La sinrazón de las medidas adoptadas con la excusa de la Covid-19

No hay nada que hacer; somos conscientes y lo admitimos. La creencia de que el mundo se enfrenta a un coronavirus cuya peligrosidad es tan superior a la de cualquier otro que ha exigido para frenar su propagación confinar a la población ha sido tan masivamente asumida que la posibilidad de que se reconozca que todo es una farsa es hoy por hoy nula. Eso requeriría que todos los gobiernos del mundo, los partidos de oposición, la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Administración de Alimentos y Medicamentos​ (FDA), la Agencia Europea de Medicamentos (AEM), las demás agencias internacionales sanitarias, las sociedades científicas, las agrupaciones nacionales e internacionales de médicos, los jueces y magistrados y los grandes medios de comunicación -entre otros muchos organismos y entidades- tuvieran que reconocer que fueron engañados y eso es imposible. A nadie le gusta asumir que le han tomado el pelo y sin embargo es lo que ha sucedido. Lo hemos explicado ampliamente, seguimos haciéndolo en este número y continuaremos en los próximos aunque sabemos que no servirá de nada. Y sin embargo los meros datos y hechos demuestran la farsa. En tan breve espacio no podemos dar todas las claves pero vamos a apuntar algunos hechos que debieran hacer reflexionar a las personas inteligentes centrándonos solo en el caso de España. 1) El Gobierno ofrece día a día desde hace varios meses cifras de «contagiados» y «muertos» por el SARS-CoV-2 que se basan en los test RT-PCR cuando la propia OMS reconoce que pueden dar positivo a otro virus e incluso a bacterias. Luego sus cifras tienen una credibilidad NULA. 2) El Gobierno alega que el confinamiento lo ha decidido a sugerencia de la propia OMS pero miente; ese organismo jamás ha propuesto o sugerido tal cosa. 3) El Gobierno ha obligado a muchas personas a usar mascarillas con la misma alegación pero la OMS tampoco ha propuesto esa medida NUNCA. 4) La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios tiene en su web un epígrafe titulado Tratamientos disponibles para el manejo de la infección respiratoria por SARS-CoV-2 pero luego agrega que no por ello los está recomendando. El propio Gobierno ha reconocido que no hay tratamiento conocido eficaz, algo que en este caso sí dice la OMS según la cual «no existe evidencia procedente de ensayos clínicos controlados que permitan recomendar un tratamiento específico para el SARS-CoV-2». 5) Según el Gobierno en el momento de cerrar este número -19 de mayo- se habían «confirmado» por PCR 231.606 contagiados -unos 48.000 de ellos sanitarios- y 27.709 fallecidos de los que entre 35 (cifra oficial) y 76 (cifra extraoficial) serían sanitarios. Admitamos esta última cifra ya que es la mayor pero es que aun así eso indica que habría habido entre los sanitarios 76 muertos entre unos 48.000 contagiados -el 0,15%- y entre los no sanitarios 27.633 fallecidos de 183.606 contagiados -el 15,05%-. Es decir, 100 veces más muertos entre los no sanitarios que entre los sanitarios. La «explicación» oficial es que  el 97% de los fallecimientos se produjo entre mayores de 65 años pero si es así ¿por qué se ha confinado a los menores de esa edad, especialmente a los niños? ¿Y cómo se ha llevado a nuestro país a la quiebra, a millones de personas al paro, a otros muchos millones de estudiantes a interrumpir su formación y a decenas de miles de empresarios a la ruina y al cierre de sus negocios cuando no hay justificación racional alguna? ¡Pero si solo por gripe mueren en nuestro país más de 15.000 personas al año! Por otra parte, ¿va a atreverse el Gobierno a investigar cuántas de las personas presuntamente fallecidas por el SARS-CoV-2 se habían inoculado recientemente la vacuna de la gripe? Porque ya hay científicos de renombre que vinculan ambos hechos. Además, ¿cómo se atreven las autoridades a decir que esto «solo» se solucionará definitivamente vacunando a la población? ¿Una patología que lleva a la muerte del 3% de los afectados exige una vacunación masiva? ¿Se olvida acaso que las vacunas no son inocuas sino peligrosas? Como tamaña insensatez se pretenda imponer el Gobierno puede encontrarse con una respuesta muy violenta por parte de la ciudadanía mejor informada cuyo número es cada vez mayor. ¡Al tiempo! El problema real al que nos enfrentamos es quién ha montado esta farsa, por qué y quiénes son los peones que han utilizado. Es pues hora de desvelarlo en detalle y de paso demostrar que la implantación de la tecnología 5G tiene mucho que ver con esta pandemia.

Jose Antonio Campoy
Director