El ibuprofeno y el naproxeno pueden lesionar los riñones de los niños

El ibuprofeno y el naproxeno, antiinflamatorios no esteroideos (AINE) que muchos médicos recetan de manera habitual para bajar la fiebre y tratar el dolor en niños, puede provocar en los que tienen menos de 5 años ¡una lesión renal! Así lo indica al menos una investigación efectuada por un equipo integrado por investigadores de la Indiana University Health y la Butler University de Indianápolis (EEUU) coordinado por el Dr. Jason Misurac y efectuada durante año y medio en el Hospital Riley para Niños que se ha publicado recientemente en The Journal of Pediatrics.

Tal es la conclusión ahora difundida de las que nos hacemos eco pero en realidad el peligro de esos dos fármacos es mucho mayor –tanto en adultos como en niños- y así lo dimos a conocer en los artículos que con los títulos Los evidentes riesgos de tomar ibuprofeno y Naproxeno: un antiinflamatorio y analgésico con más advertencias que indicaciones publicamos en los números 107 y 111 respectivamente y que el lector puede leer en nuestra web: www.dsalud.com.
De hecho está constatado –y así lo recogen los prospectos que casi nadie se lee- que el ibuprofeno puede provocar problemas gastrointestinales, cardiovasculares, renales, hepáticos, hematológicos y cutáneos además de muy variadas disfunciones en el sistema nervioso central. Incluyendo reacciones de hipersensibilidad, dispepsia, diarrea, náuseas, vómitos, dolor abdominal, hemorragias, úlceras, estomatitis ulcerosa, perforación gastrointestinal, flatulencia, estreñimiento, esofagitis, estenosis esofágica, exacerbación de la enfermedad diverticular, colitis hemorrágica inespecífica, colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn, anemia, hematemesis, erupciones cutáneas, urticaria, prurito, púrpura, angioedema, rinitis, broncoespasmo, hinchazón de labios, cara o lengua, secreción nasal aumentada, dificultad respiratoria, eritema multiforme, necrólisis epidérmica, lupus eritematoso sistémico, alopecia, reacciones de fotosensibilidad, el síndrome de Stevens-Johnson, necrólisis epidérmica tóxica aguda, vasculitis alérgica e, incluso, reacciones anafilácticas además de fatiga, somnolencia, cefalea, insomnio, ansiedad, intranquilidad, alteraciones visuales, tinnitus, reacción psicótica, nerviosismo, irritabilidad, depresión, confusión o desorientación, ambliopía tóxica reversible, trastornos auditivos y meningitis aséptica.
El naproxeno, por su parte, puede provocar trastornos en prácticamente todos los sistemas del cuerpo: inmunitario, cardiovascular, linfático, nervioso, digestivo, reproductor, esquelético, articular, muscular e integumentario; pudiendo dar lugar su consumo -entre otros trastornos- a pancreatitis, hepatitis, ictericia, palpitaciones, insuficiencia cardiaca congestiva, hipertensión, vasculitis, asma, disnea, estreñimiento, diarrea, dispepsia, pirosis, náuseas, vómitos, estomatitis, colitis, esofagitis, hemorragias, perforación gastrointestinal, úlceras mialgia, astenia muscular, hematuria, nefritis intersticial, insuficiencia renal, infertilidad, reacciones anafilactoides, dificultad de concentración, depresión, insomnio, mareo, somnolencia, cefalea, vértigo, agranulocitosis, anemia aplásica y hemolítica, eosinofilia, leucopenia, trombocitopenia, hipercalemia, meningitis aséptica, convulsiones, insomnio, opacidad corneal, papilitis, neuritis óptica retrobulbar, edema de la papila, tinnitus e hipoacusia.
Y ahora, si quiere, siga consumiendo y dando ibuprofeno –como el “popular” Dalsy-, naproxeno y otros antiinflamatorios no esteroideos (AINE) de peligro similar a sus hijos. A fin de cuentas también el paracetamol –en el caso de los niños comercializado como Apiretal– puede provocar problemas aunque sean menores; entre otros y aunque sea en raras ocasiones desde malestar general hasta problemas hepáticos y renales, erupciones cutáneas, dermatitis alérgica, urticaria, ictericia, hipoglucemia, trombocitopenia, agranulocitosis, leucopenia, neutropenia, anemia hemolítica, hipotensión y piuria estéril pudiendo llegar, en los casos más graves, a un shock anafiláctico que conduzca a la muerte. Así que no se lo tome a la ligera.