¿Son seguras las operaciones de la vista con láser?

La Oftalmología, como explica en un artículo que aparece en este mismo número de la revista la doctora Mª Teresa Iradier, ha experimentado un desarrollo espectacular en los últimos años. Pero es sin duda en el ámbito de las operaciones con láser donde ese avance ha sido más singular. Al punto de que operarse de miopía, astigmatismo e hipermetropía empieza a convertirse en algo corriente. Pero, ¿merece la pena? ¿Conoce sus ventajas y riesgos? Le contamos lo que necesita saber para tomar su decisión.

La resolución de los problemas visuales de miopía, astigmatismo e hipermetropía mediante cirugía con láser empieza a ser considerada popularmente entre la población como un método eficaz para dejar de usar gafas o lentillas sin apenas peligro, en escasos minutos y de forma ambulatoria. Especialmente con la técnica más sofisticada y moderna, la fotoqueratomoleusis, que se ejecuta con un láser de excímero y es más conocida por su forma abreviada: LASIK.

Y, en efecto, se trata de una técnica considerada altamente eficaz y relativamente segura tanto en los casos de baja graduación como en los que se requiere corregir problemas de hasta 15 ó 20 dioptrías. Pero no debe olvidarse que se trata de una operación quirúrgica sobre tejido vivo y, por tanto, siempre existen riesgos. Además, el organismo de cada ser humano reacciona de una manera singular y única a todo tratamiento médico. Por tanto, nadie podrá darle seguridad al 100%. De ahí que la revista haya pedido a la Clínica Barraquer de Barcelona, mundialmente conocida por sus conocimientos sobre los problemas de la visión, su opinión sincera al respecto. Y esto es lo que hoy podemos contarles a nuestros lectores explicándoles el proceso paso a paso.

EL PREOPERATORIO 

En primer lugar, antes de ponerse en manos de los cirujanos es necesario determinar la cantidad exacta de dioptrías que habrán de corregirse. Para lo cual el paciente habrá de someterse a toda una batería de exámenes y controles que permitan, entre otras cosas, descartar cualquier problema que desaconseje la intervención.

En ese sentido, hay que indicar que las personas que utilizan lentillas de contacto deben dejar de usarlas al menos dos semanas antes ya que éstas pueden deformar la córnea y falsear los datos. Bueno, en realidad ese tiempo debería ser mayor porque si son duras o tienen algún defecto la córnea puede tardar meses en volver a su situación normal. Estar sin ellas más tiempo tiene además la ventaja de que si uno se opera primero de un ojo y luego del otro, la graduación será más fiable y bastará con que luego uno esté sólo tres días sin lentillas a la hora de operarse del segundo.

En cuanto a si es posible operarse de varios problemas a la vez -por ejemplo, de miopía y astigmatismo o de hipermetropía y astigmatismo-, la respuestas es afirmativa.

Y un consejo para las mujeres: no usen maquillaje los días previos a la operación -especialmente alrededor de los ojos- a fin de evitar el crecimiento bacteriano en esa zona.

LA INTERVENCIÓN 

La intervención en sí es sencilla. No hay que ir en ayunas aunque algunas clínicas piden que se acuda con pijama y zapatillas.

En cuanto a la anestesia, se realiza instilando un simple colirio. A partir de ahí lo único que el paciente debe hacer es mantener los ojos cerrados para que no se deseque el ojo ya que éste pierde sensibilidad a causa de la anestesia.

Una vez en quirófano debe limitarse a reposar tranquilo atendiendo las indicaciones del cirujano. Se le tapará el ojo que no va a ser operado con una gasa y al que se va a operar se le aplicará un pequeño aparato que le impedirá parpadear y hará que el ojo permanezca abierto. A continuación podrá notar que el cirujano le lava el ojo y la zona con suero y cómo se le sujeta firmemente el mismo. Sentirá entonces el ojo comprimido e, incluso, sin visión.

Se levantará entonces la capa superficial de la córnea (una décima de milímetro de espesor) mediante un instrumento mecánico automatizado -el microqueratomo- a fin de que el láser pueda actuar sobre el lecho corneal descubierto directamente. A la fina capa que se levanta -dejando una parte pegada al ojo- se la llama “el colgajo”.

Es entonces el momento de aplicar el láser, algo que dura en general menos de un minuto y que uno percibe porque oye un sonido de repitequeo característico. Y aquí sí es muy importante la colaboración del paciente ya que deberá mantener fija la mirada -que notará borrosa- en el punto luminoso de referencia del aparato de láser.

Terminado el pulido, se lava la córnea y se vuelve a colocar el colgajo o lámina corneal encima. La fuerza adhesiva natural de ésta hará que no sea preciso coserla. Ella sola quedará instalada en su lugar en pocos minutos.

CONTROL POSTERIOR 

Una vez terminada la intervención se tapará el ojo operado con un protector plástico con perforaciones o con un simple vendaje. Y es que aunque no es imprescindible, sí es aconsejable que los ojos permanezcan cerrados durante las primeras horas del postoperatorio. Pasado ese tiempo, se realiza una primera cura y el paciente puede marchar ya a su casa con las indicaciones precisas y unos colirios que deberá instilarse durante la primera semana.

No frotárselos ni apretar los párpados con fuerza, no acudir a lugares con humo o ambientes cargados, no someterse a riesgos de golpes y no forzar la vista serán los primeros y principales consejos que deberá seguir a rajatabla los primeros días. Y aunque la recuperación es rápida, conviene decir que lo mejor es tomarse unos días de descanso en el trabajo.

POSIBLES COMPLICACIONES 

La fiabilidad del Lasik, como ya hemos comentado, es muy alta pero no total. Las complicaciones suelen ser escasas y en general sin importancia soliendo estar relacionadas con la poca o mucha experiencia del equipo de cirujanos. Pero aunque se trate de casos rarísimos debe saber que puede provocar la pérdida parcial o total de la visión (ningún caso en la Clínica Barraquer).

Otra de esas complicaciones menores -raras también- es la posibilidad de que el ojo se infecte y que, si no se trata a tiempo, cree opacidades corneales permanentes con pérdida de la visión y necesidad de un trasplante de córnea. En todo caso, ese riesgo es quizá mayor entre quienes usan lentillas sin una adecuada limpieza.

También puede suceder que el corte laminar que se hace en el ojo para pulirlo con el láser sea demasiado pequeño o delgado e impida hacer la operación en ese momento. Habría que intentarla unos meses después. En algún caso ha producido opacidades transitorias que desaparecen luego. Pero ha habido casos más graves en los que el disco de tejido corneal superficial que se debe levantar se pierde parcialmente o por completo con la consiguiente cicatrización.

Otras complicaciones postoperatorias son las posibles alteraciones leves de las células superficiales de la córnea. Se da en un 3% de los casos y se resuelven sin dejar huella a los pocos días.

A veces también, aunque sea muy rarodebido a la enorme limpieza de los quirófanos,tras la intervención se aprecian con el microscopio pequeñas partículas en la entrecara del corte laminar. Ello no tiene importancia según los expertos pero si las partículas son demasiado grandes, lo que no es corriente, hay que volver a levantar el colgajo para limpiarlo.

Tras la intervención y durante los primeros días el paciente no debe frotarse los ojos o apretarlos con fuerza ya que podría hacer que se formaran pliegues o estrías en la córnea capaces de degradar la calidad visual y hacer necesaria una revisión quirúrgica del colgajo. Obviamente, un golpe también podría llegar a desplazarlo.

En escasas ocasiones han aparecido fenómenos inflamatorios discretos que, en general, se resuelven usando algún colirio.

Decir, por último, que durante la intervención es necesario que el paciente fije la vista sin moverla en un punto luminoso concreto que está situado en el aparato. Si no lo hace, el área de ablación puede quedar descentrada o perder homogeneidad llevando al paciente a que vea luego reflejos o halos alrededor de las luces, deslumbramientos, imágenes “fantasma” y dificultad en la visión nocturna. Y aunque la visión mejora con el tiempo a veces requiere operar de nuevo sin garantía de éxito total.

Claro que este problema -ver halos, luces, etc.- también se produce a veces tras la operación en pacientes que no movieron los ojos si bien en esos casos con el paso del tiempo suele corregirse. Si no fuera así, habría que aplicar unas gotas que contraigan la pupila u operar de nuevo para procurar resolverlo.

CARA Y CRUZ DEL LASIK 

En suma, el lasik reduce en gran medida -a veces de forma completa- la dependencia de gafas y lentillas, se hace de forma ambulatoria, la operación es rápida e indolora, la recuperación de la visión es casi inmediata, apenas requiere tratamiento postoperatorio, permite reincorporarse al trabajo rápidamente y en caso de precisarse una segunda operación para corregir algo puede hacerse sin problemas.

Pero recuerde que ni el Lasik ni ninguna otra técnica quirúrgica cura la miopía o la condición ocular que causa el problema refractivo del ojo. Por tanto, el problema puede volver a aparecer en parte con los años, posibilidad tanto mayor cuanto más joven sea el paciente. Aunque eso sí, podría volver a operarse de nuevo si aumenta mucho.

Por otra parte, debe saber que de noche puede reaparecer una cierta miopía nocturna aunque el ajuste haya sido perfecto.

Además, no se puede asegurar la corrección completa del problema aunque así suceda en muchos casos. Consecuentemente, en ocasiones uno puede precisar luego gafas o lentillas para, por ejemplo, conducir de noche.

Tampoco debe olvidarse que a veces hay que hacer una segunda operación a las pocas semanas para que la corrección sea lo más ajustada posible. Tanto si se debe a una hipocorrección o a una hipercorrección; es decir, porque se haya corregido por defecto o por exceso.

Y una cosa más, la cirugía refractiva no impide que aparezca la vista cansada -o presbicia- con los años. De hecho, en algunos miopes de más de 40 años que se operan aparece a veces ese problema poco después de la intervención porque ya existía y lo ocultaba la miopía.

En definitiva, la técnica Lasik tiene innegables ventajas sobre los métodos anteriores. Pero no está exenta de riesgos. Con el fin de que el lector pueda de un simple vistazo conocer sus ventajas e inconvenientes resumo en dos recuadros lo que debe saber. Confío en que le ayude a tomar una decisión. Porque ésta debe ser exclusivamente suya.

 José Antonio Campoy

Recuadro:


LA OPERACIÓN CON LASIK 

Aspectos positivos

-Reduce en gran medida (a veces de forma completa) la dependencia de gafas y lentillas.
-Es una cirugía ambulatoria, rápida e indolora (en escasos minutos).
-La recuperación de la visión es casi inmediata (pocos días).
-Apenas requiere tratamiento postoperatorio; sólo unas visitas de control.
-Permite reincorporarse al trabajo rápidamente.
-Sus resultados son estables a las pocas semanas o meses.
-En caso de precisarse una segunda operación para corregir algo puede hacerse sin problemas.

Aspectos negativos

-Ni el Lasik ni ninguna otra técnica quirúrgica cura la miopía o la condición ocular que causa el problema refractivo del ojo.
-El costo actual oscila entre las 250.000 y las 300.000 Pts. por ojo.
-De noche puede reaparecer una cierta miopía nocturna aunque el ajuste haya sido perfecto.
-El ojo del miope, especialmente si es de grado elevado, sigue siendo susceptible de las posibles lesiones retinianas, cataratas o glaucoma que conlleva su condición.
-Ni siquiera el Lasik impide la posible progresión futura de la miopía, posibilidad tanto mayor cuanto más elevada sea de entrada y cuanto más joven sea el paciente. El consuelo es que si vuelve a aumentar la miopía con los años el paciente puede hacerse una nueva operación.
-No se puede asegurar la corrección completa del problema aunque así suceda en muchos casos. Por tanto, en ocasiones uno puede precisar luego gafas o lentillas para, por ejemplo, conducir de noche.
-A veces hay que hacer una segunda operación a las pocas semanas para que la corrección sea lo más ajustada posible. Eso se sabe antes de los tres meses. Tanto si se debe a una hipocorrección o a una hipercorrección; es decir, porque se haya corregido por defecto o por exceso.
-Aunque se pueden operar ambos ojos a la vez sin problemas, hacerlo primero con uno y pocos meses más tarde con el otro tiene la ventaja de que se puede aplicar el factor de correción en el segundo -si fuera necesario- desde la primera intervención.
-La cirugía refractiva no impide que aparezca la vista cansada -o presbicia- con los años. De hecho, en algunos miopes de más de 40 años que se operan aparece a veces ese problema poco después de la intervención porque ya existía y lo ocultaba la miopía.


Datos de la Clínica Barraquer
GRADO DE FIABILIDAD DE LA CORRECCIÓN OCULAR 

Después de más de tres mil intervenciones en la Clínica Barraquer, la precisión conseguida de ajuste total o de menos de una dioptría de error se dio en estos porcentajes:

-En el 95% de los miopes que tenían menos de 6 dioptrías.
-En el 85-90% de los que tenían entre 6 y 10 dioptrías.
-En el 75-80% de quienes tenían entre 10 y 15 dioptrías.

Este desajuste -menos de una dioptría- permite una visión aceptable sin gafas. En todo caso, incluso cuando el ajuste es total hay que destacar que de noche puede reaparecer cierta miopía nocturna.

Este reportaje aparece en
14
Marzo 2000
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