En el 2025 habrá 333 millones de diabéticos

 

El año 2025 habrá 333 millones de diabéticos en el mundo; de hecho ya supone hoy la cuarta causa de muerte en los países desarrollados. Así lo recordó en marzo pasado el ministro de Sanidad y Consumo, Bernat Soria,durante un acto del proyecto europeo Prevención de la diabetes y de la enfermedad cardiovascular en Europa. El ministro agregó que la diabetes consume entre el 5% y el 10% del presupuesto sanitario mundial y si todo sigue igual puede llegar al 40% en el 2025. Sin olvidar que es la causa más frecuente de ceguera en adultos y de insuficiencia renal grave y que aumenta por tres el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Siendo además cada vez mayor el número de personas a las que hay que amputar pies o piernas por su causa.
En España el Sistema Nacional de Salud (SNS) destina 11.700.000 millones de euros al año a su tratamiento.
Hasta aquí la noticia. Por nuestra parte sólo comentar que también la diabetes –como el cáncer o los problemas cardiovasculares- se ha convertido en un mero negocio que no quiere resolverse. Porque la razón principal de la diabetes se conoce: la inconcebible ingesta de azúcares, carbohidratos refinados y alcohol de nuestra sociedad. Sin olvidar que la puede provocar la ingesta de algunos fármacos; es conocido en ese sentido el caso de Zyprexa.medicamento que la multinacional Eli Lilly vendía para tratar la esquizofrenia y el trastorno bipolar lo que le llevó a ser demandada en los tribunales.
La verdad es que si quisiera evitarse este creciente problemas bastaría con que el ministerio adoptara medidas muy concretas. Por ejemplo, prohibiendo el uso y abuso de azúcares en los alimentos precocinados, en los envases de comida preparada, en los lácteos, en el pan, en las galletas, en los helados, en las bebidas carbonatadas… Y, por supuesto, exigiendo la retirada inmediata del mercado de todos esos productos que conocemos bajo la denominación genérica de “chuches” porque están llenos de azúcar y no aportan nutritivamente nada. Son bazofia y es incomprensible que los padres se los compren a sus hijos en lugar de explicarles que se trata de puro veneno.
¿Cuándo se entenderá que el organismo humano no está preparado para metabolizar la cantidad de azúcar, carbohidratos refinados y alcohol que hoy se ingiere? La verdad es que la diabetes desaparecería con medidas muy simples pero como son impopulares –el sentido común sigue siendo el menos común de los sentidos- nuestros políticos no harán lo que deberían. Así que unos cuantos seguirán enriqueciéndose a costa de la salud de millones de personas.