Matanza absurda

por José Antonio Campoy

El llamado «mal de las vacas locas» parece haber enajenado, a su vez, a los políticos y a sus asesores científicos. De ninguna otra forma puede explicarse la absurda matanza de animales en Europa a causa de la fiebre aftosa -conocida en nuestro país como glosopeda-, la alarma social generada y las irrazonables medidas propuestas. Porque considerar como algo terrible y digno de tan drásticos e injustificados métodos una dolencia que se cura en la mayor parte de los casos sola -con los adecuados cuidados de alimentación e higiene- es inexplicable. Y matar a millones de animales sanos para que otros congéneres no se contagien cuando la enfermedad ni es peligrosa, ni mortal ni al parecer puede contagiar a los seres humanos, grotesca. ¿Qué se oculta, pues, tras todo esto? Son muchas las explicaciones que se nos ocurren pero ninguna de ellas tiene que ver con la salud, sólo con la economía. Con la economía, con la incompetencia política y con la ignorancia científica que permite que los instigadores de la matanza reseñada logren sus objetivos… a costa de los pequeños ganaderos de Europa. Y no sólo de ellos. Y para qué hablar de las presuntas medidas para atajar tan horrible epidemia. Con las efectuadas por los llamados expertos no nos extrañaría que el contagio en Gran Bretaña se haya extendido merced a ellos muchísimo más. Basta hablar con cualquier viejo ganadero o veterinario veterano para ver las caras de guasa y/o de cabreo con que -según les afecte- viven esta situación. Gente que ha visto muchas veces cómo animales que tuvieron la fiebre aftosa se curaron en una o dos semanas de cuidados. Sin secuelas. Con recuperación completa. Personas con experiencia que cuentan -a quienes quieren o saben escuchar- que si el sistema inmune de los animales está en condiciones, éste ni adquiere la enfermedad. Y apunten algo de sentido común (el menos común de los sentidos): si tan terrible es la fiebre aftosa, ¿cómo logran sobrevivir los ciervos, renos, jabalís, búfalos, elefantes, jirafas y demás animales de «pezuña hendida» -candidatos a contraer el mal- sin la «imprescindible» ayuda de esos expertos? La verdad es que -como se dice en el texto que publicamos- la fiebre aftosa es a los animales lo que un fuerte resfriado a los humanos. Puede producir llagas y pupas pero sólo provocará la muerte de aquellos animales que estuvieran ya muy debilitados. Los demás se pueden recuperar por completo. Luego, ¿a qué ha venido tamaña matanza?.