Aloe Vera: un regalo de la naturaleza

Sabido es que el Aloe Vera -mezclado con otras sustancias o en estado puro- tersa, rejuvenece, refresca y libera nuestra piel de arrugas e impurezas. Pero tan importantes como estas aplicaciones cosméticas son sus propiedades terapéuticas -contrastadas científicamente- para tratar quemaduras de todo tipo, erupciones, cicatrices, llagas y afecciones como la psoriasis, las varices, las alergias, el asma, la anemia, la fatiga crónica, la diabetes o los dolores de muelas.

Las aplicaciones estéticas y las múltiples propiedades regeneradoras que se adjudican al Aloe Vera convierten a esta “planta milagrosa” en una aliada inestimable de cara al verano. No en vano el Aloe Vera también es conocido como “la medicina del desierto”. Por algo será.

De todas las especies vegetales conocidas, pocas reúnen las propiedades curativas del Aloe Vera. Esa, es al menos, una de las conclusiones a las que la comunidad científica ha llegado tras años de investigaciones. La otra es que el Aloe Vera es “la más asombrosa mezcla de antibiótico, astringente, agente coagulante, inhibidor del dolor y estimulante del crecimiento de los tejidos que conocemos en la Naturaleza”. Es más, algunos estudios -como los llevados a cabo por expertos de la Universidad de Tokio- atribuyen al gel extraído de esta planta propiedades antiinflamatorias, analgésicas y antitumorales y lo califican de “inhibidor de bacterias y hongos así como de productor de efectos contra la radiación”.

Aunque no es considerado un medicamento, sí se ha demostrado que el gel posee más de 200 componentes fundamentales para el organismo humano y se ha contrastado que revitaliza la piel y acelera los procesos de reproducción de células nuevas, de cicatrización y de eliminación de células muertas.
No es de extrañar que el Aloe Vera se haya ganado apelativos como los de “planta milagrosa”, “medicina del desierto” o “planta de primeros auxilios”.

LA PLANTA DE PRIMEROS AUXILIOS

Por su rápida efectividad y fácil aplicación, el Aloe Vera es conocida como la “planta de primeros auxilios”, indicada para tratar quemaduras de cualquier tipo, cortes y heridas, para detener hemorragias o prevenir infecciones.

En el caso de las quemaduras, el Aloe Vera –aplicado directamente como cataplasma- calma el dolor, reduce la posibilidad de infección e incrementa en un 50% la velocidad de su curación. En el caso de cortes y heridas -al igual que para las quemaduras-, resulta un excelente tratamiento limpiar las heridas y cubrirlas con hojas frescas de la planta. El Aloe Vera detiene la hemorragia y, además, cierra y cicatriza las heridas gracias a su carácter astringente. También se ha usado con éxito en el tratamiento de cicatrices, herpes, psoriasis, eczemas, acné e, incluso, se recurre a ella para curar heridas del cuero cabelludo ya que, además de cicatrizar las heridas y evitar la caída del cabello, le añade brillo, riqueza y manejabilidad.

Pero además de esas propiedades desinfectantes, astringentes, antibióticas y regeneradoras el Aloe Vera genera ácido salicílico -de efecto analgésico- por lo que es utilizada para tratar todo tipo de afecciones o patologías que produzcan dolor moderado.

El Aloe Vera es también tónico, purgante, estimulante de la formación y secreción de bilis y ayuda a eliminar los parásitos intestinales por lo que se convierte en un gran aliado de nuestro sistema digestivo. Además, estimula el apetito, facilita la digestión y reduce los molestos gases. En dosis altas produce un efecto laxante.

Se ha comprobado además que favorece la función del hígado, aumenta las defensas (refuerza el sistema inmune), interviene en la formación de proteínas, previene y controla la propagación de ciertas formas cancerígenas, neutraliza el efecto de las toxinas microbianas y resulta un excelente reconstituyente en función del gran caudal de nutrientes que aporta a nuestro organismo.

VIGILAR LAS DOSIS

Estos y muchos otros son sus efectos positivos sobre nuestro organismo, pero -como todo- si se abusa de él las consecuencias pueden no ser las deseadas. El Aloe Vera no es una panacea y aunque sus efectos beneficiosos son innumerables hay que hacer un uso responsable de esta planta.

Es importante saber que, ingerida, la dosis diaria recomendada es de 20-25 mililitros antes de cada comida y que nunca debe exceder el cuarto de litro. Consumir más de esa cantidad al día puede, por ejemplo, causarnos una congestión del bajo vientre o aumentar la intensidad de la hemorragia menstrual. En las mujeres no se recomienda su uso ni durante el embarazo (por su efecto depurativo y desintoxicante, que puede provocar abortos) ni durante el periodo de lactancia ya que el efecto laxante del Aloe Vera podría producir diarreas en el lactante. Otra consecuencia negativa de su abuso puede ser la pérdida de potasio a nivel intestinal. Por eso los enfermos cardíacos o renales deben tomarlo con precaución. La misma que han de tener los diabéticos pues se ha descubierto que en algunas personas el hecho de tomar Aloe Vera puede aumentar la cantidad de insulina producida por el cuerpo.

Pese a estas consecuencias no deseadas causadas por su abuso lo cierto es que no se han descrito efectos secundarios ni contraindicaciones cuando se utiliza adecuadamente puesto que el Aloe Vera no está considerada sustancia tóxica cuando de ella se ha eliminado por completo un componente llamado aloína que se encuentra en la corteza de la planta y que es considerado tóxico e irritante del sistema digestivo.Eso sí, es aconsejable realizar una pequeña prueba para verificar que su utilización no provocará reacciones adversas: basta con poner un poco de la planta (en forma de gel, crema, hoja, etc.) tras la oreja o en la parte anterior del codo. Si pasados 2 o 3 minutos se produce rojez, picor o escozor esa persona no deberá utilizar ningún producto que contenga Aloe Vera.

Sin embargo, evitar su uso empieza a ser complicado dado el creciente número de productos –sobre todo cosméticos- que lo incluyen en su composición. Hoy se comercializa ya –en estado puro o mezclado con otras substancias- en forma de champú, crema, gel, spray, jugo, zumo, jarabe. Y en cualquier herbolario encontraremos hojas frescas que podemos conservar en la nevera durante dos o tres semanas (siempre en un recipiente hermético y al abrigo de la luz y la humedad). Todos productos están sujetos a las recomendaciones del Consejo Científico Internacional del Aloe, organismo que vela por la calidad de los productos con Aloe Vera que se venden en todo el mundo.

Precisamente la generalización de su uso y el conocimiento cada vez más extendido de sus propiedades curativas hace que muchas personas se decidan a tener su propia planta en casa. Es una planta vivaz, normalmente arborescente, de tallo leñoso y corto. Existen más de 300 variedades de Aloe pero la que más propiedades terapéuticas tiene es el tipo Aloe Vera (sobre todo a partir de los cuatro años de vida). Sus hojas -de las que se extrae el gel mencionado anteriormente- miden entre 30 y 60 centímetros, son carnosas (almacenan gran cantidad de agua) y tienen forma de lanza. Su color es verde glauco y van rematadas por púas o espinas. En cuanto a las flores, las del Aloe Vera son amarillas y campanuladas. Si quiere tenerla en casa no le dará muchos problemas pues, aunque no es un cactus, tiene necesidades similares: mucho sol y poco riego.

En suma, teniendo todo lo dicho en cuenta, no estaría de más incluir el Aloe Vera entre los productos que llevarse este verano a la playa. Por si acaso.

L. J.

Recuadro:


Propiedades contrastadas del Aloe Vera

En los últimos 50 años se han realizado numerosos estudios que han puesto de manifiesto las propiedades del Aloe Vera. Y se ha comprobado así que tiene acción analgésica, antibiótica, antiinflamatoria, antimicrobiana, antiséptica, antitóxica, antiviral, fungicida (destruye hongos), astringente, bactericida, reguladora, coagulante, desinfectante, energética, laxante, tranquilizante, antiasmática (por su efecto broncodilatador), antirreumática, inmunomoduladora (mejora y aumenta las defensas del organismo), tónica y reconstituyente.

Además, se utiliza para dar brillo y consistencia al cabello, refrescar la piel y cerrar los poros tras la depilación así como para ayudar a la cicatrización en intervenciones plásticas por su capacidad para regenerar tejidos y producir células nuevas. También se recomienda su uso como bálsamo para bebés, como complemento de la alimentación y como reconstituyente general ya que aumenta las defensas.


Precauciones 

Un uso indebido o abusivo del Aloe Vera puede tener consecuencias no deseadas porque:

-Es muy astringente y seca mucho la piel, por lo que debe usarse mezclado con otras sustancias.
-Puede congestionar el bajo vientre o aumentar la intensidad de la hemorragia menstrual.
-Ocasiona una pérdida notable de potasio cuando se ingiere en demasía.

Decir, por último, que deben vigilar especialmente su utilización los diabéticos y los enfermos cardiacos o renales. Y recordar que no se recomienda su uso durante el embarazo y la lactancia.

Este reportaje aparece en
29
Junio 2001
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