El desayuno es vital… pero sin exagerar

Tomar un desayuno de menos de 100 calorías multiplica por 1,5 el riesgo de acumular grasa en las paredes arteriales según un equipo de investigación del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC). No conviene pues saltárselo. Lo comprobaron con ecografías buscando placas ateroscleróticas asintomáticas en la aorta, las arterias carótidas, las femorales y las coronarias de varias personas sin antecedentes de enfermedad cardiovascular. Claro que obtener 100 calorías es muy sencillo pues basta ingerir bien 35 gramos de cereales, bien 2 o 3 piezas de fruta, bien un par de yogures, bien un flan casero; o simplemente un huevo cocido o en tortilla. El trabajo se ha publicado en The Journal of American College of Cardiology.

Ahora bien, un estudio dirigido por María Luz Fernández en la Universidad de Connecticut publicado en Nutrition Research sugiere que tomar un desayuno rico en proteínas es mejor que uno basado en carbohidratos porque se reduce la sensación de hambre y al final la persona consume menos calorías a lo largo del día. Así se constató tras comparar los resultados de dar a 21 personas dos tipos de desayuno en diferentes días. En un caso un revuelto de tres huevos y una rebanada y media de pan de molde y en el otro un bagel (pan elaborado con harina de trigo que suele tener un agujero en el centro), un poco de queso fresco bajo en grasa y yogur desnatado. Ambos desayunos contenían las mismas calorías pero los que consumieron huevos tomaron unas 400 calorías menos en las 24 horas siguientes. Además los análisis de sangre demostraron que tenían un menor nivel de grelina, hormona que estimula el apetito.