Ángel Escudero: treinta años operando sin anestesia

Creador de la Escuela de Noesiterapia o Curación por el Pensamiento

Los lectores que nos siguen desde el principio ya conocen al doctor Ángel Escudero con quien hemos hablado en varias ocasiones para dar a conocer su gran aportación al ámbito de la salud, la Noesiterapia, algo que –entre otras muchas cosas- permite dar a luz u operar quirúrgicamente a cualquier persona sin dolor alguno… a pesar de no estar anestesiadas químicamente. Pues bien, se cumplen ahora treinta años de su primera intervención quirúrgica sin anestesia y hemos entendido que es un momento excelente para que nos hiciera algunas reflexiones acerca de su experiencia vital y profesional en ese tiempo. Este es el texto que nos ha hecho llegar ante nuestra invitación:

“Los treinta últimos años han sido, sin duda, lo mejor de mi vida a todos los niveles. Adquirí una experiencia singular operando sin anestesia química, usando las mejores capacidades del ser humano y comprobando que ese maravilloso ordenador biológico que llamamos cerebro ha sido diseñado para ser programado de una manera absolutamente sencilla. Ese conocimiento, usado en todas las especialidades médicas y situaciones de la vida, produce unos resultados altamente positivos.
He sentido el placer de compartir mi experiencia con todo el que ha deseado acercarse a mí. Miles de profesionales de la Medicina y de personas interesadas en conocer mejor sus propios recursos pasaron –y siguen pasando- por mis cursos y seminarios aprendiendo a usar ese conocimiento en beneficio de sus pacientes o de ellos mismos.
Mi capacidad de asombro sigue intacta y los hechos me sorprenden gratamente a diario. Miles de pacientes y seguidores han logrado en este tiempo vencer al bisturí, aprender a parir  de otra manera, aprender a vivir más felices… y hasta son conscientes de que son mejores como personas: aprendieron a amar.
Me sigue asombrando y llenando de esperanza ver cómo se ponen en marcha los mecanismos naturales de curación que hay dentro de cada ser humano. Porque el protagonista de toda curación es siempre el paciente.
He podido comprobar que en la puesta en marcha de prácticamente todas las enfermedades están los problemas humanos no resueltos o no superados, los sufrimientos que a lo largo de la vida se fueron grabando en el alma, especialmente los producidos a causa del desamor. Esa es la etiología primera sin la cual los virus, las bacterias y toda clase de microorganismos son inofensivos; y hasta dejan de producirse reacciones anormales ante determinadas sustancias; y disminuyen o cesan los procesos de autoagresión. Es más, he podido observar que el pronóstico de cualquier enfermedad puede cambiar y que, con frecuencia, los conceptos de progresivo e incurable se desvanecen. Y que aparecen nuevas esperanzas cuando esos problemas humanos se resuelven -o se asumen- y se pasa, como volando, por encima de ellos sin dejar que nos afecten.
He visto potenciarse de tal modo el estado inmunitario que no se ha producido entre mis pacientes ni un solo caso de infección postoperatoria tras miles de incisiones quirúrgicas: nunca ha hecho falta usar antibióticos. Y eso se debe a que los pacientes aprenden a vivir en lo que he llamado respuesta biológica positiva y que va acompañada de lo que, en términos médicos, se llama predominio vagal muscarínico, el cual corrige el desequilibrio vegetativo ocasionado por la estresante vida moderna y  equilibra todas las funciones biológicas a nivel físico y psicológico: circulación, metabolismo, estado de ánimo, etc. Respuesta biológica positiva que se reconoce de una manera sencilla porque uno de los signos que la identifican es de fácil observación: la boca está húmeda, con saliva fluida, saliva vagal… Pues bien, ten la seguridad de que si logras vivir con esa calidad de saliva en tu boca todo va a ir mejor en tu vida. ¡Todo! Si los niños aprendieran esto en la escuela primaria todo les resultaría más fácil. Desde aprovechar su esfuerzo en los estudios hasta aprender a relacionarse con sus semejantes con más facilidad. Les resultaría más fácil cambiar el temor -como motivación de los actos humanos- por amor, única “medicina” capaz de curar, en su origen, todos los problemas de nuestra maltrecha civilización.
También comprendí que la medicina capaz de curar el cáncer está dentro del ser humano: se llama ilusión, ganas de luchar por la vida. Los pacientes se curan cuando recuperan las ganas de vivir y vuelve a funcionar el control interno, capaz de detectar y corregir el error que se produjo (por causas físicas, químicas o biológicas) en el ADN de alguna célula originando el gen cancerígeno.
Que al recuperar la ilusión se vive además en respuesta biológica positiva y se estimula el sistema inmunitario con lo que se facilita la labor de limpieza de los acúmulos de células anormales que pueda haber en cualquier lugar del cuerpo.
Sé también que las estructuras sociales tienden a mantenerse impermeables a todo cambio por miedo a perder o a sufrir con ellos. Lo entiendo perfectamente. Ese miedo irracional e inconsciente se grabó en el alma en el momento de nacer, sufriendo y perdiendo la protección que el útero materno nos ofrecía. He comprobado, sin embargo, que esos problemas no se dan de la misma manera en los “noesibabies”, como llamo a los niños que nacen con la protección de la analgesia psicológica que sus madres aprenden a conseguir –con una sola sesión de entrenamiento-  para parir de la manera más natural posible.
Añadiré que recientemente he aceptado la invitación a formar parte del Comité Ejecutivo de un programa de la UNESCO: La Década de la Cultura de la Paz y No Violencia entre los Niños del Mundo. Y lo primero que he hecho ha sido proponer cambiar “No Violencia” por “AMOR” ya que negar el mal es seguir hablando de él. También he propuesto que las Naciones Unidas designen un día al año como EL DÍA MUNDIAL DE LAS NOTICIAS Y PENSAMIENTOS POSITIVOS. No basta con tratar de evitar la contaminación física de nuestro planeta -aire, agua, tierra, etc.. porque la peor de las contaminaciones es la psicológica y esa hay que empezar a combatirla aprendiendo lo que cada pensamiento significa para la vida al ser procesado por la computadora de nuestro cerebro.
La experiencia de estos treinta años, el resumen de mi vida profesional, mi humilde y, al mismo tiempo, valioso legado a la humanidad, cabe en un breve libro que tardé veintidós años en decidirme a publicar: Curación por el pensamiento-Noesiterapia. Cada año, en lugar de añadir algo, fui quitando y quitando cosas del mismo hasta dejar la esencia que, coincidiendo con el treinta aniversario de mi primera operación sin anestesia química, he incluido en un CD ROM con una treintena de breves pero demostrativos vídeos. Entre ellos el de una entrevista con el presidente de la 38 Asamblea de las Naciones Unidas del año 84 en la que puede constatarse que los problemas del mundo y las soluciones que necesita siguen siendo los mismos. ¿Nos daremos cuenta alguna vez de que esas soluciones existen y nos animaremos a ponerlas en práctica?

Dr. Ángel Escudero

Las personas interesadas en obtener más información sobre la Noesiterapia pueden consultar los primeros números de la revista, entrar en  http://dr.escudero.com o llamar al 96 131 10 20.