¡La acrilamida es cancerígena y genotóxica!

En 20l4 la Agencia de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea (EFSA) confirmó  que la acrilamida incrementa el riesgo de cáncer y decidió concienciar de ello a la población para que redujera su ingesta. Y apenas un año después ha optado por considerarla ya ¡”un problema de salud pública“! -especialmente entre los niños- al reconfirmar que  es cancerígena y daña el cromosoma celular y el ADN. Lo que avala la Autoridad de Contaminantes de la Cadena Alimentaria (CONTAM). Asevera que se metaboliza en el hígado convirtiéndose en glicidamida, sustancia demostradamente cancerígena y genotóxica.

La EFSA rebate así a la International Food Information Council (IFIC), fundación que en 20l2 negó gratuitamente que la acrilamida sea peligrosa para la salud haciendo el juego a la industria alimentaria que sabe perfectamente desde hace años que esa sustancia se forma al cocinar o procesar a altas temperaturas -a partir de l20º- numerosos alimentos; muy especialmente lo que contienen almidón. Principalmente debido a las reacciones de Maillard.

Hasta aquí la noticia. Nosotros debemos recordar que ya en el nº 40 de la revista -correspondiente a junio de 2002- explicamos que la agencia sueca de seguridad alimentaria –la NFA- comunicó a Bruselas a primeros de mayo que había detectado “dosis desaconsejables” de acrilamida en las patatas fritas –tanto de bolsa como en las caseras-, en las galletas, en los crackers y, en menor medida, en el pan, en algunos cereales para el desayuno y en los aperitivos de maíz. Al conocerse la noticia el ministerio español de Sanidad explicó que había encargado un estudio sobre ello al Instituto Carlos III… del que nunca se supo nada. Y eso que mientras en el agua el nivel máximo aconsejado por la Unión Europea es de 0,l microgramos por litro la agencia sueca detectó una media de l.200 microgramos por kilo en las patatas fritas de bolsa, de 450 en las patatas fritas de tipo casero, de 4l0 en las galletas y crackers, de l60 en los cereales para el desayuno, de l50 en los aperitivos de maíz y de l40 en el pan.

El entonces subdirector de Seguridad Alimentaria del Ministerio, Ignacio Arranz, aseguraría al difundirse la información que “el estudio abre una vía de investigación interesante pero no justifica la adopción de medidas de prevención del riesgo”. Sin duda siguiendo lo dicho por Manfred Luetzow, experto de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que acababa de declarar que “el informe sueco no refleja ningún riesgo nuevo. La acrilamida ha estado presente en esas comidas desde que la humanidad empezó a freír y hornear. Por desgracia la información disponible no nos permite sacar conclusiones ni emitir recomendaciones a la industria y los usuarios”.

Ese mismo año -2002- Timothy Willard, portavoz de la Asociación Nacional de Procesadores de Alimentos de Estados Unidos, reconocía públicamente que la acrilamida aparece en las patatas fritas, el pan y otros alimentos que se preparan a altas temperaturas. Reconocimiento importante porque la industria alimenticia norteamericana acogió inicialmente el descubrimiento de la agencia sueca para los alimentos con suspicacia, malestar y duras críticas (la noticia la dimos a conocer en la revista nº 40 correspondiente a septiembre de 2002).

Apenas unos meses después apareció un nuevo estudio en el Journal of the National Cancer Institute según el cual la acrilamida provoca mutaciones en el código genético que pueden desembocar en la formación de tumores. Lo aseguraría un equipo del Instituto de Investigación Beckman de Duarte (California) coordinado por Ahmad Besaratinia y Gerd Pfeifer (publicamos la noticia en el nº 54 correspondiente a octubre de 2003).

Y un año más tarde explicamos que la  FDA había encontrado acrilamida ¡en 750 alimentos! Con mayor concentración en las bolsas de patatas fritas y aperitivos aunque lo que más sorprendió es el alto nivel encontrado en las aceitunas negras y el jugo de ciruelas (lo dimos a conocer en la revista nº 6l correspondiente a mayo de 2004).

En suma, desde que la agencia sueca de alimentación advirtiera del peligro de la acrilamida han pasado  13 años. Lo que una vez más demuestra el grado de incompetencia y corrupción de las autoridades sanitarias en todo el mundo. ¿Por qué cree si no el lector que los ciudadanos siguen consumiendo una sustancia cancerígena y genotóxica durante tanto tiempo sin que se hayan tomado medidas? Nosotros llevamos de hecho muchos años denunciándolo…