Hoy en día -en parte
forzadas por la moda- las mujeres se ven
obligadas a ingeniárselas para tener una
piel suave, lisa, sin imperfecciones y,
por supuesto, sin vello. Para ello, y
hasta la aparición del láser, los métodos
tradicionales de depilación -como el afeitado,
la cera o las pinzas- suponían los remedios
más recurrentes aunque con eficacia muy
limitada en el tiempo. La única técnica
de efectos prolongados era la depilación
eléctrica, un método largo y doloroso
con el que no eran infrecuentes las cicatrices
(, reacciones alérgicas y hasta el crecimiento
del vello hacia el interior de la piel,
eliminar esta frase).
Afortunadamente, los avances tecnológicos
-sobre todo los referidos al láser- permiten
hoy superar estas dificultades y eliminar
el vello de forma rápida y duradera. Así,
las mujeres que lo quieran podrán seguir
la peculiar moda del "cuerpo sin pelo"
sin sufrir y sin dejarse la piel en el
intento.
Por otro lado, el desarrollo del láser
ha convertido a este método en una técnica
segura siempre que la aplique un profesional
médico. Por eso, si se lo está planteando
infórmese bien antes de decidirse por
una clínica u otra y opte siempre por
la que le ofrezca mayores garantías independientemente
del precio.
LÁSER
Y DEPILACIÓN
El láser depilatorio
es un haz de luz selectivo que aplica
energía lumínica sobre la zona específica
de tratamiento. Esta energía provoca el
calentamiento del pigmento del pelo -la
melanina- que transmite ese calor al folículo
piloso cauterizándolo y destruyéndolo
sin que afecte a los tejidos que lo rodean.
Por eso, por no afectar a los tejidos
circundantes, se considera el láser como
un método seguro. Además, de entre los
distintos tipos de láseres -que varían
entre sí, entre otras cosas, por la intensidad
de la energía que emiten- la mayoría de
los centros estéticos de prestigio ha
apostado para la depilación por el láser
de diodo al ser el tecnológicamente más
avanzado y el que logra los efectos más
duraderos sin contraindicaciones ni efectos
secundarios.
LÁSER
DE DIODO: LO MEJOR EN DEPILACIÓN
Como decimos, la acción
que provoca consiste en un calentamiento
selectivo de la melanina del folículo
piloso que causa su destrucción sin dañar
los tejidos circundantes.
"Eso sí.
hay que tener en cuenta que la energía
que emite el aparato -explica el doctor
Miguel Ángel Blanco, del madrileño
Centro de Estudios Flebológicos- es absorbida
y conducida por la melanina presente en
el pelo y en la piel. Cuanto más oscuros
son el pelo y la piel más energía absorben
y más se calienta. Esto es positivo en
el caso del pelo porque de lo que se trata
es de eliminarlo. Pero en lo que respecta
a la piel, una piel muy morena corre el
riesgo de quemarse por la acción del láser.
Por ello, en estos tipos de piel o en
momentos del año en los que la persona
esté más bronceada hay que acortar la
exposición el láser en cada sesión".
En suma, cuanto más negro sea el pelo
mejores serán los resultados. Por eso
las personas de piel clara y vello oscuro
serán las que mejor respondan a la acción
del láser en tanto la cantidad de energía
que se les puede aplicar en cada sesión
es superior a la de quienes poseen la
piel morena, más susceptibles a quemaduras
y alteraciones en la pigmentación. Por
este mismo principio, el láser será menos
eficaz cuando se trate de pelo rubio,
pelirrojo o muy claro.
De ahí que para evitar complicaciones
innecesarias el doctor Blanco afirme que
es imprescindible conocer algunos datos
del paciente antes de iniciar las sesiones
de depilación por láser.
"Es necesario
-nos explica el doctor Blanco-
conocer
la historia clínica de la persona para
saber, por ejemplo, si está tomando algún
medicamento fotorreactivo; también hay
que conocer al detalle su tipo y color
de piel así como el de pelo. Y su color,
estructura y población dentro de la zona
que se quiere depilar. Con estos datos
ya se puede decidir el número de sesiones
que se harán con el láser, la intensidad
necesaria en cada disparo del haz de luz
y el tipo de láser más adecuado haciendo
ya una valoración de los resultados finales
que son muy duraderos, por no decir definitivos".
EFICACIA
Y SEGURIDAD
La edad, la raza, el
sexo la localización o el nivel hormonal
son sólo algunos de los muchos factores
que influyen en el crecimiento del vello.
Y todos ellos condicionan también la efectividad
del láser de diodo. Así, el pelo que más
se afecta en cada sesión es el que se
encuentra en fase activa de crecimiento
ya que posee mayor cantidad de melanina.
En ese estado la destrucción del vello
puede ser de entre el 50% y el 80%.
Después de cada sesión es necesario esperar
a que el pelo que no haya sido eliminado
vuelva a salir. En el caso del pelo de
ingles y axilas es conveniente esperar
unos 2 o 3 meses entre sesión. En cuanto
al pelo de la cara su fase de crecimiento
es más corta por lo que se puede actuar
cada mes o mes y medio.
De esa forma, sesión tras sesión, se va
obteniendo una disminución progresiva
de la cantidad de vello al tiempo que
se va debilitando el que aún no ha desaparecido.
Todos estos condicionantes determinarán
el número de sesiones necesarias para
completar el tratamiento, si bien suele
oscilar entre tres y seis.
En cuanto a la duración de cada una de
ellas existen también variaciones. El
tiempo de tratamiento en cada sesión variará
según la extensión de la zona que se va
a depilar y según el tipo de pelo y sensibilidad
de la persona. Así, en pequeñas superficies
-como el labio superior o las axilas-no
va más allá de una hora. En el caso de
las piernas se puede prolongar hasta casi
tres.)
"Hay personas -afirma la
doctora
Elena Soria, del
Centro
Clínico Menorca de Madrid-
que
en una sola sesión logran eliminar hasta
el 50% del vello de axilas, ingles, mentón
y piernas. Todo depende del tipo de pelo
y de piel que presente la persona así
como de la extensión de la zona que se
va a tratar". Como dice la doctora
Soria, la zona también está ligada a la
eficacia siendo ésta mayor en ingles,
axilas, mentón y piernas. Por otro lado,
es imprescindible que médico y paciente
se protejan con unas gafas especiales
o que cierren los ojos en el momento del
disparo del láser, sea cual sea la zona
que se vaya a tratar; de lo contrario,
existe riesgo de quemadura ocular porque
en el ojo también hay presencia de melanina.
Eso sí, antes de comenzar el tratamiento
debemos abstenernos de depilarnos con
métodos que supongan arrancar el pelo
(ceras, pinzas, etc.) al menos durante
el mes previo a la primera sesión. Sólo
así nos aseguraremos de que el láser pueda
actuar sobre el mayor número de pelos
en crecimiento.
Tampoco es conveniente acudir bronceado
a la consulta pues, como ya hemos comentado,
un tono de piel más oscuro implica una
mayor captación de láser en la epidermis
que puede provocar efectos son deseados.
Por consiguiente, debemos evitar tomar
el sol entre una sesión y otra. Esto hace
que otoño e invierno sean la mejor época
del año para someterse a esta técnica.
Asimismo, conviene no pasar por alto que
embarazadas y personas con tratamientos
facmacológicos fotosensibilizantes están
excluidas de esta tecnología siendo éstos
los únicos grupos de riesgo en los que
no está recomendado el uso del láser.
"En el caso de las embarazadas -puntualiza
la doctora Soria-
se les aconseja que
esperen a que finalice el periodo de lactancia
para someterse a depilación por láser.
No es que el embarazo implique ningún
riesgo adicional. El láser no produce
daño en la formación del embrión ni del
feto pero lo cierto es que existen unos
cambios hormonales que hay que tener en
cuenta".
Por otra parte, aunque su aplicación no
es dolorosa sí puede resultar algo molesta
en función de la sensibilidad de cada
persona. En todo caso, se trata de una
molestia tolerable que no precisa de anestésicos
tópicos y cuyo único efecto secundario
es un leve enrojecimiento de la piel que
apenas dura dos horas. Una crema hidratante
es suficiente para calmar la zona. Finalizada
la última sesión sólo dos advertencias:
no se exponga a la luz solar durante un
mes sin aplicarse la protección adecuada
ni use cosméticos mientras su piel esté
irritada.
NI
UN PELO
Los más prestigiosos
profesionales reconocen que aún es muy
pronto -la técnica es demasiado joven-
como para afirmar rotundamente que el
método consigue resultados
definitivos
aunque, a juicio de la doctora Elena Soria,
"podría asegurarse que los resultados
probablemente sean permanentes ya que
la experiencia acumulada hasta la fecha
indica que el folículo destruido por el
láser no vuelve a producir vello".
En todo caso, lo que está demostrada es
la eficacia e inocuidad del tratamiento
láser si uno se pone en manos de un especialista
médico. Son pocos los casos en que se
produce un rebrote de vello. Por lo que
respecta a su inocuidad, las complicaciones
producidas por el láser se limitan a un
leve enrojecimiento de la zona tratada
que dura apenas unas horas.
Terminamos comentando que a la utilidad
meramente estética se une, según coinciden
Miguel Angel Blanco y Elena Soria, los
dos médicos con los que hemos hablado
para la realización de este artículo,
la indudable eficacia médica del láser
de diodo ya que permite tratar satisfactoriamente
tanto casos de foliculitis (nacimiento
del vello por debajo de la piel) como
de hirsutismo (desarrollo excesivo del
pelo) en hombres y mujeres.
Es evidente que la tecnología láser es,
hoy por hoy, el sistema depilatorio por
excelencia y la solución para muchas personas
que a causa de su vello -por exceso o
por su localización en zonas inoportunas-
no disfrutan en plenitud de sus relaciones
personales o sociales.
Laura
Jimeno
Ojo
con la cera caliente
Que el calor dilata
los poros de la piel no es ningún secreto.
De hecho, en esta habilidad del calor
se basa una de las técnicas depilatorias
más utilizadas: la cera caliente. La dilatación
del poro y del folículo piloso permite
la extracción del vello completo. Eso
sí, al tiempo se produce la dilatación
de los vasos sanguíneos, motivo por el
cual esta técnica no es conveniente para
personas que presenten problemas de circulación
sanguínea.
Además, la cera es una técnica poco higiénica
si se tiene en cuenta que en cada tira
de cera caliente que se coloca sobre la
piel quedan impregnadas multitud de células
epiteliales muertas, que el producto puede
entrar en contacto con posibles heridas
abiertas e infectadas en la dermis o que
la piel puede estar contaminada por microorganismos
patógenos que pasarían a la cera. Por
eso la cera caliente no ha de ser reutilizada
aunque se filtre. Porque el filtrado elimina
el rastro de vello -y no todo- pero no
depura los gérmenes que se puedan haber
almacenado en ella tras la primera aplicación.
Por tanto, si se depila en casa cambie
con frecuencia la cera caliente; y si
acude a algún salón de belleza exija que
la cera que coloquen sobre su piel no
haya sido utilizada previamente.