Ana Pastor presenta el llamado Plan Integral del Cáncer

La gran farsa continúa

El Ministerio de Sanidad y Consumo ha terminado de elaborar las líneas maestras del llamado Plan Integral del Cáncer –proyectocuyo coordinador será el doctor Eduardo Díaz Rubio-, documento que presentó a primeros de diciembre al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud que integran los consejeros de Sanidad de las Comunidades Autónomas a fin de que aleguen lo que consideren oportuno. Se prevé que una vez éstos respondan y opinen otros “consultores externos” el plan se perfilará de forma definitiva por el Comité Científico antes de finalizar enero del 2004.
Según el ministerio, el plan se pone en marcha ”reclamado por las sociedades científicas y por la ciudadanía en general (?)” a fin de “disminuir la incidencia de cáncer y la mortalidad, a la par que mejorar todos los niveles asistenciales desde una perspectiva de equidad, calidad asistencial y cohesión.”
Justifica el Ministerio su necesidad en el hecho de que en nuestro país “se han constatado importantes diferencias sociales y geográficas en mortalidad, procedimientos y asistencia contra el cáncer”. Es decir, quieren unificar los tratamientos para que se basen en la “evidencia científica disponible” (o, lo que es lo mismo, en lo que afirman las multinacionales que fabrican los inútiles fármacos que actualmente se utilizan. Hay que impedir los nuevos enfoques como sea).
Y precisamente porque lo saben dicen que el Plan Oncológico se centrará en la prevención de factores de riesgo en población general y promoción de hábitos saludables, detección precoz e identificación de personas con factores de riesgo, asistencia a adultos, atención integral al niño con cáncer, calidad de vida y sistemas de información, investigación y cuidados paliativos” (los subrayados son nuestros). Fíjese bien el lector que de curar el cáncer no se habla. La idea es darnos consejos sobre cómo prevenir el cáncer –como si no los conociéramos ya (no fume, no beba alcohol, no tome el sol sin protección, no ingiera grasa saturada, tome fibra suficiente, procure no freír la comida, tome más frutas y verduras, etc.)-, cómo detectarlo antes (para poder engordar las estadísticas de “supervivencia” como ya hemos denunciado en su momento), permitir ganar dinero a algunas empresas de test genéticos que presuntamente nos dirán si somos propensos a padecerlo, asistirnos -no curarnos- integralmente y mejorar nuestra calidad de vida (es decir, poner a nuestra disposición hospitales, aparatos y fármacos con los que puedan ganar dinero quienes viven de la enfermedad), darnos información (parcial, interesada y que justifique lo que cobran), investigar (para que el Estado sufrague multitud de sueldos a un montón de gente que no ha propiciado la curación de un solo caso de cáncer jamás) y darnos cuidados paliativos (más gente cobrando por atendernos sin curar nada).
Y no crea el lector que hacemos demagogia. Los otros objetivos del plan son textualmente, según nota del propio Ministerio de Sanidad, estos: ”Reducir las inequidades ante el riesgo de padecer la enfermedad; disminuir las variaciones injustificadas en el acceso a servicios preventivos y clínicos de calidad; lograr una mejor atención a los pacientes; rehabilitar y reinsertar socialmente a quienes ya han desarrollado la enfermedad y, cuando sea el caso, paliar los sufrimientos de quienes lo han desarrollado; mejorar la información a pacientes, familiares, profesionales, gerentes y responsables políticos; fortalecer los sistemas de vigilancia y de información sobre cáncer, y fomentar la investigación básica, aplicada y operativa para aumentar las oportunidades de evitar el cáncer y tratar, rehabilitar y cuidar a quienes lo padecen”. Es decir, simple palabrería, puro marketing para vender ilusión y justificar los enormes gastos del plan.
En definitiva, desde esta revista denunciamos –una vez más- que el llamado Plan Integral del Cáncer es una iniciativa que sólo tiene como objeto ayudar a la industria que vive del cáncer –profesionales de la Medicina incluidos- a seguir ganando dinero a costa de la vida de la gente y de los presupuestos del Estado… y que no tendrá absolutamente ninguna incidencia ni en la curación del cáncer ni en el descenso de la morbilidad. Sencillamente porque ningún plan de este tipo ha tenido resultado alguno en ningún país del mundo.
¿Hasta cuándo vamos a soportar que nos tomen el pelo mientras casi 100.000 españoles –entre ellos, miles de niños- mueren cada año por esta causa? ¿Cuándo se va a celebrar un debate serio sobre el problema del cáncer en el que participen los médicos, investigadores y científicos que llevan décadas denunciando la actual farsa?