Wilhelm Reich: a la búsqueda de los secretos de la naturaleza

Wilhelm Reich -nacido en 1897 en el antiguo Imperio austríaco- se uniría siendo muy joven al movimiento psicoanalítico y con sólo 25 años se convirtió en primer auxiliar de la policlínica fundada por Sigmund Freud pero pronto su honestidad intelectual le enfrentó con su maestro y abandonó el movimiento psicoanalítico iniciando un extraordinario viaje de investigación que le llevó a descubrimientos trascendentales en numerosos campos del conocimiento: psiquiatría, pedagogía, biología, biofísica, física atómica, medicina, ecología… Descubrimientos que implicaban tal crítica radical de la sociedad y de lo establecido que acabaron desatando una dura persecución contra su obra y su trabajo llevándole a la cárcel y a la muerte. Afortunadamente numerosos investigadores continuarían explorando los caminos que él abrió.

“Yo no sé qué puedo parecerle al mundo pero a mí me parece que he sido sólo como un niño jugando en la playa que se ha divertido encontrando de vez en cuando un guijarro más suave o una concha más linda de lo habitual mientras el gran océano de la verdad se extiende ante mí totalmente ignoto”.
(Wilhelm Reich)

El 3 de noviembre de 1957 Wilhelm Reich murió con sesenta años en la cárcel federal de Lewisburg (Pensilvania, EEUU). Un año antes sus diarios de trabajo, documentos y material de laboratorio -así como gran cantidad de ejemplares de sus libros- habían sido quemados por la FDA (Food and Drugs Administration: Administración de Alimentos y Medicamentos) en una sombría emulación de las hogueras nazis de la Bebelplatz. ¿Cómo pudo ocurrir una cosa así? ¿Qué pudo provocar que el discípulo más aventajado de Sigmund Freud –a quien el fundador del Psicoanálisis consideraba “hijo adoptivo”- terminara sus días en una cárcel estadounidense? Para saberlo nada mejor que realizar el mismo viaje apasionante que Reich hizo en busca de los secretos de la vida desde sus primeros estudios de Medicina en la Universidad de Viena hasta sus últimos descubrimientos biológicos en Orgonón, el laboratorio que construyó en el estado norteamericano de Maine.

La tragedia de Reich es que la mayor confirmación práctica de sus ideas fue precisamente la persecución constante que sufrió en todos los países en los que vivió y que se vio obligado a abandonar. Y es que sus planteamientos ponían de manifiesto las raíces de la dominación, la sumisión y el sufrimiento social atacando duramente las bases de mecanismos de poder que aún continúan vigentes. Es pues lógico que los detentadores del orden reaccionaran violentamente, algo que obviamente no se hubieran molestado en hacer si se hubiera tratado de un mero charlatán. Si Reich fue perseguido hasta su muerte fue por tanto porque sus ideas ponían en peligro el status quo de los poderosos. Lo admirable es que tuviera energía suficiente no sólo para llevar a cabo descubrimientos trascendentales sino para mantener su enorme capacidad de trabajo a pesar de la presión a la que estuvo sometido toda la vida. Su tercera compañera, Ilse Olendorf, consideraba de hecho que la cualidad más destacada de él era su vitalidad. En el libro Wilhelm Reich: la vida de un heterodoxo cuenta de hecho que éste “se sentía frustrado, irritado y abandonado si la gente no producía y trabajaba como él. Su mente era increíblemente rápida para captar hechos e ideas nuevas”. Y añadiría: “Se veía a sí mismo más como naturalista que como médico. Se sentía cientos de años por delante de su tiempo y a menudo decía que no importaba que no fuera reconocido en vida, que sería conocido por su obra quinientos o mil años después”.

Para una mejor comprensión de su legado podemos dividir esa obra en tres etapas bien diferenciadas: la etapa psicoanalítica en Viena, la etapa política y de psicología social en Berlín y Escandinavia y, finalmente, los múltiples caminos que abrió ya asentado en Estados Unidos a partir de su descubrimiento del orgón.

DEL PSICOANÁLISIS A LA PSICOLOGÍA SOCIAL 

El primer contacto de Reich con el Psicoanálisis se produjo en 1919 en Viena. Reich había realizado sus primeros estudios en casa con dos maestros que le prepararon para entrar a los catorce años en el Gymnasium, el equivalente alemán del Instituto de Secundaria. Cuando en 1915 aprobó el Abiturium –una especie de selectividad- fue reclutado por el Ejército austriaco y participó durante la Primera Guerra Mundial en la campaña de Italia; la misma en la que -en el frente opuesto- se encontraba Ernest Hemingway; afortunadamente para la Literatura y la Ciencia ambos sobrevivieron. Reich y su hermano Robert habían hecho un trato: primero estudiaría él y cuando se graduara trabajaría para que pudiera hacerlo Robert. Se matriculó entonces en la Facultad de Derecho de Viena pero pocos meses después sus inquietudes le llevaron a abandonarla y pasar a la Facultad de Medicina. Fue entonces, en enero de 1919, cuando -según cuenta el propio Reich- cayó en sus manos un papel que de modo clandestino convocaba a una reunión para crear un seminario sexológico. “Se despertó mi interés –contaría tiempo después- y concurrí a la reunión. Había en ella unos ocho estudiantes de Medicina y la manera en que se consideró el tema sexual despertó mi aversión. Anoté en mi diario: ‘Estoy convencido de que la sexualidad es el centro en torno al cual gira tanto la vida social como la vida interior del individuo’”.

Ese mismo año Reich fue admitido en la Sociedad Psicoanalítica de Viena, algo excepcional puesto que aún era estudiante. En 1922, comprimiendo seis años en cuatro, acabó sus estudios de Medicina y empezó a ejercer de psiquiatra como asistente en la Policlínica Psicoanalítica fundada por Sigmund Freud del que se había convertido en discípulo aventajado. Poco antes se había casado con Annie Pink, compañera de estudios y posteriormente también de trabajo como psiquiatra; su primera hija, Eva, nació en 1924.

Reich fue muy pronto Director del Seminario de Terapia Psicoanalítica y después Vicedirector de la Policlínica hasta 1930, año en que se marchó a Berlín. Ahora bien, las discrepancias teóricas entre él y Freud, evidentes desde el principio, fueron agravándose hasta llegar a la ruptura total. Michel Cattier, biógrafo de Reich, señala la base fundamental de esas discrepancias: las implicaciones sociales que tuvieron las teorías de Reich en relación con la sexualidad. En efecto, el Psicoanálisis había elaborado una primera teoría cuyo pilar fundamental era el Principio del placer que postula que el ser humano se mueve empujado por un instinto “positivo” que lo dirige siempre hacia lo que le produce placer. Y a partir del choque de esa necesidad primaria con el mundo exterior frustrante se producirían las neurosis. Por supuesto Freud no tenía ni idea de qué era ni de dónde venía “eso” que chocaba con el mundo exterior, con el miedo al castigo, aunque intuyó que se trataba de alguna clase de energía a la que llamó libido”.

En ese punto pues, en el que se constataba un conflicto entre individuo y sociedad, cabían dos caminos: tomar partido por el individuo y luchar por un cambio social o mantener el orden social a costa del individuo. Y esto último fue lo que hizo Freud. Apoyándose en las peculiaridades de sus pacientes masoquistas -que aparentemente buscaban el dolor- planteó uno de los conceptos más destructivos de la historia de la Psicología, el “instinto de muerte”, que permitía declarar inocente al orden social del sufrimiento del individuo haciendo recaer la culpa sobre el inconsciente que aparecía ahora como una especie de personalidad antisocial que poseía impulsos perversos que debían ser reprimidos durante la infancia. A decir de Freud los efectos secundarios de esa represión –las neurosis- se solucionaban acudiendo al psiquiatra quien, tras unos años de diván, extirparía la represión como el cirujano extirpa un tumor… ¡y aquí no ha pasado nada! Pero la práctica demostró que las cosas no funcionaban así: los impulsos continuaban actuando en algún lugar del individuo; y eso era, según Reich, porque a pesar de haber identificado verbalmente el origen del problema éste continuaba a nivel biológico. Fue así como Reich tomaría el camino opuesto a su maestro señalando como culpable de la miseria psicológica que asolaba ya entonces la humanidad al mundo exterior represor cuyo objetivo es hacer dócil al individuo para que acepte el orden establecido… por otros.

Reich daba una explicación en términos energéticos: la energía sexual fluye en un organismo sano y se estanca en un organismo enfermo. Cuando un impulso se dirige al exterior y se encuentra con una fuerza represora opuesta se produce un estancamiento en el punto de encuentro que se fija a nivel muscular -bloqueando así el flujo de energía- y a nivel psíquico en lo que llamaría “coraza caracterológica”. Para Reich sería pues la acumulación de frustraciones lo que determina un organismo rígido en el que la energía no circula dando lugar a una persona con carácter neurótico por la imposibilidad de sentir placer. De ahí que negara que el mero hecho de tumbarse en un diván y especular oralmente sobre los orígenes de una frustración no sirva para liberar al individuo de su coraza. De ahí que el 70% de los pacientes abandonen la terapia, algo que los psicoanalistas intentan desde siempre ocultar.

Por otra parte su formulación permitió a Reich explicar el sadismo y el masoquismo no como instintos sino como pulsiones secundarias; es decir, como desplazamientos de la energía a consecuencia de la represión de los instintos primarios. Explicación que chocaba frontalmente con los planteamientos de Freud. Y claro, en aquella época nadie que contradijera a Freud podía quedar indemne. En su libro Freud y sus seguidores Paul Roazen explica cómo Freud reaccionaba con implacable rechazo ante lo que interpretaba como supuesta hostilidad por parte de sus discípulos a los que exigía absoluto sometimiento; hasta el punto de que condujo a Karl Jung a una crisis mental y empujo a Viktor Tausk al suicidio en 1913.

En el caso de Reich el rechazo de Freud y su círculo se tradujo a nivel somático en una tuberculosis pulmonar que le apartó durante meses del trabajo. Pero Reich no era Jung ni Tausk. Se curó en un sanatorio y volvió con renovadas fuerzas a la brecha. En 1928 nacería su segunda hija, Lore, y un año después abriría el primer Dispensario de Higiene Sexual en el que daría conferencias y asesoraría sobre sexualidad, crianza de bebés, control de la natalidad y educación sexual para adolescentes. Ese mismo año realizaría un largo viaje por la URSS y renovaría sus esfuerzos para conciliar Psicoanálisis y marxismo con el resultado de verse rechazado por psicoanalistas y marxistas. Los primeros iniciarían entonces una campaña en su contra para apartarlo del movimiento psicoanalítico internacional y el Partido Comunista lo expulsaría formalmente en 1932.

DE BERLÍN A OSLO: LA PERSECUCIÓN EN EUROPA 

En 1930 Reich se instalaría en Berlín y al año siguiente fundaría una editorial, Sexpol-Verlag, en la que comenzaría a publicar sus obras. Paralelamente viajaría por toda Alemania dando conferencias y abriendo dispensarios de higiene sexual lo que le daría la oportunidad de observar personalmente el ascenso de los nazis, observación que complementó con el estudio de la propaganda, del Mein Kampf de Adolf Hitler y de los escritos del teórico de la pureza racial Alfred Rosemberg. Reich advertiría por ello pronto a los dirigentes del Partido Comunista alemán del peligro que representaban los nazis pero éstos lo calificaron de alarmista. Apenas tres años después se producía el incendio del Reichstag y en poco tiempo el Partido Comunista germano era aniquilado. Muy pocos escaparon. Uno de ellos fue empero Reich quien primero se trasladó a Viena pero no pudo retomar sus antiguos contactos profesionales y por consejo de amigos y discípulos se refugió en Dinamarca a donde se fue sólo ya que acababa de separarse de su mujer Annie que se quedó con las niñas en Viena. Así que trasladó la editorial a Copenhague y retomó el trabajo con sus alumnos pero al cabo de seis meses, a raíz de un enfrentamiento con el Ministro de Justicia y de que el editor de la revista del Partido Comunista danés fuera condenado a cuarenta días de cárcel tras publicar un artículo de Reich el Gobierno revocó su permiso de residencia y se vio obligado a partir nuevamente. Visitaría entonces Inglaterra -donde tuvo la oportunidad de encontrarse personalmente con el antropólogo Bronislav Malinowski- y después Francia y Suiza pasando a continuación –con el riesgo que eso suponía- a Checoslovaquia y Alemania para observar a los nazis en el poder. Finalmente, en septiembre de 1933, se instalaría en la ciudad sueca de Malmoe donde pudo continuar su relación con los discípulos hasta que en junio de 1934 el Gobierno le canceló su permiso de trabajo. Durante esos años la labor de Reich se concentraría en el análisis de la Psicología de masas que llevó al triunfo de Hitler y posibilitó el surgimiento de las dictaduras fascistas. Y partiendo de los trabajos de Malinowski y de las obras de Frederic Engels, Henry Morgan y Johan Jakob Bachofen Reich consideraría a la familia autoritaria como el aparato educativo represor fundamental al servicio del estado. Su análisis de los mecanismos que llevaron al pueblo alemán a lanzarse en los brazos del Führer permiten igualmente por cierto calificar de fascismo al capitalismo estadounidense y, en general, a cualquier régimen represivo que produzca en las masas impulsos sádicos que puedan ser aprovechados en guerras imperialistas: “La importancia sociológica de Hitler no reside en su personalidad sino en lo que las masas han hecho de él”, escribiría Reich en el libro que sintetiza sus hallazgos de estos años: Psicología de masas del fascismo.

En octubre de 1934 el director del Instituto Psicológico de laUniversidad de Oslo (Noruega) lo invitaría a dar una serie de conferencias y posteriormente pondría a su disposición las instalaciones del centro. Fue cuando Reich comenzó a hacer una serie de experimentos con bioelectricidad cuyos resultados integró en su teoría de la economía sexual y el reflejo del orgasmo. Ese mismo año publicaría en su propia editorial –ya que la Asociación Psicoanalítica se negó a publicar el libro de un comunista- uno de sus trabajos fundamentales, Análisis del carácter, obra en la que recogería sus aportaciones al Psicoanálisis basadas en la economía sexual y en la función del orgasmo. Posteriormente comenzaría a observar a través del microscopio el comportamiento de la materia ante determinadas condiciones lo que lo condujo al problema del cáncer y al descubrimiento de unas vesículas que, según afirmaría, representan la transición entre la sustancia viva y la no-viva a las que denominó biones y cuya formación a partir de la desintegración de materia orgánica e inorgánica pudo reproducir en laboratorio, y que pueden compararse por su función a los bioblastos propuestos por Richard Altmann en 1890 o a los simbiontes de Paul Portier quien en 1918 postuló el origen de las células eukariotas en procesos de endosimbiosis (lea en nuestra web –www.dsalud.com- el artículo que con el título La Terapia de Simbiosis Celular publicamos en el nº 132).

En Noruega Reich se reencontraría además con Elsa Lindenberg, a quien había conocido en Berlín y que ahora era coreógrafa del Teatro Nacional de Oslo, convirtiéndola en su segunda compañera. Siendo en esa época cuando iniciaría su amistad con Theodore Wolfe, Ola Raknes y otros personajes entre los que destacaría A. S. Neill, el fundador de la escuela libre de Summerhill que acudió al instituto atraído por las ideas de Reich sobre la psicología de masas del fascismo y que sería la única amistad que éste mantendría hasta el final de su vida.

Pero tal período de bonanza y optimismo duró poco. A raíz de un debate sobre sus teorías sexológicas se iniciaría en la prensa una oleada de ataques acusándole de desvirtuar las teorías de Malinowski… a pesar de que éste mismo escribiría una carta negándolo. Pero como tanto los psiquiatras noruegos como las autoridades vieron en las ideas de Reich un peligro para “la moral de la juventud” intensificaron en 1937 sus criticas… en cuanto comenzó a publicar los resultados de sus experimentos con biones. Es decir, las críticas no se las hicieron desde revistas científicas y mediante argumentación sino desde los diarios y a base de mentiras y manipulación de sus descubrimientos. Reich no quiso pues responder a esos ataques -a pesar de que duraron más de un año y produjeron más de cien artículos periodísticos- limitándose a pedir que le dejaran terminar sus experimentos para discutirlos posteriormente. De hecho más adelante pidió una discusión pública que no se aceptó. Y aunque sus colaboradores enviaron artículos en su defensa nunca se publicaron. Finalmente se vio obligado a abandonar Noruega; lamentablemente para él la tensión había afectado a su relación con Elsa que decidió no acompañarle.

EL DESCUBRIMIENTO DEL ORGÓN 

En la primavera de 1939 Reich recibiría una oferta para trabajar en Nueva York como profesor asociado de Psicología Médica en la New School for Social Research (Nueva escuela para la investigación social). Sus hijas estaban viviendo en Nueva York desde el año anterior con su madre y Reich alquiló una casa en Forest Hill (Long Island, Nueva York, EEUU) disponiéndose una vez más a comenzar casi de cero. Solo que los últimos experimentos realizados en Noruega le habían llevado ya a su descubrimiento más importante, a la culminación del camino que había iniciado en Viena cuando en 1919 planteó que la energía a la que Freud se refería de modo casi metafórico tenía que tener un soporte real, biológico. Fue cuando anunció que esa fuerza vital existía y la denominó orgón. Una aseveración que sería el comienzo de otro camino complejo, duro, apasionante y desafiante que le llevó a numerosos descubrimientos y le sirvió para reformular todas sus anteriores teorías sobre una base biológica palpable.

Según Reich el orgón es la energía vital primordial que llena lo que se considera el “espacio vacío” del universo siendo espontáneamente excitable y pulsátil; y a la vez la base de las emociones y la sexualidad pues existe libremente en la atmósfera terrestre y es atraída por todos los materiales a los que carga con diferente intensidad. Toda materia reacciona pues ante la energía orgónica de alguna forma, bien repeliéndola y reflejándola, bien atrayéndola y absorbiéndola. Asimismo el orgón es atraído hacia las cosas vivas y hacia el agua. Y fluye libremente en la atmósfera, generalmente de Oeste a Este siguiendo el movimiento de rotación de la Tierra. El orgón es también un océano de energía en movimiento que permite interrelacionar fenómenos, transmite perturbaciones electromagnéticas, provoca cambios en la circulación del aire, influye en la temperatura, presión y humedad, y forma potenciales tormentas. Se encuentra igualmente en la base de procesos vitales fundamentales: la pulsación, la corriente y la carga del orgón determinan movimientos, acciones y comportamientos en el protoplasma y en los tejidos.

A juicio de Reich puede decirse que las emociones son el flujo y reflujo, la carga y descarga del orgón dentro de la membrana del organismo de la misma forma que el estado atmosférico es el flujo y reflujo, la carga y descarga del orgón en la atmósfera. Idénticos mecanismos bioenergéticos producen pues las descargas a escala humana –orgasmos- y atmosférica –tormentas-. Reich planteó de hecho una fórmula común de regulación de esa energía -tensión-carga-descarga-relajación- que funciona en toda la red de la vida -desde los seres unicelulares hasta las galaxias- y que se manifiesta tanto en las contracciones de una ameba microscópica como en la formación de huracanes y tornados.

Pero volvamos por un momento a su peripecia vital. Poco después de su llegada a Estados Unidos Reich refundaría el instituto que había sido desmantelado en Noruega y creó una fundación, una editorial y una Escuela de Orgonomía así como el International Journal of Sex-Economy and Orgone Research, la primera de varias revistas en las que fue publicando incansablemente los resultados de sus investigaciones. Siendo entonces cuando conoció a la que se convertiría en su tercera compañera: Ilse Ollendorf.

En 1940 Reich contactó con Albert Einstein para presentarle sus descubrimientos en relación con el orgón. Éste lo recibió en su casa y Reich le dejó un “acumulador de orgón”, una especie de cajón cuya especial disposición de capas metálicas en la cara interior y no metálicas –preferentemente orgánicas- en la capa exterior permitía acumular en él energía orgónica. Reich contestó prolijamente a una serie de preguntas que Einstein le planteó, pero éste no volvió nunca más a comunicarse con él.

Al año siguiente Reich recibió la primera visita del FBI. Dos agentes se presentaron en su casa con una orden de detención. Su abogado solicitó una audiencia inmediata pero ésta no se produjo hasta catorce días después. Mientras, al día siguiente del arresto, otros dos agentes del FBI llegaron a su casa con una orden de registro ¡de su biblioteca! y en ella encontraron tres libros “incriminatorios”: el Mein Kampf de Hitler, la autobiografía de León Trotsky y un vocabulario de ruso para niños que Reich compró durante el viaje de 1929. Y durante la audiencia se le interrogó sobre tan “peligrosos” libros. Sería puesto en libertad tras otros diez días detenido cuando amenazó con iniciar una huelga de hambre.

En 1942 Reich compró una granja abandonada en Rangeley -en el estado de Maine (EEUU)- que convirtió en su hogar y centro de trabajo y a la que llamó Orgonón. En 1945 se trasladó con Ilse y su hijo recién nacido –Peter– y comenzó a desplegar una enorme actividad: numerosos psiquiatras acudieron a aprender y formarse con él. Y fundó otras tres revistas de Orgonomía: Annals of Orgone Institute, Orgone Energy Bulletin y Cosmic Orgone Engineering. Tres años más tarde -en 1948- celebraría la Primera Convención Internacional de Orgonomía a la que acudirían numerosos discípulos y amigos, incluso desde Europa. Entre ellos el ya mencionado A. S. Neill con el que Reich desarrolló conjuntamente el concepto de “autorregulación infantil” que se oponía a la regulación represora y que constituiría la clave para la prevención de la neurosis.

Reich produjo una enorme cantidad de escritos en esos años. Su obra teórica clave, Análisis del carácter, fue reeditada con nuevos contenidos que incluían sus novedosas formulaciones en relación con el orgón. Otros dos libros dieron cuenta pormenorizada de su descubrimiento: La función del orgasmo y La biopatía del cáncer. Y el análisis de lo que llamó la “plaga emocional de la humanidad” iniciado con su estudio sobre el fascismo fue complementado con otros títulos: ¡Escucha, pequeño hombrecito!, El asesinato de Cristo y Gente con problemas.

Paralelamente Reich elaboró informes detallados de sus experiencias. En 1951 descubrió que las radiaciones atómicas inducían un estado de sobreexcitación en el orgón que denominó ORANUR (ORgon AntiNUclear Radiation o Radiación antinuclear del orgón). Posteriormente comprobó que el efecto ORANUR generaba una condición “muerta” o estancada de la energía orgónica a la que llamó DOR (Deadly ORgon u Orgón mortal). Toxicidad del orgón que puede provocarse en pequeñas dosis con objetos habituales hoy en nuestras vidas: luces fluorescentes, aparatos de televisión, ordenadores, teléfonos móviles, aparatos de rayos catódicos, hornos microondas, rayos X, bobinas y aparatos electromagnéticos… Pero existen excitadores mucho más potentes que pueden inducir el efecto ORANUR y el DOR: torres de emisión de televisión y radio, antenas de telefonía –incluidas las de los teléfonos móviles-, radares, líneas de alta tensión y, muy especialmente, plantas de energía nuclear, instituciones militares donde se almacena armamento nuclear, zonas de pruebas atómicas y vertederos de residuos radiactivos. Asegurando que los entornos cargados con DOR producen síntomas físicos apreciables: ambiente sofocante, sed continua, edemas, enfermedades cutáneas, letargo y falta de contacto emocional. En cuanto a la atmósfera las condiciones son habitualmente desérticas: sequía, bruma gris acero, lluvias ácidas y nubes sombrías. El efecto ORANUR produce sin embargo condiciones de sobrecarga energética tanto en seres humanos –nerviosismo, calor o fiebre ligera, accesos de rabia o cólera y dificultad para mantener la concentración- como en la atmósfera y el clima: cielo con fuerte color azul y gran brumosidad en el horizonte, nubes que no se funden o crecen, vientos caóticos, tormentas que se fragmentan o disipan…

En 1952 Reich inició una nueva fase en sus experimentos con el orgón a la que denominó CORE (Cosmic Orgon Engineering o Ingeniería del orgón cósmico) y que consistía en analizar el comportamiento de la energía orgónica en la atmósfera. Para lo cual en 1954 hizo 2.500 kilómetros hasta el desierto de Arizona a fin de llevar a cabo la operación que llamó OROP-Dessert (ORgon Energy OPeration in the Dessert u Operación con energía orgónica en el desierto). Siendo así como con “la inexistente energía del orgón” –así la calificaban sus detractores- ¡hizo llover en pleno desierto de Arizona! Con una especie de “cañón” que había bautizado como rompenubes y que según Reich permitía “hinchar” primero las nubes y posteriormente “absorber” de ellas la energía orgónica y desviarla hacia la tierra o el agua para disolverlas. Siete meses estuvo Reich –acompañado de su hijo Peter- viajando con el rompenubes con éxito total haciendo que sectores totalmente secos comenzaran a revivir gracias a la lluvia. Sus hallazgos y teorías sobre el orgón atmosférico también los desarrolló en libros como Superimposición cósmica, Eter, Dios y el Diablo yContacto con el espacio, su última obra.

LA PERSECUCIÓN FINAL 

Y su innegable éxito fue el principio de su final. Porque aunque los ataques del “país de las libertades” contra él empezaron pronto desde ese momento se intensificaron. Ya en abril de 1947 la revista Harper había publicado un artículo criticándole titulado El nuevo culto del sexo y la anarquía al que seguiría en mayo otro similar publicado en New Republic con el título El extraño caso de Wilhelm Reich. Lo lamentable es que en ellos se vertió tal cúmulo de mentiras, insinuaciones y semiverdades que se convirtieron en “fuentes” para otros innumerables artículos difamatorios que descalificaban tanto a Reich como a sus descubrimientos, en particular el orgón y los acumuladores. De ahí que la FDA abriera una investigación sobre sus acumuladores. Luego, en 1949, la American Psycoanalytic Association (Asociación Psicoanalítica Americana) comenzaría a presionar a los psiquiatras que acudían a Orgonón a adiestrarse con Reich; a unos se les negó ascensos en asociaciones profesionales y a otros muchos se les “recomendó” romper con él. Incluso llegó a difundirse el falso rumor de que estaba ingresado en un hospital para enfermos mentales.

Fue sin embargo en 1951 cuando Reich sufrió un grave ataque al corazón pero debido a los catastróficos resultados del experimento ORANUR que inundó de energía nuclear Orgonón y enfermó a todo el personal. En 1952 se produjo una nueva visita de inspectores de la FDA y dos años después la agencia prohibía los acumuladores de orgón ¡y toda la literatura relacionada con ellos! Así como, increíblemente, todo lo publicado en Orgonón… incluyendo obras que no tenían relación con el acumulador. Como La revolución sexual, Análisis del carácter o ¡Escucha, pequeño hombrecito!

Y Reich y sus colaboradores fueron acusados de fraude por sus investigaciones sobre “la inexistente energía del orgón”. Siendo lo más doloroso para él que el fiscal que impulsó la acusación fue Peter Mills, nada menos que ¡el abogado que contrató tras su llegada a Estados Unidos y que conocía perfectamente los entresijos de su trabajo! ¡El mismo que había asesorado a Reich para montar la fundación, la editorial y la Escuela de Orgonomía! Alguien que incluso había estado presente en las reuniones en las que la fundación argumentó los primeros ataques de la FDA. El caso es que se iniciaría así una batalla legal con apelaciones y audiencias que duraron más de un año y mantuvieron a Reich bloqueado ya que, muy escarmentado, decidió asumir su propia defensa.

En enero de 1955 un grupo de médicos orgonomistas pidió que se suspendiera la prohibición. La petición fue rechazada. En julio el fiscal Mills inició una acción de contumacia contra la fundación, contra el propio Reich y contra su colaborador principal, el Dr. Michael Silvert, por violar el decreto de prohibición. La fundación y Silvert presentaron apelaciones de descargo que fueron rechazadas. Y en la audiencia Reich se defendió argumentando que la FDA había cometido fraude suprimiendo pruebas vitales y presentó una moción para que se anulara la información manipulada de la FDA. También fue rechazada.

En una posterior audiencia -en la que Reich volvió a representarse a sí mismo- adujo que “por motivos de seguridad nacional” no podía desvelar determinados hechos aún a costa de ir a la cárcel y pidió la creación de una Junta de Patología Social para juzgar el caso. Nuevo rechazo. Reich solicitó entonces revisar los materiales citados por la FDA y la petición fue rechazada una vez más. El juicio se fijó para el 30 de abril de 1956 pero puesto que las citaciones se enviaron firmadas por un ujier y Reich consideró que debía firmarlas el juez ni él ni Silvert ni algunos testigos se presentaron. El juez mandó detenerlos y fueron llevados a la sala del juicio en Portland. Reich y Silvert entraron con los brazos en alto para que pudiera verse que iban esposados.

El juicio empezó el 3 de mayo. Reich no negó haber desobedecido la prohibición pero matizó que había tenido que hacerlo y pidió al juez que tuviera en cuenta el matiz. Tras cuatro días de juicio y sólo diez minutos de deliberación el jurado emitió un veredicto de culpabilidad. El 25 de mayo el juez condenaría a la fundación a pagar una multa de 10.000 dólares, a Reich a dos años de prisión y a Michael Silvert a un año y un día. Tras recibir la sentencia Reich escribió al tribunal: “Hemos perdido sólo técnicamente en un incomprensible tráfago procedimental. Yo y mis compañeros de trabajo hemos ganado sin embargo nuestra causa en el sentido verdadero, histórico. Podremos ser destruidos físicamente mañana pero viviremos en la memoria humana tanto tiempo como este planeta flote en el océano sin fin de energía cósmica […] He ganado la batalla contra el mal […] Puedo sufrir una catástrofe física pero la vergüenza y el deshonor no están en mi cara: están en la cara del Judas Iscariote del siglo XX, Peter Mills”. Y en una carta dirigida a su esposa y colaboradora, Ilse Ollendorff, Reich confiesa: “Difícilmente me someteré al régimen penitenciario y además muy probablemente sea asesinado”.

El 23 de agosto de ese año, cuando su hijo Peter –que en ese momento tenía doce años- estaba de visita en Orgonón, llegaron a casa de Recih unos agentes de la FDA, cargaron un camión con acumuladores, libros, folletos, revistas y boletines científicos y se llevaron todo al incinerador de Gansevoort donde los libros y el material de laboratorio fue arrojado al fuego. Y los agentes de la FDA insistieron en el último momento en destruir también los libros de Reich a pesar de que no se citaban en la sentencia. No habían transcurrido aún veinte años desde el bibliocausto nazi de la Bebelplatz.

Tras el rechazo de varios recursos el 12 de marzo de 1957 Reich –a punto de cumplir sesenta años- ingresó en prisión donde continuó escribiendo y preparando una apelación. Por las cartas que escribió a Ilse y Peter sabemos que trabajaba en un libro sobre conceptos de Matemática Orgonométrica. En la última carta que Peter recibió, el 22 de octubre, su padre le decía que en tres semanas se decidía su posible liberación y que planeaba pasar el verano en Orgonón. Y como la fecha de salida previsible era el 10 de noviembre le citaba en un restaurante cercano a su escuela.
Nunca acudió. Reich moriría en prisión el 3 de noviembre. Y todas las notas que se le encontraron fueron destruidas.

EL LEGADO 

Afortunadamente para la humanidad numerosos investigadores de todo el mundo continuarían explorando los caminos abiertos por Reich y confirmando en gran parte sus geniales intuiciones. En Estados Unidos James De Meo viene trabajando desde el paradigma de la Orgonomía desde los años setenta y realizando desde 1979 experimentos de detención de sequías, reverdecimiento de desiertos y detención de la polución del aire mediante la aplicación de energía orgónica. Y existen fundaciones, institutos y escuelas reichianas en numerosos países así como médicos, psiquiatras y terapeutas aplicando en sus consultas la terapia orgonómica. En España se constituyó en 1978 la Fundación Wilhelm Reich en Figueres (Girona) creada por el Dr. Carles Frigola y la hija de Reich, Eva. Poco después se creó una Clínica de Medicina Orgonómica y se inició la publicación de la Revista de Ciencias Orgonómicas. Por su parte, Xavier Serrano y un grupo de médicos, psicólogos y otros profesionales de la salud crearon en 1987 en Valencia la Escuela Española de Terapia Reichiana con el objetivo de desarrollar actividades culturales, preventivas, clínicas y de investigación de la Orgonomía. Actualmente además de continuar las numerosas vías de investigación iniciadas por Reich la Escuela Española de Terapia Reichiana ofrece asistencia clínica mediante Psicoterapia breve, Vegetoterapia y Orgonterapia así como formación de psicoterapeutas y asesoramiento durante el embarazo, la infancia y la adolescencia.

Cabe añadir para finalizar que las ideas sobre la educación libre y la autorregulación infantil que Reich y Neill desarrollaron -y que éste puso en práctica en Summerhill, abierta aún noventa años después- han inspirado multitud de escuelas libres en numerosos países sembrando la semilla para que los niños del futuro puedan empezar a construir un mundo como el que Reich concebía: “Dejad que la Vida fluya libremente. Será el primer paso hacia la libertad y la paz en la Tierra”.

Jesús García Blanca

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138
Mayo 2011
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