Lentes multifocales para implantar en el interior de los ojos

Primero fueron las gafas, luego las lentillas, a continuación la cirugía de superficie y ahora la colocación de una lente biológica sobre la pupila en el interior de la córnea. La tecnología, apoyada en la Informática, avanza sin cesar. Pues bien, un reputado oftalmólogo español acaba de realizar la primera operación de este tipo en niños de sólo 3 años. Hemos querido contárselo a nuestros lectores.

Hace escasas semanas se realizó en nuestro país la primera implantación permanente que se lleva a cabo en Europa de una lente multifocal a un niño de 3 años que venía padeciendo molestias y pérdida de visión en el ojo izquierdo a causa de unas cataratas de tipo congénito que le ocasionaban, por cansancio, alteración de la visión. Lo que se llama ojo gandul o, técnicamente, una ambliopía.
Dada su juventud, etapa de la vida en donde predomina la visión próxima, el oftalmólogo decidió implantar un nuevo tipo de lente intraocular multifocal que posibilita el correcto enfoque para ver a cualquier distancia. Se trata de una lente permanente que, por sus características de tamaño y adaptabilidad, permite asumir el crecimiento natural del niño.
Pero lo más llamativo es que la operación quirúrgica, realizada en el centro médico Teknon poruno de los oftalmólogos más relevantes de España, Fernando Castanera, controlada microscópicamente y realizada con anestesia general, duró escasamente 15 minutos. De hecho, el niño pudo abandonar la clínica a las pocas horas de la intervención viendo ya perfectamente.

<h2LOS AVANCES DE LA CIRUGÍA 

Y es que la tecnología avanza sin cesar. Hasta hace muy poco, las personas con grandes miopías no tenían más remedio que utilizar gafas o lentes de contacto que, en buen número de casos, acababan produciendo irritaciones o infecciones. En cuanto a las cataratas, problema muy extendido entre las personas mayores pero que también se presenta en niños o en pacientes de enfermedades crónicas como la diabetes, requerían intervenciones quirúrgicas prolongadas y de resultados a veces inciertos.
Hoy, sin embargo, el desarrollo de técnicas quirúrgicas que utilizan el láser en lugar del bisturí clásico y que permiten programar las intervenciones de manera informática y realizar cortes con décimas de milímetro de precisión ha cambiado radicalmente el tratamiento y pronóstico de una gran parte de las enfermedades y alteraciones de la visión ocular. Y como quiera que son muchas las personas interesadas en conocer en qué consisten exastamente ésta y otras técnicas similares, vamos a explicarlo. Aunque para que ello sea comprensible deberemos detenernos previamente en entender cómo funciona el mecanismo la visión.

CÓMO FUNCIONA EL OJO 

El ojo de cualquier animal, al igual que el del ser humano, viene a ser como una cámara de fotos. Es decir, tiene un «obturador»  -la pupila- que se contrae o dilata automáticamente según la intensidad de la luz y una lente -el cristalino- a través de la cual la imagen aparece en la cámara posterior, donde se registran las imágenes que percibimos. Cámara posterior del ojo que está recubierta por un conjunto de terminaciones nerviosas llamadas conos y bastones, integrando su conjunto parte de un complicadísimo sistema neuronal (formado hasta por diez capas de células diferentes) como es la retina y cuya misión consiste en recoger la imagen formada en su superficie y «traducirla» a impulsos eléctricos que son transmitidos a ese gran haz de cables que es el nervio óptico y que, a su vez, manda la información a los centros visuales del cerebro donde es “decodificada” finalmente.
El ojo, además, tiene una serie de envueltas protectoras, la más superficial de las cuales es la córnea, que carece de vasos sanguíneos y es totalmente transparente.

VICIOS DE REFRACCIÓN 

Pues bien, para que una imagen se forme correctamente en la retina, el foco de la lente natural -el cristalino- debe coincidir con su superficie. El problema es que el globo ocular muchas veces no es perfecto. Y así, cuando es alargado, el foco se encuentra por delante de la retina y, en consecuencia, las imágenes lejanas se perciben como desenfocadas. Esto es lo que llama miopía. Cuando, por el contrario, el globo ocular es más achatado y el foco de la lente está por detrás de la retina, no se perciben bien las imágenes próximas y sí las distantes. Siendo a ese problema a lo que se llama hipermetropía. En otras ocasiones, la membrana transparente que recubre la superficie de ojo -la córnea- no es un casquete esférico perfecto sino que presenta una forma achatada. La presión que ejerce entonces sobre el cristalino hace que se distorsione la imagen, que aparece irregular en la retina. Es lo que se conoce como astigmatismo.
Estos defectos se han tratado tradicionalmente con cristales correctores (las clásicas gafas, que ya se empezaron a usar en el Renacimiento y se popularizaron a partir del siglo XVII) que compensan los defectos de la «lente» del ojo. Luego llegarían las lentes de contacto o lentillas, tan comunes en las últimas décadas.

LOS PROBLEMAS DEL CRISTALINO 

Claro que esa perfecta lente biológica que es el cristalino puede alterarse por muchas razones. En muchos casos existen problemas genéticos o alteraciones congénitas que hacen que pierda su transparencia por acúmulo de sustancias (proteínas) en su interior. En otras ocasiones, determinadas enfermedades -como la diabetes o un traumatismo- pueden producir el mismo efecto: la temida catarata. En ese caso, la solución más clásica y, en definitiva, la única que existía, es la extirpación del cristalino. Hay que decir, por cierto, que la operación de cataratas ya se practicaba en la antigüedad, aunque sus resultados, como es lógico, eran por lo general decepcionantes.

LAS TÉCNICAS ACTUALES 

Veamos ahora cuáles son las técnicas con que cuenta la moderna Oftalmología.
Y comenzaremos hablando de la Cirugía Refractiva. Su objetivo es el de intentar compensar los defectos refractivos de forma permanente actuando directamente sobre la córnea del ojo. Se lleva a cabo con el denominado Láser de Excimer, que produce la vaporización controlada del tejido corneal sobre el que se aplica. Actualmente esta técnica quirúrgica con láser se aplica en personas con graduaciones bajas -tanto de miopía como de los otros vicios de refracción- denominándose Queratectomia de Superficie. Se trata de una intervención sencilla y rápida que consiste en hacer una serie de cortes sobre la córnea previamente estudiados con distintos programas informáticos -que constantemente se renuevan en el mercado- para conseguir un cambio de la forma del globo ocular de manera que el foco de la imagen se forme en el punto correcto de la retina. En cuanto a las personas que tienen graduaciones altas (superiores a tres dioptrías), se les hace una operación más laboriosa que se llama Queratomileusis Lamelar Asistida con Láser y que pretende los mismos resultados a través de cortes más amplios y de mayor complicación técnica.
Hay que decir, en cualquier caso, que la Cirugía de Refracción no cura el defecto óptico en sí, aunque lo reduce lo suficiente para poder dejar de utilizar las gafas. Además, al no afectar las demás estructuras del ojo, en caso de que la corrección no resultara suficiente se puede volver a intervenir.
Pero el «último grito» de la técnica es la cirugía mediante la implantación de lentes de contacto (llamadas ICL) por debajo de la córnea. Esta técnica, que se aplica desde 1993, consiste en la introducción de una lentilla especial -a través de una pequeña incisión de 3 mm. de amplitud realizada en la periferia de la córnea- que se deposita entre la superficie del cristalino y la cara posterior del iris. Técnica que se puede usar tanto para la corrección de la miopía como de la hipermetropía y del astigmatismo.
La intervención quirúrgica se realiza con anestesia local y no requiere hospitalización, siendo la recuperación funcional prácticamente instantánea ya que las estructuras del ojo no se modifican en sus características físicas y, en consecuencia, la recuperación no depende de procesos de cicatrización.
En cuanto a la cirugía de la catarata, consiste en eliminar el material cristalino alterado y sustituirlo por un material sintético que cumpla la misión del cristalino natural. Hasta hace poco tiempo la técnica consistía en levantar la córnea con un bisturí y extraer el cristalino dañado -habitualmente por aspiración- con un instrumento similar a un cuentagotas. En la actualidad, para conseguir esta finalidad se realiza la técnica quirúrgica conocida como Facoemulsificación del cristalino (que viene a querer decir que la lente dañada se emulsiona bien con la inyección de un compuesto químico o bien por microcirugía) y la posterior implantación de lentes intraoculares que sustituyen a la lente natural.
Para realizar estas intervenciones se utiliza la Biometría, que consiste en calcular las medidas del ojo mediante el uso de un ecógrafo. Ecógrafo oftalmológico que, como todos los demás, se basa en un emisor de ultrasonidos y un sistema de recepción de las ondas reflejadas, permitiendo una imagen muy exacta que puede ser medida hasta en décimas de milímetro. Lo que permite hacer las lentes intraoculares a la medida exacta para poderlas colocar en el preciso lugar que ocupaba el cristalino extraído.

Andrés Rodríguez Alarcón

Recuadro:


LA OPERACIÓN, PASO A PASO 

1. Una vez anestesiado el pequeño paciente y preparado adecuadamente el ojo se inició la operación quirúrgica practicando una incisión de 3 mm. en la córnea. La importancia de hacer un corte mínimo en esta cubierta protectora y transparente del ojo es que, al carecer de vasos sanguíneos, la cicatrización está llena de riesgos y existe el peligro de que se forme una zona opaca que impida en un futuro la visión y pueda llegar a necesitar un transplante de esa delicada membrana.

2. A través de la pequeña sección practicada, el cirujano inyectó un gel -visco elástico- para mantener la tensión y transparencia de la cámara anterior y practicó un orificio en la cápsula del cristalino (lo que los técnicos llaman una capsulorexis) para poder introducir un pequeño aspirador que absorbe el contenido de la lente cristalina y que posteriormente es limpiado cuidadosamente para que no queden restos ni burbujas de aire.

3. En este caso, como en gran parte de las intervenciones de cataratas, se extrajo cuidadosamente parte de la cápsula posterior del cristalino para evitar que en el futuro pudiera presentar otra vez algún tipo de opacificación que diera lugar a la formación de una nueva catarata.

4. Una vez eliminados los últimos restos y a través de la misma incisión practicada originalmente, se introdujo la lente doblada como un tubo e insertada en un aplicador especial, parecido a una jeringuilla, que lo deposita sobre el hueco dejado por la extirpación del cristalino.

La lente está confeccionada de silicona blanda y su curvatura permite adaptarse a focos tanto lejanos como próximos por lo que puede sustituir perfectamente la función de la lente natural.
Cuando el tabalejo de silicona se sitúa dentro de la cámara, el cirujano la ajusta con los pequeños instrumentos propios de la microcirugía hasta dejarla fijada, sin ningún punto de sutura, en su lugar natural.
Después no queda más que retirar el instrumental y recuperar al pequeño paciente.
Como el ojo crece solamente en su polo posterior, la lente multifocal no necesita ser cambiada durante el período de crecimiento infantil, por lo que, salvo algún accidente, posiblemente el pequeño operado
pueda conservar una visión normal el resto de su vida… y sin que jamás se le presente una catarata.

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