Asocian los «protectores gástricos» a un mayor riesgo de infarto

Los inhibidores de la bomba de protones -como el esomeprazol (que se comercializa como Nexium), el omeprazol (como Pepticum, Losec y Parizac), el lansoprazol (como Opiren, Flas, Zoton e Inhibitol), el pantoprazol (como Pantecta, Protonix, Somac y Pantoloc) y el rabeprazol (como Rabecid, Aciphex y Pariet)- aumentan entre un 16% y un 21% el riesgo de sufrir un infarto cardiaco. Lo ha constatado un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford (EEUU) -el trabajo se ha publicado en PLOS ONE– tras analizar 16 millones de registros electrónicos de 2,9 millones de pacientes.

Hablamos de productos considerados «protectores gástricos» que se supone previenen las úlceras al bloquear la secreción de ácido en el estómago y los médicos llevan décadas recetando alegremente sin valorar seriamente sus riesgos convencidos de que no son peligrosos porque así se lo han hecho creer. De hecho entre 2000 y 2012 su ingesta aumentó en España ¡más del 500%! estimándose que hoy los consume a diario ¡entre el 8,5% y el 10% de la población! Un auténtico disparate. Y eso que el riesgo de infarto no aumenta en cambio con el consumo de los receptores de la H2 -como la ranitidina, la cimetidina, la famotidina y la nizatidina– también usados -igualmente sin sentido porque no son precisamente inocuos- para disminuir la producción de ácidos gástricos.

Hasta aquí la noticia. Nosotros debemos recordar que llevamos años advirtiendo de su peligrosidad. La última vez en el nº 179 -correspondiente a febrero de este año- explicando que la ingesta prolongada de inhibidores de la bomba de protones puede provocar también déficit de vitamina B12 y ello dar lugar a numerosas patologías; de hecho acaece en el 95% de quienes toman pastilla y media diaria. Lo constató un equipo de investigadores de la organización Kaiser Permanente -proveedora de servicios de salud en Estados Unidos- tras evaluar a 25.956 pacientes. El trabajo se publicó en Journal of the American Medical Association (JAMA) y constató que el riesgo es del 65% frente al 25% de quienes ingieren antagonistas de los receptores H2 de la histamina.

Es más, todos los inhibidores de la secreción ácida gástrica aumentan el riesgo de padecer neumonía; así lo descubrió un grupo de investigadores holandeses tras constatar que limitar la acción de los jugos gástricos impide la destrucción de las bacterias patógenas que ingerimos con la comida que pueden así colonizar el estómago y alcanzar el aparato respiratorio en mayor cantidad produciendo infecciones; según sus datos el riesgo se duplica (publicamos esta noticia en el nº 67).

Y también pueden provocar osteoporosis; lo constató una investigación llevada a cabo por Michael Amling -del Centro Médico Universitario de Hamburgo-Eppendorf (Alemania)- tras un experimento con ratones que se publicó en Nature. Según explicarían provoca mutaciones en el gen TCIRG1 encargado de codificar una subunidad de la bomba de protones imprescindible para que se produzca una correcta resorción del calcio en las células óseas (la noticia la publicamos en el nº 118).

Y por si lo dicho fuera poco se sabe que provocan acidez, reflujo ácido e indigestión; lo dio a conocer en un trabajo de investigación la Dra. Cristina Reimer -de la Universidad de Copenhague (Dinamarca)- en un trabajo que se publicó en julio de 2009 en Gastroenterolog (publicamos la noticia en el nº 119).

Terminamos indicando que la propia Food and Drug Administration (FDA) advirtió en 2010 que el consumo de inhibidores de la bomba de protones aumenta el riesgo de fracturas en la columna vertebral, la cadera y las muñecas.

Y ahora siga usted consumiéndolos si quiere…