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| NACE
UNA NUEVA TERAPIA: LA SAUNA DE INFRARROJOS "PHOTON DOME" |
Científicos
japoneses han conseguido encapsular la energía
infrarroja más saludable del sol en un material
único que puesto en contacto con el cuerpo
humano le proporciona notables beneficios
para su salud. Hablamos del Photon Platino,
una fibra de cerámica compuesta de una aleación
de platino, titanio y aluminio que ve además
aumentadas sus posibilidades al potenciarse
con calor en una cámara individual de diseño
vanguardista: el Photon Dome. La tecnología
del siglo XXI viene a dar así la razón a quienes
desde hace siglos mantienen que el cuerpo
humano también adquiere la salud y la enfermedad
en el intercambio de energías invisibles con
su entorno. Es la base de lo que algunos conocen
como Medicina Bioenergética.
Los
beneficios de los rayos solares sobre la salud
son conocidos desde hace 5.000 años por la
Medicina Tradicional China. Las antiguas tradiciones
orientales hablaban ya incluso de un determinado
rayo solar que debía tomarse un determinado
día a una determinada hora y al que llamaron
el Rayo de la Vida.
También los alemanes, durante la II Guerra
Mundial, dieron muestras de conocer los efectos
positivos de una parte del espectro solar,
la energía infrarroja, en la conservación
de los alimentos.
Por su parte, un grupo de investigadores norteamericanos,
en el marco de la investigación espacial,
profundizó en la fabricación de materiales
que fueran capaces de aislar cuerpos y materiales
en el espacio y, al mismo tiempo, aprovechar
los rayos térmicos infrarrojos.
Más tarde, la investigación posterior sobre
los denominados infrarrojos largos o bioinfrarrojos
demostraría su enorme potencial para la salud
humana y a partir de entonces se realizarían
numerosos intentos para conseguir la utilización
a nivel doméstico de este tipo de materiales,
lo que llevó a la fabricación de fibras de
cerámica infrarroja para tejidos y su aplicación
en numerosos productos de uso individual.
Finalmente, hace sólo cinco años la tecnología
de vanguardia japonesa dio un paso definitivo
al conseguir crear una fibra de cerámica a
la que denominaron Photon Platino capaz
de emitir rayos infrarrojos de una determinada
frecuencia y longitud de onda que triplicaban
los efectos saludables de los materiales conseguidos
hasta el momento.
Tejidos que contribuyen a la salud, rayos
infrarrojos, fibra de cerámica… Cualquiera
podría pensar que nos hemos vuelto locos.
Pero no, simplemente estamos ante el umbral
de una nueva forma de entender la salud, tan
vieja como las milenarias tradiciones chinas
que ya hablaban de la influencia de la energía
del universo en nuestra salud.
LA
HISTORIA DE RAQUEL
¿Y cómo es posible
que algo así no se conozca aún en nuestro
país?, se preguntará el lector. De hecho,
la divulgación de este conocimiento comienza
con la historia de una compatriota nuestra,
Raquel Gimeno, y su búsqueda de soluciones
para la patología que sufría y que la Medicina
convencional no sabía afrontar (como ocurre
en realidad en la mayor parte de las enfermedades).
Un descubrimiento que la llevaría con el tiempo
a convertirse en la primera distribuidora
oficial del Photon Platino en Madrid.
Raquel había venido sufriendo intensísimas
neuralgias del trigémino que estaban convirtiendo
su vida en un infierno. Al punto de que los
intensos e inaguantables dolores la acabarían
llevando al hospital donde, sedada por potentes
drogas, pasó días y días. Se buscó entonces
un posible un tumor cerebral... que las pruebas
descartaron. Mas tarde buscaron en la Psiquiatría
el origen de los dolores y un posible tratamiento...
pero no se obtuvo tampoco resultado. Y en
aquella angustiosa situación se encontraba
cuando una amiga suya de gran intuición la
sorprendió un día con una afirmación rotunda:
"Tu sangre debe estar intoxicada por mercurio".
Las pruebas que se realizó entonces confirmarían
tan singular diagnóstico. Raquel había sufrido
graves problemas en su infancia que la llevaron
a perder casi toda la dentadura debiendo reemplazarla
con empastes y aparatos metálicos. Y el tiempo
había terminado por diseminar el mercurio
de las amalgamas hasta su sangre. Sin embargo,
saberlo no le sirvió de gran cosa porque los
médicos, una vez más, la dijeron que no había
nada que hacer. Alguno llegó incluso a insinuarle
que debería estar lista para algún inevitable
trasplante si el mercurio se depositaba en
un órgano vital.
Afortunadamente Raquel tampoco se conformó
esa vez con la respuesta médica habitual a
buena parte de las enfermedades. Fue al dentista,
pidió que la quitaran todas las amalgamas
y aparatos metálicos que llevaba en la boca
y las sustituyó por piezas de circonio. Y,
de forma paralela, comenzó un lento pero progresivo
proceso de desintoxicación con homeopatía
y otros tratamientos alternativos. Hasta que,
llegado un momento, su mejoría pareció detenerse.
Obstinada, continuó buscando cómo seguir con
la limpieza de su sangre y averiguó entonces
que en la conocida Clínica Mayo de Estados
Unidos estaban aplicando con buen resultado
un tratamiento para desintoxicar la sangre
que combinaba calor y una fibra de cerámica
capaz de emitir rayos infrarrojos. Muy poco
después la casualidad -para quien crea en
ella- haría que llegara hasta sus manos información
sobre una tecnología japonesa que mejoraba
incluso los resultados obtenidos en Estados
Unidos. Y después de hacer cálculos se decidió
por adquirir una cápsula japonesa que consistía
en una combinación de sauna individual -aunque
sin las altas temperaturas de ésta- con revestimiento
de fibra de cerámica infrarroja para instalarla
en el centro de terapias alternativas que
con el nombre de Kheter Salud Natural había
abierto recientemente en Madrid. De esa manera
podría tratarse ella y dar la oportunidad
a otras personas de acceder a este novedoso
aparato tecnológico de vanguardia.
Una vez instalado aquí su mejoría se hizo
pronto evidente ya que la sangre siguió desintoxicándose.
Y todo lo que tuvo que hacer fue someterse
a una sesión de calor seco y rayos bioinfrarrojos
a diario.
¿Y cómo -supongo que se estará preguntando
el lector- funciona el aparato? ¿En qué se
basa su tecnología? ¿En qué enfermedades es
útil? Bien, voy a intentar responder a esta
y a otras preguntas de forma asequible.
LA
ENERGÍA BIOINFRARROJA
Como se sabe, la
energía solar que recibimos en forma de fotones
puede ser visible -es decir, detectable por
nuestra retina- o invisible. Una diferencia
que viene dada por la distinta longitud de
onda de las radiaciones electromagnéticas
(recuérdese que las ondas son las formas de
propagación de la energía en un medio material
o en el vacío). Pues bien, resulta que cada
color tiene una longitud de onda distinta.
Y nuestros ojos sólo son capaces de captar
un determinado espectro de esos colores: el
que va desde el rojo (unos 700 nanómetros
de longitud de onda, la más amplia de capaz
de detectar la vista) hasta el violeta (cuya
longitud de onda es de unos 400 nanómetros)
pasando por el naranja, el amarillo, el verde,
el azul y el añil. Tales colores -o, lo que
es lo mismo, tales longitudes de onda- son
pues las que pertenecen al ámbito de lo visible
(para nosotros, por supuesto, porque algunos
animales tienen la capacidad de ver un espectro
de colores más grande, tanto más allá del
rojo -el mundo del infrarrojo- como del violeta
-la zona ultravioleta-. Por tanto, entiéndase
que el hecho de que nosotros no podamos ver
algo no implica que no exista. Puede estar,
simplemente, fuera de nuestro espectro visual.
Dicho esto hay que añadir que la energía ultravioleta
que proviene del Cosmos es perjudicial para
la vida y estamos protegidas de ella por una
fina capa de ozono que rodea toda la Tierra
impidiendo la llegada de esas radiaciones.
En cuanto a la energía de mayor longitud de
onda, la energía infrarroja, ha sido reproducida
en la Tierra -entre otras cosas- para su uso
en microondas, ondas de radio y televisión,
etc. Y también puede ser peligrosa.
Ahora bien, entre los rayos infrarrojos (que
tienen entre 0,9 y 1000 micras de longitud
de onda) están los denominados "rayos infrarrojos
lejanos" que son aquellos cuya longitud de
onda está situada entre 4 y 14 micras. Y esos
son los que pueden resultar beneficiosos para
la salud del ser humano, razón por la que
se conocen como bioinfrarrojos. ¿Y qué efectos
positivos son los que provocan en nuestro
organismo? Se han verificado los siguientes:
-Activan las moléculas de agua de nuestro
cuerpo.
-Mejoran el nivel de oxígeno.
-Calientan y eliminan grasas, residuos químicos
y toxinas de nuestra sangre reduciendo su
nivel de acidez.
-Mejoran el flujo de sangre.
-Mejoran el sistema nervioso.
Efectos que pueden dar lugar a indudables
beneficios terapéuticos en distintas patologías.
Es el caso de un invento reciente: la fibra
de cerámica infrarroja. Hablamos de un material
blanco, de textura similar al fieltro y aproximadamente
tres milímetros de espesor que está compuesto
de fibras bombardeadas con microscópicas partículas
procedentes de distintas aleaciones capaces
de conseguir la emisión de rayos bioinfrarrojos
partiendo de un hecho físico conocido: todo
objeto es capaz de emitir energía cuando a
su vez es estimulado por energía luminosa
o calorífica, dependiendo su longitud de onda
del material de que esté constituido.
Pero, ¿qué es exactamente la fibra de cerámica
infrarroja? Pues se trata de un tejido que
aprovecha que el cuerpo humano emite calor
durante sus procesos metabólicos para devolver
amplificados los rayos bioinfrarrojos al organismo.
La idea se le ocurriría al investigador y
médico japonés Toshio Komuro, quien
dedicó varios años de su vida a obtener un
material que triplicara los efectos saludables
de los rayos bioinfrarrojos. Y el resultado
fue un sofisticado hilo de cerámica producto
de la aleación de tres metales -platino, titanio
y aluminio- obtenida mediante su fusión conjunta
a 1.000º C y pulverizados a través de un procedimiento
secreto en minúsculas partículas de solo 40
amstrons (el amstron es la diezmillonésima
parte del metro).
Y así, con ese hilo de cerámica, se crearía
el tejido que hoy conocemos como Photon
Platino y que se utiliza en la fabricación
de ropa interior y deportiva, colchones, edredones,
mantas térmicas y, ahora, ¡cápsulas infrarrojas!
EL
"RAYO DE LA VIDA"
¡Energías invisibles
modificando nuestro estado de salud! Claro
que, en realidad, el principio físico no difiere
tanto del que hay detrás de la aplicación
de la onda corta, los ultrasonidos o la hipertermia
tradicional. La gran diferencia es que el
bioinfrarrojo es considerado "el rayo de
la vida". Así lo explica el doctor Carlos
Nogueira -asesor médico de la empresa
japonesa que comercializa en España el Photon
Platino- recordando la tradición oriental:
"En el mismo momento en que el espermatozoide
y el óvulo se encuentran salta una chispa,
hay un desprendimiento energético que coincide
con el de cada una de las divisiones de la
célula en la mitosis (entre 0,2 y 0,09 electrón-voltios),
cuya longitud de onda es similar a la de los
rayos bioinfrarrojos y a la emitida por la
fibra de cerámica infrarroja. Se trata pues
de una longitud de onda que se encuentra en
la memoria celular del ser humano, nuestro
particular rayo de la vida".
De hecho el cuerpo humano irradia una energía
infrarroja entre 3 y 50 micras en sus procesos
metabólicos, la mayoría de ellos en torno
a 9'4 micras. Y la bioinfrarroja, como ya
dijimos, está entre las 4 y las 14 micras
de longitud de onda. Es pues esa conexión
la que explica las ventajas que para la salud
tiene este tipo de infrarrojos (y no otros).
Cabe agregar que la interacción entre la fibra
emisora de energía bioinfrarroja y las células
humanas actúa por partida doble: por resonancia
celular y por impulso energético. Para entenderlo
basta recordar al cantante de ópera cuando
emite una determinada nota que es capaz de
provocar, por una parte, la resonancia de
la estructura molecular de determinados cristales
y, por otra, generar una sacudida que consigue
desunir sus moléculas produciéndose el llamativo
efecto de estallido del cristal.
Pues bien, las células de nuestro cuerpo tienen
un diámetro que oscila entre 10 y 20 micras.
Y puesto que en Física la frecuencia resonante
de un objeto es aproximadamente equivalente
a su diámetro la frecuencia resonante para
las células normales está en la banda de los
infrarrojos lejanos: los bioinfrarrojos. Una
resonancia que le sirve a la célula, según
explica el Dr. Nogueira, "para recuperar
la información trasmitida en el origen de
la vida a la célula sobre su comportamiento,
sobre su vibración correcta, lo que indudablemente
puede contribuir en ocasiones a mejorar el
metabolismo celular".
El segundo gran beneficio de la interacción
entre las partículas de la fibra emisoras
de bioinfrarrojos viene dado por el impulso
energético que permite "sacudir" -hacer
vibrar- las moléculas de agua en nuestro organismo.
Es preciso no olvidar que somos 60 trillones
de células formando un organismo compuesto
en un 70% por agua y cuya sangre se compone
también de un 85% de agua.
El biólogo Roger Coghill, investigador
de referencia a nivel internacional sobre
los efectos de la electricidad y el magnetismo
en todas las formas de vida (Bioelectromagnetismo)
y uno de los científicos que ha trabajado
en la investigación del Photon Platino,
define así el efecto "sacudida": "Es en
la 'sacudida' donde radica el secreto del
Fotón Platino porque sus suaves radiaciones
pueden hacer vibrar las superficies de las
células delicadamente por medio de la resonancia.
¿Y por qué eso es bueno para las células?
Para entenderlo debe intentar imaginar por
un momento que usted es una célula. Como célula
orgánica usted no tiene ya boca, nariz, ojos,
miembros o sistema digestivo. Todo lo que
usted tiene alrededor es una membrana doble.
Por ella deben pasar todos los nutrientes
que usted necesita... y salir todos los productos
de desecho de su metabolismo. Es decir, la
misma membrana debe actuar como ojos, orejas,
nariz y lengua; sus sensores le dirán qué
está pasando en el mundo externo. Debe permitir
entrar oxígeno para que usted pueda respirar
y debe poder expeler el anhídrido carbónico
para que usted no se ahogue… Pues bien, en
el mundo tecnológico actual hemos introducido
muchos productos químicos nuevos para los
que la célula orgánica no fue preparada por
la evolución. Productos químicos que se descomponen
en soluciones que penetran en nuestros cuerpos.
Algunas de esas nuevas moléculas son polares,
es decir, están cargadas de forma diferente
en cada extremo así como lo están algunos
de nuestros propios aminoácidos. Por esa razón
semejantes productos químicos pueden pegarse
a otras moléculas o al agua de nuestros cuerpos
(recuerde que somos aproximadamente un setenta
por ciento agua) procediendo a formar moléculas
mucho más grande de lo normal. El efecto de
esa polución química es que se hace más difícil
para las células alojar nutrientes y arrojar
desperdicios a través de la membrana celular.
Bueno, pues merced a su suave acción vibratoria
los rayos infrarrojos emitidos por el Fotón
Platino ayudan a las células a llevar mejor
a cabo esas funciones. Básicamente así es
cómo funciona".
LOS
CLUSTER O SUPERMOLÉCULAS
El secreto está
pues, una vez más, en entender la importancia
que tiene el agua en nuestras vidas (lea
los artículos al respecto en nuestra web:
www.dsalud.com). En la vida macroscópica,
cuando el agua está limpia y fluye libremente
crece la vida; cuando se estanca y se acumulan
los residuos contaminantes llega inevitablemente
la muerte. Y lo mismo ocurre con nuestra "agua
interior". De ahí la importancia de que nuestras
células estén rodeadas de agua pura, "el
agua madre -en palabras de Carlos Nogueira-
de donde las células obtienen sus componentes
nutricionales en forma ionizada. Cada célula
tiene lo que podemos denominar 'puertas fotovoltaicas'
en las que pueden acoplarse tres moléculas
de agua para permitir la descarga de los nutrientes".
Sin embargo, las moléculas de agua, por
su peculiar constitución atómica, pueden convertirse
en imanes capaces de adherir las moléculas
de los productos contaminantes que continuamente
nos asaltan. Las partes positivas de la molécula
atraen a las negativas de otra molécula y
viceversa, con lo cual se forman "racimos"
de moléculas de agua denominados "cluster".
Pues bien, con la presencia constante en nuestros
organismos de gases, metales y otros componentes
tóxicos -presentes cada vez más en nuestra
vida diaria- sus moléculas terminan agregándose
a estos racimos dificultando finalmente nuestras
funciones metabólicas:
a)
Por un lado, los componentes transportados
por el agua quedan bloqueados en el "cluster"
lo cual dificulta la alimentación y eliminación
de desechos celulares.
b)
Por otro, los "cluster" son macromoléculas
que no pueden traspasar la membrana celular
de manera fluida por lo que los iones o cargas
eléctricas tampoco pueden intercambiarse
alterándose la función bioeléctrica celular.
Y,
c)
La formación de un "cluster" origina un aumento
del volumen y una disminución de la densidad
lo que provoca una menor adhesión de líquido
intersticial (el agua madre) a la membrana
plasmática y, consecuentemente, una disminución
en el trasvase del Ca++ (calcio)
al interior celular.
Una de las maneras más sencillas de romper
los racimos es hacerlos girar para conseguir
su desunión. Siendo un buen método aplicarles,
a nivel atómico, un determinado impulso energético.
En la molécula de agua sabemos -por Física
Cuántica- que continuamente se producen unos
complejos movimientos de rotación y vibración
en varios planos, responsables de sus características
fisicoquímicas. Y que para que se produzcan
esos movimientos es preciso captar una energía
muy precisa. Pues bien, según la denominada
Ecuación de Planck esa energía sólo
puede ser suministrada por el efecto de una
radiación de entre 4 y 14 micras. ¡Precisamente
la longitud de onda del bioinfrarrojo que
emite la fibra de cerámica!
En suma, el agua de nuestro organismo, bajo
la sacudida de esa energía, va disgregándose
en racimos moleculares más pequeños aumentando
así su fluidez y mejorando sustancialmente
los intercambios extracelulares. Y al mismo
tiempo se produce una activación celular que
fortalece el sistema micro-circulatorio, fundamental
para un adecuado equilibrio metabólico. Los
nutrientes ingeridos que nos proporcionan
la energía y sostienen nuestras vidas son
así absorbidos con mayor facilidad ya que
el transporte de nutrientes en el cuerpo depende
de la correcta circulación de la sangre. Cuando
el sistema circulatorio mejora bajo la influencia
de rayos bioinfrarrojos, los efectos resultantes
a nivel microscópico y de los que hablamos
anteriormente se transforman en beneficios
visibles en nuestra salud.
BENEFICIOS
BIOLÓGICOS
Debemos aclarar
que nadie relacionado con la revolucionaria
fibra de origen japonés afirma que ese material
"cure" nada. Sin embargo, es evidente -por
los estudios científicos realizados hasta
la fecha- que los beneficios de los procesos
realizados a nivel molecular son muchos y
que éstos -como no podía ser de otra manera-
tienen su contrapartida directa en todos los
sistemas orgánicos:
-El primero y más inmediato de los beneficios
obtenidos es que favorece la fagocitosis
en nuestro organismo, mecanismo por el
cual nuestro sistema de defensa se deshace
de los elementos indeseables que nos parasitan
y suelen vivir entre los racimos moleculares.
-Produce una marcada disminución de los
ácidos grasos dificultando el depósito
de grasas en nuestras arterias y mejorando
la circulación sanguínea lo que favorece la
recuperación de las enfermedades causadas
por dificultades circulatorias.
-Aumenta la temperatura corporal y
permite al cuerpo humano recuperar la temperatura
superficial de forma más rápida.
-Mejora el flujo sanguíneo en las extremidades
favoreciendo los procesos termorreguladores
del cuerpo, calentando o eliminando calor
de los órganos con objeto de mantener los
niveles de Ph óptimos para el correcto funcionamiento
celular.
-Aumenta la intensidad de los ritmos cerebrales
al facilitar la entrada de glucosa en
las células aumentando así la energía disponible
para las células cerebrales, requisito previo
para mejorar la síntesis de la molécula ATP
(Adenosina Trifosfato), la molécula transportadora
de energía en nuestro cuerpo.
-Favorece la expulsión de gases y materiales
tóxicos del interior del organismo por
fragmentación de los clusters de agua. Esto
produce una disminución de la acidificación
sanguínea.
-Mejora la llegada de nutrientes al interior
de la célula favoreciendo la adhesión
de grupos de moléculas más fragmentados través
de la membrana celular. Al romperse los cluster
mejora el contacto con la membrana celular.
-Produce una eliminación rápida del ácido
láctico de los músculos. Su acumulación
es la que nos provoca la sensación de cansancio.
En estudios realizados en el Centro de Estudios
de Alto Rendimiento de Murcia por el Dr. Villegas
y en la Facultad de Ciencias de la Actividad
Física y el Deporte de la Universidad de Granada
por el Dr. Juan Carlos De la Cruz pudieron
constatarse esos efectos en estudios a doble
ciego.
De la Cruz investigó dos grupos de 12 ciclistas
profesionales confirmando que aquellos que
habían usado la fibra de Photon Platino
producían menos ácido láctico y, por tanto,
experimentaban menor cansancio: "Hemos
apreciado -explica- unas diferencias
significativas en los registros de frecuencia
cardiaca y ácido láctico cuando los ciclistas
estaban provistos de prendas de Photon Platino,
especialmente en la recuperación. Las aplicaciones
de estos resultados en el campo del entrenamiento
son extraordinariamente importantes ya que
podrían modificar los planes de entrenamiento
de los deportistas que vistieran estas prendas
y obligaría a reconsiderar los niveles o umbrales
de esfuerzo, las recuperaciones, las cargas,
el número de sesiones e, incluso, los test
de aplicación específica y el número de competiciones
en las que un deportista podría intervenir".
Teniendo en cuenta que la acumulación
de ácido láctico no sólo la sufren los deportistas
o quienes practican ejercicio físico intenso
sino todos aquellos que estamos expuestos
al estrés propio de nuestra civilización sus
posibilidades son claras.
-Tiene propiedades antiinflamatorias
según quedó demostrado por los trabajos efectuados
por la Dra. Carla Diogo en Oporto y
el Dr. Carlos Nogueira en España. Utilizándolo
tópicamente tiene capacidad antiinflamatoria
debido a la rotura de los clusters de las
moléculas de agua, la disminución de la acidez
de los focos inflamatorios y, también, debido
al aumento de la producción de oxígeno activo.
Al disminuir la inflamación también disminuye
el dolor ya que se reduce la presión que ejercía
dicha inflamación sobre las terminaciones
nerviosas. Mejora, pues, el dolor articular
y muscular en artrosis y artritis.
-Puede tener efectos anticancerígenos
en algunos casos, especialmente al subir las
defensas del sistema inmune. Estudios realizados
por el investigador japonés Yuki Niwa
han demostrado que aumenta la presencia del
calcio intracelular reforzándose la actividad
de los neutrófilos, las células más numerosas
de nuestro sistema inmune. El estudio -presentado
en 1990- se realizó con células de leucemia
mieloide y sobre el crecimiento de tumores
malignos implantados en ratas. Los resultados
fueron muy esperanzadores. Además, según el
Dr. Niwa "en los ensayos clínicos experimentamos
marcada efectividad en el tratamiento de varios
desórdenes como la artritis reumatoide, el
PSS, la enfermedad de Raynaud, la hemiplejía
seguida por apoplejía, etc."
-Reduce notablemente la sintomatología
en los procesos de asma infantil. Es más,
reduce al mismo tiempo -que no anula- la necesidad
de terapia broncodilatadora. El biólogo Roger
Coghill -que colaboró en un estudio al
respecto realizado en Ucrania por el doctor
Sergei Gerasimov en una zona próxima
a Chernobil, donde existe un alarmante nivel
de asma infantil- se mostró sorprendido por
los resultados: "La valoración global de
las camisetas de Photon Platino por parte
de los padres indicaba que para ellos eran
las responsables en un 22.2% de la mejoría
en la condición de sus hijos comparada con
el 11.1 % del grupo placebo. (...) Los pacientes
necesitaron tomar menos broncodilatadores
y su tos, ahogos y jadeos disminuyeron significativamente.
Incluso su calidad de sueño mejoró".
-El Photon Platino se comporta como
un inhibidor del crecimiento bacteriano,
probablemente por el oxígeno activo que libera.
Y, por último,
-Mejora la actividad de las células de
la piel proporcionando tersura y una mejor
hidratación, reduce las contracturas musculares,
tonifica energéticamente el organismo
e, incluso, ayuda a eliminar el tejido
subcelular subcutáneo (obesidad, celulitis,
adiposis…) De ahí su uso actual en centros
de belleza.
EL
"PHOTON DOME"
Llegados a este punto debemos decir que tratando
de buscar resultados aún más rápidos y espectaculares
los investigadores japoneses desarrollaron
una cámara que reúne los beneficios de la
sauna -sin llegar a las altas temperaturas
soportadas por el cuerpo humano dentro de
la misma- y la emisión de rayos bioinfrarrojos.
Y hay que decir que si los beneficios del
simple contacto son ya evidentes -aunque no
inmediatos- y si la fibra de cerámica es capaz
de emitir más energía infrarroja a medida
que aumenta su temperatura la mezcla en un
solo instrumento de los beneficios del calor
y la emisión de bioinfrarrojos resulta extraordinariamente
importante en el capítulo de la prevención
así como en el de la atención de determinadas
patologías a la hora de obtener una mejor
calidad de vida. El Photon Dome es,
pues, una sauna muy especial.
Los efectos benéficos de los baños de "sauna
o vapor" para desintoxicar el organismo se
conocen desde hace mucho tiempo. El calor
aumenta la temperatura de la piel y estimula
la producción de sudor. Los vasos sanguíneos
se dilatan, mejora la circulación, la resistencia
de los vasos sanguíneos periféricos disminuye
(la presión arterial puede también disminuir)
y los latidos del corazón aumentan para mantener
la presión en el límite normal. El doctor
Allan Lieberman, director médico del
Centro de Medicina del Medio Ambiente y
Enfermedad Ocupacional de Charleston en
Carolina del Norte (EEUU), afirma: "La
sauna desintoxica el cuerpo abriendo los poros
y permitiendo así la limpieza -por medio del
sudor- de hasta un 30% de las toxinas acumuladas
lo que puede derivar en una mejoría de la
claridad mental, estabilidad emocional y sensación
de bienestar". Sin embargo, uno de sus
mayores inconvenientes es la necesidad de
soportar temperaturas muy por encima de lo
habitual. ¿Y qué organismo soporta habitualmente
70º C? De hecho, los pacientes con patologías
cardíacas tienen por eso expresamente prohibidos
estos baños de calor.
Pues bien, una vez más la tecnología proporciona
la solución: el calor seco inducido por los
rayos infrarrojos largos de Photon Dome
provoca una gran eliminación de toxinas
a menor temperatura que la de una sauna convencional.
La profunda transpiración (de 500 a 1.000
cc.) que se consigue con ella a una temperatura
media entre 40º y 60º elimina gran cantidad
de impurezas incrustadas en los tejidos dérmicos
y subdérmicos. Su utilización permite pues
acelerar los beneficiosos efectos sobre nuestra
salud reseñados anteriormente sobre todo si
su uso va acompañado de la ingesta posterior
de agua de calidad, la adecuada reposición
de minerales y un descanso reparador.
Ahora bien, la Photon Dome está contraindicada
en algunas patologías graves o avanzadas como
procesos febriles, infartos recientes, accidentes
cerebrales vasculares, insuficiencia renal
aguda, embarazo… Y por eso, como cualquier
otro elemento que tenga incidencia sobre nuestra
salud, el proceso debe estar sometido al control
de profesionales que supervisen los datos
fisiológicos fundamentales como la presión
arterial, el ritmo cardíaco, el peso y la
temperatura corporal antes y después de su
uso.
En suma, la fibra de cerámica bioinfrarroja
combinada con el calor de esta cápsula sitúa
a la clase médica ante un dilema que cambiará
muchas mentalidades. Porque si hasta ahora
el modelo de salud comenzaba en los procesos
bioquímicos (moleculares, atómicos, genéticos)
que inciden en los procesos funcionales y
éstos, a su vez, en el estado de los órganos,
la investigación científica está situando
en el inicio de la cadena a los procesos bioenergéticos
capaces de producir alteraciones en los bioquímicos.
Qué duda cabe de que se trata de una puerta
difícil de franquear pero hacerlo dará a la
Medicina una dimensión absolutamente diferente
al crear en torno a la Bioenergética un cuerpo
doctrinal en el que los médicos convencionales
y los tradicionales puedan sentirse cómodos
y convivir por fin. Unos por las indiscutibles
evidencias científicas aportadas sobre las
energías invisibles, los otros porque verán
reconocida la sabiduría ancestral que tras
hermosas palabras escondía una única realidad,
válida para las dos formas de pensar.
Antonio
Muro
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