Depilación láser: eficaz y de larga duración

Se está convirtiendo en el método de depilación más solicitado. La depilación láser es segura, no requiere anestesia y apenas dura unos minutos. Tras varias sesiones, sus efectos son los más prolongados en el tiempo. Y aunque no puede ser considerado un método definitivo su duración oscila entre un año y tres.

Hasta la irrupción del láser, los métodos tradicionales de depilación -como el afeitado, la cera o las pinzas- constituían remedios de eficacia muy limitada en el tiempo. La única técnica de efectos prolongados era la electrólisis, método largo y doloroso aplicado a pequeñas zonas y con el que no eran infrecuentes efectos secundarios como las cicatrices, las reacciones alérgicas o el crecimiento hacia adentro del vello. Pero en los últimos años el láser está siendo cada vez más usado en la medicina estética, principalmente para el tratamiento de manchas asociadas a la edad, suavizar las arrugas de expresión y eliminar o reducir las venas del rostro y las piernas.

De hecho, el láser de pulsación larga y alta energía supuso una revolución en el campo de la depilación. Se trata de un tipo de láser que emite un suave haz de luz que penetra a través de la piel hasta alcanzar el folículo piloso. Allí la energía se transforma en calor destruyendo éste sin afectar a la piel que lo rodea. Además, durante el tratamiento la piel es protegida mediante un proceso de enfriamiento dinámico con un producto criogénico que, pulverizado sobre la epidermis, enfría sus capas superiores y evita así molestias al paciente. La depilación de zonas faciales como el bigote o las ingles se realiza en menos de diez minutos; piernas y áreas corporales de mayor extensión requieren más tiempo.

EL LÁSER DE DIODO: OTRO PASO ADELANTE 

Los diferentes tipos de láser que en la actualidad se utilizan para la depilación varían según su longitud de onda; cuando ésta es más alta -por encima de los mil nanómetros-, la efectividad del láser es menor y no es posible hablar de depilación realmente prolongada; y, si por el contrario, la longitud de onda es inferior a 690 nanómetros existe mayor riesgo de quemaduras y problemas cutáneos. Ese es el motivo por el que la mayoría de los centros estéticos de prestigio han terminado apostando por el láser de diodo, el más avanzado tecnológicamente y el que –como nos explicaría la doctora Elena Soria, de la madrileña Clínica Menorca– logra los efectos más duraderos, si bien puede complementarse con el láser Alejandrita en determinados casos de pieles muy blancas.

Además, frente a las elevadas energías de los sistemas tradicionales (láser YAG, Rubí, Candela, etc…), el láser de diodo es de baja potencia lo que reduce el riesgo de eritemas, quemaduras, manchas u otras alteraciones cutáneas. Es también el único que puede aplicarse a todo tipo de pieles y no requiere cuidados especiales tras la sesión, no pudiéndose utilizar en épocas de máxima actividad solar.

Los modelos más recientes incorporan además un escáner computerizado con lo que el láser actúa automáticamente evitando al profesional tener que trabajar disparo a disparo, operación fatigosa cuando se depilan áreas muy amplias.

Los mejores resultados de la depilación láser se han logrado con el vello más fuerte y oscuro aunque existen otros factores individuales que pueden influir en los resultados. Sin embargo, se considera en general un tratamiento depilatorio eficaz y seguro si bien es conveniente que antes de someterse a él se consulte al médico qué expectativas se tienen y aclaremos los pormenores del proceso.

Hay que decir, en cualquier caso, que si bien con la depilación mediante sistemas láser de diodo basados en la melanina como conductor de energía se logran efectos duraderos en la eliminación del vello, a veces se producen rebrotes a medio y largo plazo; y, por otra parte, no se consigue afectar a los pelos más claros y finos que, por carecer de melanina, no permiten la conducción de la luz.

¿CUÁNTAS SESIONES SE NECESITAN?

El vello crece por ciclos. Los folículos pilosos que se encuentran en fase de crecimiento son los más fáciles de destruir mediante el láser ya que por su alto contenido en melanina actúan como antenas que capturan la luz, que los vaporiza sin lesionar la zona circundante.

De la coloración y dureza del vello así como del tipo de piel dependerá el número de tratamientos necesarios. Lo más frecuente es que se precisen al menos cuatro o cinco sesiones ya que el proceso sólo resulta eficaz con el vello que se encuentra en fase de crecimiento -entre el 30% y el 50%- y ha de ser repetido aproximadamente en intervalos de un mes y medio para lograr afectar a los folículos que se encontraban en descanso durante la primera aplicación e inician ahora su desarrollo.

Por regla general, durante la sesión de depilación un protector ocular resguarda los ojos del paciente de la intensa luz del láser. El especialista utiliza un pequeño instrumento con una sonda que se pone en contacto con la piel sobre la que se aplicará la luz. Gracias al sistema de enfriamiento mecánico la mayoría de los usuarios apenas sienten molestias, si bien esto siempre dependerá de su umbral de dolor. En los casos en que éste sea muy bajo puede solicitar a su médico anestesia tópica.

Tras la intervención -que dura entre diez minutos y una hora- los pacientes prosiguen su vida normal si bien la zona tratada puede adquirir un tono rosáceo pasada una media hora, síntoma que desaparece en horas o días. La aparición ocasional de manchas será tratada posteriormente con ácido glicólico. Se recomienda asimismo que el tratamiento se suspenda durante los meses de verano, cuando la luz solar es más intensa.

No es definitiva, pero es, en cualquier caso, el método de depilación más efectivo y de mayor duración que la medicina estética ha logrado hasta el momento. En opinión de la doctora Elena Soria, “el folículo destruido no vuelve a crecer. Y eso sucede aproximadamente con el 90% de los folículos. El 10% restante genera, tras el tratamiento, un pelo más fino y clarito aunque siempre hay casos más resistentes, como sucede en otros campos de la medicina. Además, con los láseres actuales -y siempre que las personas se protejan del sol antes y después de la intervención- las restricciones son cada vez menores e incluso individuos de tez muy morena o negra pueden someterse al tratamiento con garantías”.


Antes y después del tratamiento 

. Evite tomar el sol un mes antes y un mes después de someterse a la depilación láser.
. No se depile el vello ni lo decolore durante las seis semanas que anteceden a la depilación.
. En caso de antecedentes de herpes puede aconsejarse una terapia antiviral preventiva.
. Si la piel está muy bronceada o es demasiado oscura puede aplicarse cremas decolorantes siguiendo las pautas del dermatólogo.


Láser diodo fotoquímico: otro paso hacia la eliminación definitiva 

En la práctica, la depilación mediante sistemas láser basados en la melanina como conductor de energía, pese a haber logrado efectos duraderos en la eliminación del vello pueden producir frecuentes rebrotes a medio y largo plazo además de no conseguir afectar a los pelos más claros y finos que, por carecer de melanina, no permiten la conducción de la luz.

Para tratar de solventar este inconveniente, el sistema de láser Diodo fotoquímico aporta la ventaja de utilizar como conductor de la luz no la melanina sino una loción que, aplicada sobre la piel -previamente depilada con cera-, se introduce hasta el fondo del folículo potenciando la energía láser y eliminando el vello de forma irreversible -según los portavoces de la firma-, sea cual sea su color.

Frente a las elevadas energías de los sistemas tradicionales este láser de depilación es de baja potencia, lo que reduce el riesgo de eritemas, quemaduras, manchas u otras alteraciones cutáneas. El sistema es el único que puede aplicarse a todo tipo de pieles y no requiere cuidados especiales tras la intervención, lo que permite utilizarlo incluso en épocas de máxima actividad solar. Incorpora además un escáner computerizado: el láser actúa automáticamente evitando al profesional tener que trabajar disparo a disparo, una operación fatigosa cuando se depilan áreas muy amplias.


PEELING: “PELARSE” PARA REJUVENECER

El término peeling se utiliza para designar un procedimiento que puede ser mecánico, químico o cosmético y que persigue eliminar mediante abrasión las células superficiales y envejecidas de la epidermis para sustituirlas por células nuevas que nos proporcionen un aspecto más joven.

En el caso de la dermoabrasión mecánica ésta se realiza con anestesia local o general -dependiendo de la extensión de la zona que se quiera tratar- mediante un motor de rotación con cabezales de diamante que lijan la superficie de la piel. Se recomienda en problemas muy agudos y cuando existen cicatrices de acné profundas aunque, paulatinamente, ha ido perdiendo vigencia a favor del láser.

La dermoabrasión química, por su parte, utiliza determinadas sustancias como el ácido glicólico, el ácido láctico o el ácido tricloroacético -entre otros- para provocar abrasiones controladas y la posterior renovación epidérmica. Por último, el peeling cosmético -el más suave, pero también el de efectos menos visibles- aplica determinados productos y cremas dermoabrasivas y se utiliza como complemento de la dermoabrasión química o mediante láser.

El RESURFACING O PEELING LÁSER 

La experiencia ha demostrado que algunos tipos de láser -como el de CO2o el láser de Erbio YAG- pueden lograr los mismos cambios microscópicos que el peeling químico. El peeling mediante láser o resurfacing se indica especialmente para reducir o eliminar las arrugas finas en rostro y párpados así como para aclarar las manchas.

El paciente requiere preparar su piel previamente con tratamientos que pueden durar entre 15 y 45 días, y pasar por un periodo posterior a la intervención de un mes en el que deberá seguir cuidados especiales. Aunque con el perfeccionamiento de la tecnología cada vez son más los tipos de piel que pueden someterse a estos tratamientos se aconseja especial prudencia a las personas con piel oscura ya que presentan mayor riesgo de sufrir hiperpigmentaciones posteriores.

Los estudios clínicos han demostrado que la aplicación de productos químicos dermoabrasivos y del peeling mediante láser provocan una eliminación o exfoliación de las células superficiales envejecidas estimulando la producción de otras más jóvenes; aumentan, asimismo, la producción de colágeno y elastina en las capas profundas de la piel, aclaran las zonas hiperpigmentadas (manchas) y modulan la melatonina, además de regular la secreción de las glándulas sebáceas y reducir las estrías y las secuelas del acné.

La indicación del tipo de tratamiento a seguir debe dejarse, en todo caso, en manos de profesionales ya que aunque se trata de técnicas realizadas de forma ambulatoria y bajo anestesia local, en una o varias sesiones según los casos -y dejando pasar al menos seis meses entre ellas- la recuperación completa dura varias semanas y debe evitarse la exposición al sol durante unos meses para no correr el riesgo de que aparezcan manchas.

Sólo el experto podrá informarnos de las características precisas de nuestra piel y la posible presencia en ella de irregularidades o factores que desaconsejen la intervención. Y sólo él podrá vigilar adecuadamente el proceso y detectar cualquier posible infección, eritemas o erupciones ocasionales tras la intervención.

Si estos nos dan luz verde, los usuarios del método califican su eficacia de espectacular. Con un mínimo de dolor y las secuelas de una leve inflamación que desaparece con rapidez la nueva piel surge plena de vigor, más suave, fresca y casi completamente libre de las arrugas que antes nos avejentaban.


SABER CUIDARSE
Jabón de Marsella: historia en la piel

Conocido ya antes de la era cristiana, en sus orígenes el jabón era confeccionado con grasa animal y cenizas de abedul. Para los jabones sólidos se utilizaban las cenizas de plantas marinas y para los blandos las de plantas terrestres. No sería sino hasta el siglo VII cuando la grasa animal se sustituyó por aceite de oliva y hubo que esperar al siglo XII para que el uso del jabón comenzara a popularizarse.

Pues bien, en plena Edad Media se registra el primer industrial jabonero, un marsellés llamado Davin, uno de los precursores de la higiene a quien se debe en buena medida la gran aceptación del jabón. Aunque en esencia el Jabón de Marsella continúa elaborándose con los métodos del pasado, las técnicas de producción se han sofisticado hasta permitir la fabricación de un jabón con el 72% de pureza que caracteriza al Jabón de Marsella actual, el más recomendado por dermatólogos y pediatras por sus cualidades no alérgicas, higiénicas y bacteriológicas.


NATURALMENTE
Mascarilla de yogur con avena

Limpiadora y purificante -a la par que humectante, nutritiva y exfoliante-, esta sencilla máscara de belleza sólo precisa mezclar un yogur con dos cucharadas soperas de avena picada fina y aplicar después la mezcla sobre rostro y cuello durante veinte minutos realizando un masaje suave para quitar las células muertas. La pasta se eliminará con agua tibia.


III Congreso Moda y Salud
Culto al cuerpo y anorexia.

. “El problema de la anorexia es más difícil de tratar en los hombres que en las mujeres, más resistente a la medicación y de recuperación más tardía”. Dr. Aquilino Polaino (psiquiatra).

. “Queramos o no, las colecciones de moda son un trabajo creativo cuya función es vender. Hay una demanda que se sostiene por unos parámetros técnicos, que son las tallas, y la talla prototipo actual es la 38. Si se generaliza la 40 la haremos para la pasarela”. Antonio Pernas (diseñador).
. “Una persona anoréxica no es una persona bella. Es alguien esquelético, enfermo, sin gracia”. Philippe Laporte (diseñador).
. “Mi consejo es que los padres hagan al menos una de las comidas principales en familia”. Dra. Gual (psiquiatra).
. “Los medios de comunicación tienen en su mano la creación de una nueva cultura de la belleza y la estética”. Mercedes Ezpeleta (periodista de moda).


ALTERNATIVAS
El giro tibetano: recuperando energía

Según los postulados de la medicina tibetana practicada en los lamasterios, el primer rito en pro de la juventud consiste en mantenerse de pie con los brazos colgando en posición natural y girar sobre uno mismo hasta experimentar una discreta sensación de mareo, poniendo especial atención en que el giro se ejecute de izquierda a derecha, en el mismo sentido que las manecillas del reloj. Cuando el mareo aparezca conviene detenerse. Comprobará entonces que, a medida que lo practique, el número de giros que será capaz de ejecutar se incrementa.

Este sencillo ejercicio -practicado por los niños de todo el mundo- consigue aumentar la velocidad de la energía del cuerpo. Los robustos derviches giradores de la India también lo han ejecutado durante siglos por sus excelentes resultados en el incremento del caudal energético. Pero conviene no excederse. Muchos de estos derviches giran tanto y a tal velocidad que se autoprovocan un estado de trance psíquico.

Los lamas tibetanos, más cautos en su ejecución, avisan de que estos trances tienen un coste energético y que lo más recomendable es girar de forma natural y durante cortos espacios de tiempo. Paulatinamente notaremos cómo nuestra vitalidad se incrementa.

Este reportaje aparece en
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Junio 2001
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