Guerra de vacunas inútiles y peligrosas para afrontar la Covid-19

La mayoría de los grandes laboratorios farmacéuticos se ha propuesto hacer negocio aprovechando el injustificado terror provocado por el SARS-CoV-2 declarando con total desvergüenza que sus vacunas son enormemente eficaces. Pfizer anunció que la suya -desarrollada en colaboración con BioNTech– tenía una eficacia del 90% y su valor en bolsa se disparó. Moderna reaccionó de inmediato y dijo que la de la suya era del 94,5%. Y al día siguiente AstraZeneca anunció que con la suya más del 99% de sus voluntarios tenía «anticuerpos neutralizantes». La carrera la ganó la estadounidense Pfizer al ser aprobada en Gran Bretaña en lugar de la que diseñó la británica AstraZeneca en colaboración con la Universidad de Oxford lo que pareciera indicar que ni el propio gobierno del país se fía de ella. Lo inaudito es que se está aprobando su uso masivo sin que haya habido tiempo de conocerse ni su eficacia ni su seguridad y cuando según las cifras oficiales el 99,9% de la población del mundo no está infectada.

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Enero 2021
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