El agua de un balneario húngaro sorprende por sus propiedades terapéuticas


Tratan exitosamente con agua medicinal a enfermos de esclerosis múltiple. 

En el pequeño pueblo húngaro de Egerszalók –de apenas 2.000 habitantes y situado a 126 kilómetros de Budapest- existe un manantial de agua medicinal cuya composición microquímica es al parecer única en el mundo y ayuda notablemente en el tratamiento de discapacitados físicos y personas con esclerosis múltiple. El agua brota a una profundidad de 700 metros y a una temperatura de 68 grados, tiene entre 18 y 20.000 años y en ella hay trazas de 12 elementos biológicos esenciales de los que al menos 7 han demostrado tener efectos terapéuticos. Destaca en los análisis, asimismo, su notable concentración de rubidio y cesio. Sólo hay otro manantial de estas características, el de Gornja Trepca -en Servia-, pero actualmente está cerrado.
Es de destacar que este agua -declarada de utilidad terapéutica en 1992- no sólo es eficaz mediante balneoterapia sino que puede ingerirse por lo que se está embotellando para su consumo medicinal desde más de dos años.
De hecho, no se prevé que el complejo termal previsto -17,5 hectáreas con un hotel-balneario de 320 camas, un centro wellness, piscinas con una superficie de hasta 2.000 metros cuadrados y un lago artificial- esté terminado antes del 2004. Está igualmente previsto construir un pequeño pueblo de casas individuales con capacidad para otras 300 personas.
El lugar donde se ubicará el conjunto turístico-termal es de gran valor geológico al encontrarse alló la colina calcárea conocida como Travertine , única en Hungría y similar a la de Pamukkale, en Turquía. Este fenómeno natural se ha formado durante miles de años por el flujo de agua medicinal con alto contenido en sales minerales. La afloración de agua a la superficie se ha producido en los últimos 40 años debido a las prospecciones petrolíferas. La primera tuvo lugar en 1961 y llegó a los 405 metros de profundidad y la segunda se efectuó en 1987. El agua surge hoy de ambos pozos sin necesidad de bombeo, solo por presión natural.
Respecto a la materia calcárea que deja depositada el agua se debe a dos razones: en la boca del pozo, la presión del CO2 disuelto es mayor que la atmosférica y una parte de ese CO2 se va al aire reduciendo la capacidad del agua para disolver la cal. Como resultado queda un resto de cal. La otra razón de la separación rápida es que el agua más caliente puede guardar más contenido de sal y cuando entra en contacto con el aire se enfría y el "surplus" de cal se separa.