psiquiatría una disciplina científica o una estafa?, Aumenta el número de niños tratados de una enfermedad inexistente: el Déficit de Atención e Hiperactividad, Profesionales sanitarios se plantan ante “la Biblia de los trastornos mentales”, ¿Es la mala salud intestinal la causa del autismo y otras patologías neurológicas? y Psiquiatras: policías del pensamiento aparecieron en los números 80, 84, 104, 118, 128, 138, 140, 145 y 152 respectivamente.