Bégica certifica ante Madrid que Renoven -actual nombre del Bio-Bac- puede venderse libremente en toda Europa

Las autoridades belgas redactaron el pasado mes de Julio un documento oficial en el que se afirma de forma taxativa que el Renoven –nombre actual del Bio Bac que hoy secomercializa como Prebacter en Bélgica- está autorizado en ese país como “complemento alimenticio” de acuerdo con la legislación europea y que no es verdad que precise de autorización especial alguna ya que no procede calificarlo de “nuevo alimento” como pretendía la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid que se negó a aprobarlo como tal en un nuevo intento de dificultar su comercialización.
Hace ahora algo más de año y medio, cuando Rafael Chacón -propietario de la patente del producto- se presentó ante las autoridades sanitarias madrileñas con la autorización belga (hoy el Renoven está aprobado en varios países más) para que, a su vez –como exige la ley europea-, se autorizara también en España a fin de poder fabricarlo en nuestro país y no fuera –un trámite que se concede de forma automática en todos los estados de la Comunidad- la Consejería de Sanidad que dirige Juan José Guemes ¡se negó a hacerlo! ¿La razón? Que entendían que Renoven no puede considerarse un “complemento alimenticio” y debía ser registrado, en el caso de que se aceptara su comercialización, en el capítulo de “nuevos alimentos” o “nuevos ingredientes alimentarios”. Y que por tanto iban a enviar un escrito a Bruselas solicitando que se ratificasen sobre la aprobación concedida. Algo inaudito. Aunque más inaudito sería comprobar que en realidad se trataba de un nuevo ardid porque tal escrito no llegaría nunca a Bruselas. Chacón ni siquiera conseguiría que se le dijera si el escrito se había preparado, cuál era su contenido y si fue al menos enviado a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria que es  el organismo que debía –eso le dijeron- enviarlo a las autoridades belgas. Cansado de esperar respuesta más de un año Chacón pidió a sus abogados que se personaran en el Servicio Público Federal de Sanidad en Bélgica –concretamente en la Dirección General de Productos Alimentarios- y presentaran allí un escrito en el que explicaran lo que sucedía en Madrid y plantearan en él las dudas que hubieran podido plasmar en su texto los funcionarios madrileños. Así lo hicieron los abogados el 12 de marzo y el 14 de julio recibieron la respuesta. Y en ella la Dirección General de Productos Alimentarios de Bélgica ha sido contundente, clara y concisa despejando así cualquier posible duda planteada por el departamento de Juan José Guemes: “El producto –dice el comunicado oficial belga-ha sido evaluado y se le ha concedido la condición de complemento alimenticio en este país por lo que puede circular libremente en Bélgica”.
Y en toda la Europa comunitaria por tanto, añadiremos nosotros, ya que cualquier producto aprobado en un país de la misma puede comercializarse libremente en todos los demás sin requisito adicional alguno.
En cuanto a la pretensión de que Renoven (Prebacter en Bélgica) se trate de un “nuevo alimento” o un “nuevo ingrediente alimentario” la respuesta tampoco deja lugar a dudas. “Las autoridades belgas –se dice en el escrito- consideran improcedente que el producto Prebacteresté sujeto a una autorización, según lo dispuesto en el Reglamento (CE) nº 258/97 del Parlamento Europeo y del Consejo de 27 de enero de 1997, sobre nuevos alimentos y nuevos ingredientes alimentarios. Este producto responde claramente a la definición de ‘complemento alimenticio’ en el sentido de la Directiva 2002/46/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 10 de junio del 2002, relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros en materia de complementos alimenticios”.
Al Consejero de Sanidad madrileño, Juan José Guemes, se le han acabado pues las excusas. Salvo que ahora intente inventarse otras para evitar como sea la aprobación en Madrid del Bio-Bac (es decir, Renoven en España y Prebacter en Bélgica) pero en tal caso habría llegado la hora de hablar claramente de prevaricación y llevarlo a los tribunales.