Un descubrimiento sensacional

por José Antonio Campoy

Si el equipo de investigadores mexicanos que coordina el Dr. Arturo Solís tiene razón y los seres humanos obtenemos gran parte de la energía que necesitamos mediante un proceso de fotosíntesis que guarda similitud con el de las plantas -aunque en nuestro caso el proceso del que en los vegetales se encarga la clorofila lo haga la melanina como explicamos en el artículo que publicamos en este mismo número- estamos ante un descubrimiento realmente sensacional. Y es que según este médico especializado en oftalmología y neurología la melanina es capaz de obtener energía disociando moléculas de agua con ayuda de la radiación electromagnética natural así como realizar el proceso inverso. Proceso de «fotosíntesis» que al no depender de la luz solar como en el caso de las plantas funciona también de noche; siendo ello lo que explicaría que nuestro organismo consuma mucha más energía de la que obtiene con el mero consumo de alimentos. Lo singular es que para demostrar que la melanina es capaz de hacer eso ha desarrollado una batería para uso industrial que funciona sólo con melanina; es más, se autorrecarga gracias a la energía natural del medio ambiente por lo que en principio podría durar años o, quizás, décadas. Lo que puede evidentemente revolucionar el mundo tal como lo conocemos. Y no sólo a nivel tecnológico ya que se podría obtener energía natural no contaminante abundante y barata sino a nivel sanitario. Porque además asegura haber elaborado un producto que permite intensificar ese proceso de fotosíntesis –afirma haberlo probado ya en más de 14.000 pacientes con muy distintas patologías (artritis, colitis, gastritis, depresión, anemia aplástica, dermatitis, esclerosis múltiple…)- logrando recuperaciones que en muchos casos solo cabe calificar de milagrosas. Producto modulador de la fotosíntesis al que ha denominado QIAPI1 del que bastan dos gotas instiladas bajo la lengua para lograr en apenas 30 segundos iniciar un proceso rápido de disociación de agua que dura entre 2 y 3 horas con el subsiguiente aporte de energía. Lo que el doctor Solís –que ha patentado ambos inventos- no nos quiso especificar es qué sustancia activa ese proceso en los organismos humanos. Invitamos al lector –y muy especialmente a los médicos- a que lean el artículo donde explicamos todo esto en profundidad. Por nuestra parte hemos pedido unos cuantos frascos del producto para testar resultados con diversas personas afectas de distintas patologías ya que los ensayos masivos previstos en México pueden tardar años en efectuarse y es un paso previo para obtener la autorización de uso médico por parte de la FDA. Luego, si los resultados nos convencen –y no estamos avalando nada porque la muestra es claramente insuficiente-, lo daremos a conocer. Ahora bien, debemos advertir al lector de que este producto no se vende hoy ni en farmacias, ni en parafarmacias, ni en herbolarios, ni en tiendas de dietética, ni a través de Internet; lo que aclaramos para evitar posibles estafas. Sólo se receta como fórmula magistral por los médicos del Centro de Estudios de la Fotosíntesis Humana ubicado en la localidad mexicana de Aguascalientes. De ahí que sugiramos a nuestros lectores que esperen algunas semanas para ver si pueden abrirse otras vías de comercialización pues nos consta que las gestiones para lograrlo se están ya realizando. Tiempo de espera en el que, mientras, nosotros intentaremos obtener más datos e información sobre su utilidad terapéutica y ofrecérselos a ustedes.