El ibuprofeno y el dexibuprofeno aumentan el riesgo cardiovascular

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) emitió el pasado 13 de abril una alerta advirtiendo de que consumir demasiado ibuprofeno -2.400 mg diarios o más- aumenta el riesgo cardiovascular. De ahí que recomiende a los médicos que no propongan dosis altas a los pacientes, especialmente a los que padecen insuficiencia cardiaca, cardiopatía isquémica establecida, enfermedad arterial periférica o enfermedad cerebrovascular. Puede provocar un infarto o una trombosis arterial, riesgo equiparable al de los inhibidores de la COX-2 a dosis estándar. Avisando además de que puede disminuir el efecto antiplaquetario del ácido acetilsalicílico (aspirina). Y lo mismo advierte del dexibuprofeno del que la dosis debe ser aun menor porque 1.200 mg de este fármaco equivalen a 2.400 de ibuprofeno. En suma, Sanidad propone utilizar la dosis más baja posible durante el menor tiempo posible en ambos casos pero no se plantea su retirada asegurando que el  riesgo de infarto o trombosis arterial con su consumo ocasional y no tomando más de 1.200 mg diarios de ibuprofeno -la mitad en el caso del dexibuprofeno- es pequeña.

Tal es la noticia que los grandes medios de comunicación esta vez sí recogieron pero lo cierto es que en esta revista avisamos ya de ello hace 9 AÑOS; concretamente en el nº 85 -correspondiente a agosto de 2006- con este titular: El conocido ibuprofeno aumenta el riesgo cardíaco. Noticia que decía textualmente lo siguiente: «Abusar de analgésicos tan conocidos como el ibuprofeno y el diclofenac puede aumentar el riesgo de sufrir ataques cardíacos y apoplejías. Así lo indica un trabajo efectuado por investigadores de las universidades de Oxford y Roma tras analizar los resultados de 138 pruebas en las que participaron 140.000 pacientes y que publica el British Medical Journal. El riesgo de un ataque al corazón aumenta en el caso del ibuprofeno hasta un 51% ingiriendo 800 miligramos tres veces al día y un 63%, en el caso del diclofenac tomando 75 miligramos dos veces al día. Cabe recordar que ya a finales del 2002 dimos a conocer en la revista otro trabajo efectuado por un equipo de investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard según el cual tanto el consumo de ibuprofeno como de paracetamol parece estar relacionado con un aumento de la tensión arterial. Los investigadores llegaron a esa conclusión tras controlar a unas 80.000 mujeres de todas las edades. El estudio se publicó en Archives of Internal Medicine».

Es más, en julio de 2011 explicamos en otra noticia -apareció en el nº 140- que el consumo de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) –aspirina, paracetamol, ibuprofeno, ketoprofeno y piroxicam incluidos- por parte de quienes han sufrido algún infarto de miocardio previo aumenta en un 45% el riesgo de muerte o ataque cardiaco recurrente apenas una semana después de empezar a ingerirlos y en un 55% si el consumo se prolonga hasta tres meses porque así lo había constatado un equipo de investigación coordinado por Anne-Marie Schjerning en la Universidad de Copenhague (Dinamarca).

Nadie hizo caso. Como tampoco nos lo hicieron cuando en el nº 158 -correspondiente a  marzo de 2013- publicamos la noticia titulada El ibuprofeno y el naproxeno pueden lesionar los riñones de los niños en la que entre otras cosas se decía: «El ibuprofeno y el naproxeno, antiinflamatorios no esteroideos (AINE) que muchos médicos recetan de manera habitual para bajar la fiebre y tratar el dolor en niños, puede provocar en los que tienen menos de 5 años ¡una lesión renal! Así lo indica al menos una investigación efectuada por un equipo integrado por investigadores de la Indiana University Health y la Butler University de Indianápolis (EEUU) coordinado por el Dr. Jason Misurac y efectuada durante año y medio en el Hospital Riley para Niños que se ha publicado recientemente en The Journal of Pediatrics».

Terminamos indicando que los efectos negativos del ibuprofeno son en realidad muchísimos más; los dimos a conocer hace casi siete años en el nº 107 -correspondiente a agosto de 2008- en el reportaje titulado Los evidentes riesgos de tomar ibuprofeno. Los recogen los propios prospectos -que casi nadie se lee- y son estos: problemas gastrointestinales, cardiovasculares, renales, hepáticos, hematológicos y cutáneos además de muy variadas disfunciones en el sistema nervioso central. Incluyendo reacciones de hipersensibilidad, dispepsia, diarrea, náuseas, vómitos, dolor abdominal, hemorragias, úlceras, estomatitis ulcerosa, perforación gastrointestinal, flatulencia, estreñimiento, esofagitis, estenosis esofágica, exacerbación de la enfermedad diverticular, colitis hemorrágica inespecífica, colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn, anemia, hematemesis, erupciones cutáneas, urticaria, prurito, púrpura, angioedema, rinitis, broncoespasmo, hinchazón de labios, cara o lengua, secreción nasal aumentada, dificultad respiratoria, eritema multiforme, necrólisis epidérmica, lupus eritematoso sistémico, alopecia, reacciones de fotosensibilidad, el síndrome de Stevens-Johnson, necrólisis epidérmica tóxica aguda, vasculitis alérgica e, incluso, reacciones anafilácticas además de fatiga, somnolencia, cefalea, insomnio, ansiedad, intranquilidad, alteraciones visuales, tinnitus, reacción psicótica, nerviosismo, irritabilidad, depresión, confusión o desorientación, ambliopía tóxica reversible, trastornos auditivos y meningitis aséptica.

Terminamos indicando que los textos citados pueden leerse en nuestra web: www.dsalud.com.