El encarcelamiento del mundialmente conocido
médico alemán
Ryke Geerd Hamer tras su detención el pasado
9 de septiembre en la provincia de Málaga -donde reside desde
hace años- tras ser extraditado a Francia en cumplimiento de una
euroorden emitida por el tribunal de Gran Instancia de Chambery
-que tramitó el Juzgado Central de Instrucción nº 1 y aceptó finalmente
la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional en auto emitido el
11 de octubre pasado- constituye a nuestro juicio uno de los episodios
más vergonzosos de la historia de la Medicina y un borrón para
todo el sistema judicial europeo. En el momento de escribir estas
líneas el doctor Hamer se encuentra aún preso en una cárcel del
sur de la capital gala -en Ste
. Généviève des Bois- de
forma preventiva, es decir, para asegurarse de que estará presente
en el juicio que debe decidir sobre el recurso de casación presentado
¡por él mismo! contra la sentencia que se dictó en su contra estando
oficialmente "en rebeldía" (a pesar de que su ausencia estaba
médicamente justificada y había solicitado nueva fecha para su
celebración). ¿Y qué tremendo delito ha cometido para que se ordene
su
detención preventiva durante
semanas y nada menos
que emitiendo una euroorden cuando la condena recurrida fue de
sólo 3 años? Pues resulta que ha sido condenado por
"complicidad
en el delito de ejercicio ilegal de la Medicina" -delito que
no existe jurídicamente- así como por
"estafa". Pero, ¿sabe
el lector en qué ha consistido esa "complicidad"? Pues resulta
que una enfermera llamada Sitx que había leído las obras de Hamer
aconsejaba a las personas con las que se relacionaba que no se
sometiesen a quimioterapia y radioterapia -terapias que como todo
el mundo sabe no curan el cáncer- y siguiesen los consejos de
lo que el médico alemán plantea en su tratado
"La Nueva Medicina".
Y que, de forma resumida, se podría decir que consiste en
dejar al cuerpo que se autocure tras resolver el schock traumático
inesperado que, vivido en soledad, produce la inmensa mayoría
de los cánceres según los postulados de Hamer. Bueno, pues los
jueces franceses dictaminaron que los consejos de la mencionada
enfermera constituyen "ejercicio ilegal de la Medicina"; y como
ésta lo que hacía era en el fondo contar a los enfermos lo que
Hamer afirma... se le consideró a éste "cómplice de ejercicio
ilegal de la Medicina". Estupidez a la que se agregaría que Hamer
lo hizo además estando entonces inhabilitado temporalmente para
ejercer la Medicina por lo que sus consejos o sugerencias -por
las que jamás cobró- los daba por tanto como "curandero" y no
como médico. ¡Increíble! En cuanto al delito de "estafa" se dice
que lo cometió por "abusar" del "estado de debilidad" de los enfermos
de cáncer al hacer gala de su condición de médico e "incitarles"
a que comprasen sus libros y le ayudasen económicamente con donaciones.
Tal es la ¡estafa! cometida. Esperpéntico. Como el lector imaginará
la conmoción en todo el mundo es notable y decenas de miles de
e-mail atraviesan hoy cada día Internet expresando su indignación,
muchos de ellos de médicos. Sirva como ejemplo que una asociación
italiana que inmediatamente se movilizó -A.L.B.A.- hizo llegar
más de 3.000 firmas en sólo unos días a
Amnistía Internacional
solicitando su apoyo ante tan flagrante injusticia. La respuesta
de la representante de la organización para Francia y España,
Veronika Nelson, es que conocen el caso pero han decidido no intervenir
"porque Francia no es un país en el que haya evidencias de
que el doctor Hamer pueda ser maltratado o torturado" y "valorar
si alguien es víctima de un posible error judicial no entra en
la política de Amnistía Internacional". La nota termina agregando
que además
"carecen de los recursos humanos y financieros para
intervenir en cada caso de violación de los derechos humanos."
¡Como si el caso de Hamer fuera un asunto individual! Los casos
de Sixt y Hamer afectan ¡a todos los médicos y enfermeras del
mundo! ¡Y a todos los que mañana podemos encontrarnos con que
basta dar un simple consejo a un amigo sobre qué tomar si está
resfriado para poder ser acusados, en el caso de que tal memez
alcanzara rango de jurisprudencia, de "intrusismo profesional".
Aministía Internacional se equivoca pues profundamente
ya que muchos casos individuales determinan luego normas legales
que después son de aplicación general y nos afectan a todos.
Hamer no es un estafador. Es doctor en Medicina Interna con el
título de Radiólogo y posee además las especialidades de Psiquiatra
y Pediatría. Y sus postulados sobre cáncer han sido refrendados
por personalidades y centros de reconocida categoría. En 1984
se verificaron en la Clínica de Cardiología de Viena. En 1988
admitieron haberlo verificado el profesor titular de la cátedra
de Cancerología de la Universidad de Viena Jórg Birkmeyer y su
colega el doctor Rozkydal. En 1992 lo volvería a verificar el
profesor E. A. Stemmann en un comunicado oficial de la Facultad
de Medicina de Dusseldorf. En 1997 lo haría el psicólogo clínico
Marc Fréchet. Y en 1998 lo haría oficialmente el Instituto Oncológico
S. Elisabetta de Bratislava y el Departamento Oncológico del Hospital
de Trnava en Eslovaquia. Sin olvidar los centenares de trabajos
y libros donde otros muchos médicos, psicólogos, psiquiatras,
biólogos y químicos se hacen eco -muchos de ellos entusiasmados-
de sus descubrimientos y de lo que para el mundo significa la
"Nueva Medicina" .
Es obvio que lo que está sucediendo en el ámbito sanitario en
todo el mundo es un escándalo. La corrupción alcanza ya a todos
los niveles.
José Antonio Campoy
Director