Tedros Adhanom Ghebreyesus, nuevo Director General de la Organización Mundial de la Salud

El biólogo etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus es desde el pasado 1 de julio el nuevo Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en sustitución de la china Margaret Chan. Ex ministro de Salud (2005-2012) y de Relaciones Exteriores (2012-2016) de Etiopía fue además presidente de The Global Fund, organización creada en 2002 para recaudar fondos con los que luchar contra el sida, la malaria y la tuberculosis. De hecho su nombre completo es The Global Fund to Fight AIDS, Tuberculosis and Malaria (GFATM por sus siglas en inglés), tiene su sede en Ginebra (Suiza) y recibió en 2012  una donación de 750 millones de dólares de la Fundación Bill y Melinda Gates. Una “minucia” porque España ha contribuido a ese fondo entre 2003 y 2010 con 693 millones de dólares; a fin de cuentas aquí sobra el dinero y apenas hay parados. Además hablamos de una entidad realmente altruista; tanto que en 2010 la propia organización reconoció posibles fraudes relacionados con fondos repartidos a Mauritania, Zambia, Malí y Yibuti.

Caber añadir que el nuevo Director General de la OMS estudió Biología en la Universidad de Asmara, realizó una maestría sobre enfermedades infecciosas en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres y en el 2000 se doctoró en la Universidad de Nottingham con una disertación sobre la malaria que se publicaría en el British Medical Journal pero se dedica a la política desde hace 17 años; cuando en 2001 fue nombrado director de la Oficina de Salud de Tigray y en 2003 Viceministro de Salud. Y fue asimismo presidente de la Junta de la Alianza Contra el Paludismo y copresidente de la Junta de la Alianza para la Salud de la Madre, el Recién Nacido y el Niño. Y ha sido elegido a pesar de que Human Rights Watch le acusó en 2016 de ocultar las epidemias de cólera que hubo en su país durante su mandato como Ministro de Salud. Es más, se espera mucho de él a nivel político porque ha participado en todas las sesiones del G20 durante su última cumbre. La gran industria farmacéutica está pues de enhorabuena.